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jueves, 10 diciembre 2015
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JOSEFINA MONTANÉ QUIERE UN PARTO NATURAL

Su segunda hija, Mila, llegará en enero y ya tiene todo listo. Durante estos meses, lo natural ha marcado esta especial etapa y asegura que ha estudiado el tema. Parto natural, sin anestesia y con una lista de deseos que le gustaría que se cumpliera, forman parte de lo que ella denomina “volver a lo que es ser mujer”.

Por: Bernardita Cruz / Fotografía: Javiera Eyzaguirre / Producción: Carmen Rosa Echenique / Maquillaje y pelo: Alejandra Del Sante, para Mac y Kérastase. Ambientación: Trinidad Martínez

Josefina abre su cartera y dentro hay un DVD que dice “More business of being born”, y que trata sobre el negocio que hay detrás de los nacimientos, una idea que ha estado rondando por su cabeza desde que supo que estaba embarazada.

Esta vez, la llegada de un nuevo integrante a la familia, la tomó de forma muy distinta. Está en una nueva etapa, ya que a su primera hija la tuvo siendo muy joven. Ella pololeaba, así que sus primeros años como mamá los pasó en la casa de sus padres, por lo que Colomba creció rodeada de amor y gente que ayudara en su crecimiento.

Hoy vive en su propio departamento, junto a su marido, Darko Peric, y por supuesto a la “Colo”, como le dice ella.

Reconoce que la noticia, al igual que su embarazo anterior, la tomó por sorpresa. Se acababa de casar y su marido tenía hasta un manager en Los Ángeles, Estados Unidos, que le estaba viendo importantes proyectos como actor en la meca del cine. Tampoco hubo luna de miel. Aunque la “Pin”, como se la conoce, dice que los planes se postergan hasta un nuevo aviso. Problemas no se hacen. Además, Darko continúa con su negocio de bebidas naturales, llamado La Prensa.

“Yo creo que muy, pero muy en el fondo, queríamos ser papás… por algo nos relajamos. Y los hijos llegan cuando tienen que llegar”, señala. “Para Darko también fue una sorpresa. Se puso nervioso en un comienzo, pero después fue él quien me contuvo, porque yo tiritaba. No lo podía creer. Después de 6 años, volver a ser mamá fue impactante, pero a la vez lindo”.

Su marido fue quien puso el tema de lo natural en la casa, una forma de vida que practica hace años. Donde los Peric Montané se come lo más sano posible y él trata de inculcárselo a sus dos mujeres: Josefina y Colomba. Están convencidos de que somos lo que comemos y la “Pin” cuenta que sus cambios alimenticios los ha notado en la piel y el estado de ánimo. Aclara, eso sí, que Darko no es extremista con el tema y que se reconoce un 80 por ciento vegano y un 20 por ciento como un hombre que se da sus gustos culinarios. “Obviamente vivimos en sociedad y a veces que tenemos que ir al asado familiar o a un cumpleaños, y ahí nos gusta comer de todo. Pero en nuestra casa no se compra carne, se come súper saludable y así tenemos ese balance. Darko toma prebióticos así que hace sus fermentos, sus brotes, está mucho más metido que yo. En las mañanas me hace un batido que le echa de todo para que yo tenga a mi Mila súper poderosa” (se ríe).

Josefina reconoce que así como siente el poder de su hija en su vientre, también la nota tranquila y que eso mismo es lo que siente ella en este segundo embarazo. “Antes de estar esperando guagua estaba súper preocupaba de lo que iba a pasar a futuro y la Mila me hizo como un ‘para’. También me hace sentir mucho más empoderada como mujer. Incluso estoy súper estudiosa con respecto a los partos respetados”, asegura.

“A la Colo la tuve en forma normal, con epidural. Espero esta vez –aunque no quiero ser talibana, porque a veces no resulta– tener un parto natural. Y para eso me he estado preparando. Desde que tengo tres meses de embarazo estoy con kinesiólogo, clases de acquarobic en el O2, y ahora empecé con las clases de preparto, con una doula”, cuenta.

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–¿De dónde sacas esta idea?

–Se me metió el bichito y empezamos a investigar mucho. Me leí un libro que habla de la mujer como ser mamífero, de su fisiología, de cómo el miedo –que ni siquiera lo hemos creado nosotras mismas– nos tiene acostumbradas. El machismo también. Nos hemos desligado ciento por ciento de nuestro cuerpo y nos hemos ido más a la cabeza, y también hemos perdido ese sentido de que como mamíferos estamos preparadas para dar a luz y de forma natural.

–¿No te da miedo el dolor, por ejemplo…?

–No. Espero llevarlo súper bien. Estuvimos a punto de decidirnos por tenerla en la casa, pero va a ser en una clínica.

“El parto natural es mi ideal, pero hay veces que las cosas no están en las manos de uno; por lo mismo, si hay una emergencia, no estamos dispuestos a correr ni un riesgo. Así nos quedamos más tranquilos. En ese lugar tienen toda la conciencia de parto respetado… incluso uno escribe un plan preparto y cumplen todo”.

–¿Qué incluye tu plan?

–Aún no lo hago, pero pediré que el cordón umbilical no lo corten al tiro, sino que dejen que se deshidrate solo; que toda la sangre de la placenta, que es de mi guagua, sea aprovechada por ella.

“Que haya una luz tenue es otra cosa que quiero. Luz baja. Es esencial. Ina Gasking, una partera de los años 70, medio hippie y que recorría Estados Unidos en una caravana en la cual atendía los partos de muchas mujeres, aprendió mucho sobre el tema, de doctores del siglo XIX, con datos que ya no se enseñan, como por ejemplo sacar de forma natural una guagua que viene al revés. Además, habla de la teoría del esfínter, dice que son tímidos y que, si se tiene mucha luz o ruido, no se relajan y uno no logra dilatarse al ciento por ciento”, comenta.

–¿Qué rol ocupará Darko en el parto?

–Al lado mío todo el rato. Igual voy a tener una doula que me acompañe y controle las emociones y la respiración. Pero nos va a dejar que con Darko vivamos ese momento solo los dos. Porque se vive mucho el parto desde la mujer, pero el hombre también esta súper involucrado. Creo que me va a ayudar harto.

–¿Es una figura de protección para ti?

–Sí, mucho. Como que es mi hombre, que me regalonea, que me cuida, que me apoya.

–¿Y es así con la Colomba?

–También.

–¿Cómo se ha portado ella con el embarazo?

–Es rica la Colo. Hoy en la mañana fue a despertarme y me dio un besito en la guata y le dijo “buenos días, Mila”. La considera demasiado. La otra vez, en un matrimonio, como que bailaba con mi guata. “Vamos, Mila”, le decía.

Colomba, quien acompaña a Josefina en esta entrevista, dice que le gustaría que su hermana se pareciera a su mamá, “en el pelo y los ojos”, cuenta. “Y me gustaría que se pareciera a Darko en su nariz y también en la comida”.

Al oírla, Josefina no se aguanta la risa.

La actriz cuenta que a diferencia de su primer embarazo, esta vez no ha imaginado cómo será su nueva hija. “Ahora no he pensado mucho. Obviamente, en las ecografías se ven las facciones que va a tener, aunque bien hinchadas y aplastadas. Por ejemplo, su nariz no es Montané. Es más Peric”.

“Me encantaría que tuviera sus ojos y su boca. Su altura. También la templanza que proyecta. Y de la Colo, lo empática que es conmigo, lo buena compañera que es, y lo artista”, dice.

–¿Por qué decidieron Mila?

–En la familia de Darko está la tradición de que todos tienen un nombre croata y buscamos uno que no fuera difícil de escribir y pronunciar. Una vez estábamos conversando con mis hermanas, y una de ella dijo: “La Mia no sé cuánto” y a Darko le quedó dando vueltas, y llegamos a Mila, que es un nombre que cumple con la tradición.

Josefina cuenta que en su casa ya está casi todo listo para cuando llegue su hija. Mandó a hacer muebles, ordenar closets, botar cosas. Con Darko pintaron la cuna y también arreglaron la pieza que compartirá la Colomba con la guagua. Además, muchas de las cosas que hace las comparte con tres de sus cinco hermanas, que también están embarazadas. “Son niñitas así que serán siete nietas. Puras mujeres. Esto es un matriarcado”.

REGRESO A LA ACTUACIÓN

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En julio fue la última vez que Josefina Montané grabó para una teleserie. Hoy sigue su contrato con Canal 13, aunque por razones obvias los proyectos se han tenido que postergar. Su posnatal será de tres meses, tiempo completo, y después de medio día. “Quiero volver a trabajar. Creo que es necesario estar un ratito en otras cosas. Así, uno llega mejor a ver a la guagua”, explica.

–¿Qué has hecho en este tiempo?

–Aproveché de tomar un curso de actuación de seis meses, en la misma técnica que Darko estudió en Nueva York.

–¿Te gustaría diversificarte a otras áreas de la actuación?

–Me gustaría hacer cine. Siempre he apostado por eso, pero aún no pasa nada. No me han gustado los proyectos. También quiero el teatro.

–¿Y vuelves a las teleseries?

–Seguramente en el segundo semestre.

–Ese es un ritmo de trabajo que requiere muchas horas de grabación, ¿cómo lo vas a ajustar con una guagua?

–Nos vamos a compatibilizar. Darko tiene horario flexible y la Colo va a salir más tarde.

Termina la entrevista y la actriz junto a la Colo comienzan a discutir entre risas sobre quién se encargará de ponerle la ropa a Mila. “Se demora mucho”, dice Josefina. “Pero yo se la quiero poner”, alega la hija, quien confiesa que la guagua será para ella como una muñeca… “pero que se mueve”. 

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