17

nuevos articulos

lunes, 4 diciembre 2017
Publicado por

A 40 años de la muerte de María Callas

Junto a Onassis, Maria Callas se sentía la reina del mundo. Poco a poco fue abandonando su ardua disciplina y se sumergió en un universo de fiestas, pieles, joyas y persecuciones de paparazzi. Fue una época inmensamente feliz para ella.

Por: Francisca olivares 

Maria Callas despertó la mañana del 16 de septiembre de 1977 en su departamento de la Avenue Georges Mandel, en el elegante distrito 16 de París, quizás mirando a través de la cortina hacia el Trocadero o la Torre Eiffel, como hacía generalmente para mantener aunque fuera un mínimo contacto con el exterior. Quizás pensó por un momento en sus tiempos como estrella del Teatro alla Scala de Milán, o en Aristóteles Onassis, el magnate naviero que conoció en 1957, del que se enamoró con locura y que la abandonó por la “viuda de América”, Jackie Kennedy, con la que contrajo matrimonio a fines de la década de los 60.

A punto de cumplir 54 años, Maria tomó desayuno y, minutos después, murió de un paro cardíaco. Esa es la historia oficial, pero algunos no descartan que pudiera haberse tratado de un suicidio –una teoría que fue compartida por su único marido, el empresario Giovanni Battista Meneghini–, teniendo en cuenta su notoria soledad y el que no era reticente a los barbitúricos o a las pastillas para dormir.

De eso ya van 40 años, un importante aniversario que ha derivado en distintas exposiciones (una, en el Teatro alla Scala de Milán, permanecerá abierta hasta enero de 2018) y la reedición de diversas grabaciones donde se aprecia su voz, que destacó por ser magnífica en los más variados repertorios. Sus interpretaciones de protagonistas del bel canto como Norma, Lucía di Lammermoor, Medea o Anna Bolena son irrepetibles, a cada una de ellas les dio un giro único.

Lo suyo no solo era perfección vocal –aunque no se consideraba perfecta–, sino también la atmósfera que era capaz de entregar al momento de la interpretación. Roles como la Carmen de Bizet, Tosca, Turandot y Madama Butterfly de Puccini, son también inolvidables bajo su magnetismo.

¡Revisa la nota completa en nuestra edición impresa!

 
Leer articulo completo