17

nuevos articulos

viernes, 21 diciembre 2018
Publicado por

Alfonso Cuarón: El baúl de sus recuerdos

El famoso director mexicano revisa en “Roma” los acontecimientos de su propia infancia. El filme se ha convertido en uno de los favoritos de la temporada de premios internacionales y Cuarón asegura que, quizás, es la película más importante de su carrera.

Por: Yenny Nun / Fotos: Getty Images • Netflix • La Bienale

Desde el estreno de “Roma” durante el pasado Festival de Cine de Venecia, donde ganó el León de Oro, hasta culminar ahora con nominaciones a tres Globos de Oro como mejor película extranjera, mejor dirección y mejor guión, el filme del mexicano Alfonso Cuarón se ha convertido en uno de loss favoritos de la crítica de este año y segura competidora al Oscar. Cuarón reconoce que podría ser la cinta más relevante de su carrera, a pesar de no ser un filme tradicional en muchos aspectos: filmada en blanco y negro y estrenada en Netflix, el público y la crítica que la ha visto concuerda en que se trata de un trabajo extraordinario. Al estilo de los neorrealistas italianos de los ’50 y ’60, el director se enfoca en un año de su propia niñez, cuando junto a sus padres, tres hermanos y dos sirvientas de origen mistec vivía dentro de una familia de clase media en ciudad de México. La crisis ocurre cuando, de un día para otro, su padre desaparece y no regresa más, dejándolos abandonados “con dos madres: mi mamá Sofía y Libo, nuestra nana”, como dice él mismo.

“Roma” recuerda a “La Nana”, del director chileno Sebastián Silva, cinta que también se nominó a los Globos de Oro. Pero con el apoyo de Netflix –que quizás ha gastado en la promoción de “Roma” más que el presupuesto total de 15 millones de dólares que tuvo la película–, su exposición ha sido mucho más amplia y es muy probable que termine coronándose como mejor película extranjera en los próximos premios de la Academia . Si eso ocurre, sería extraordinario ver a dos películas hispanas –“Una mujer fantástica” y ahora “Roma”–, llevándose el máximo galardón consecutivamente.

Cuarón, de 57 años de edad, conocido por películas como “Y tu mamá también”, “Children of Men”, “Harry Potter” y “Gravity”, nació en México el 28 de noviembre de 1961. Su padre era físico nuclear y su madre, dueña de casa. Después de terminar el colegio estudió cine y filosofía en la Universidad Autónoma de México, y posteriormente se perfeccionó en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos. Comenzó su carrera como asistente de dirección, continuando después con un guión que escribió junto a su hermano Carlos y que luego dirigió titulado “Amor en los tiempos de histeria” . Posteriormente, gracias a “Y tu mamá también”, le ofrecieron dirigir dos películas de la saga de “Harry Potter” en inglés, estableciéndose como un director internacional con residencia en Londres e Italia, de donde era originaria su segunda mujer, Annalisa Bugliani (con la cual tuvo dos hijos). Actualmente es pareja de Sheherazade Goldsmith.

Junto a sus amigos, los directores mexicanos Guillermo del Toro y Alejandro González Iñárritu, creó la compañía productora Cha Cha Cha. Se les apoda “los tres amigos”, y como coincidencia, quien le entregó el premio en Venecia fue el presidente del jurado, Guillermo del Toro, quien a su vez ganó el Oscar el 2018 con “La forma del agua”.
Conversamos con el director pocos días antes del estreno mundial de “Roma” a través de Netflix. La cinta, además, se estrenó durante tres semanas en cines para calificarse a festivales y premios.

–“Roma” tiene un ritmo muy diferente al de cintas anteriores tuyas como “Y tu mamá también” o “Gravity”.

–Eso es porque se trata de una cinta que se enfoca en los recuerdos, en la memoria. Son esos momentos los que crean lazos misteriosos entre las personas. Para mí, la existencia es de soledad, porque todos estamos solos; lo único que le da significado a la vida son los lazos de afecto. Y el ritmo al que te refieres en este filme está intentando reflejar esos momentos. Cuando escribí este guión, no fue algo preciso, no tenía un plan preconcebido como en mis películas anteriores. Me metí en una especie de trance, revisando mis memorias, comenzando a escribir sin cuestionarme nada. Y luego decidí filmar sin interrogarme, dejando que todo fluyera, que el tiempo transcurriera en pantalla. No tenía idea de cuán larga resultaría la película, incluso pensé que podría llegar a las cuatro horas.

–¿Estás contento de que “Roma” se haya estrenado a través de Netflix?

–Soy un firme creyente de que las películas deben verse en el cine, con público, donde puedes sentir la experiencia completa. Pero hoy existe una gran diversidad de películas. Seamos honestos: todos nosotros (como miembros de la industria hollywoodense) recibimos DVD’s, pero nos reservamos algunas películas que queremos ver en el cine, no porque sean mejores o peores, sino porque requieren de una experiencia distinta. Personalmente, estoy feliz con lo que está sucediendo actualmente, porque tenemos todas las opciones, una gran diversidad, incluyendo considerar una película mexicana en blanco y negro para los máximos galardones.

–¿Te resultó catártico filmar “Roma” y traer de vuelta estos recuerdos que te ayudaron a ser quien eres hoy?

–Tus recuerdos informan quién eres actualmente; no puedes dar un respiro sin que afecte lo que viene después y el ambiente que te rodea. Cada memoria impacta el todo. No tenía idea lo catártico que sería este filme, porque, cuando comencé a rodarlo, me enfoqué en el proceso creativo. Después de haber escrito el guión, llegó la etapa de ejecutarlo, encontrar las locaciones, los actores, los detalles, las vestimentas apropiadas, los automóviles de la época... Tu cerebro está ocupado con logísticas. Por eso, no fue hasta dos o tres semanas de iniciado el rodaje, cuando ya todo estaba en su lugar, que me di cuenta de lo que estaba haciendo, y desde ese momento para adelante todo se hizo extraño por decir o menos. Estaba revisitando mi pasado, con los mismos muebles, en la misma casa, recreando escenas, muchas de ellas dolorosas. Fue una experiencia muy compleja.

–¿Por qué decidiste hacer una película autobiográfica?

–Me tomó mucho tiempo llegar hasta este momento. Tuve que dejar de lado muchos temores. No temores técnicos, sino de lograr desligarme de redes de seguridad, porque creo que si vas a hacer algo con absoluta honestidad, tienes que estar dispuesto a fracasar cien por ciento. En mis otras películas siempre tuve barreras de contención, quizás por el género de la cinta, el apoyo de la narrativa o un paquete de actores conocidos, elementos que sientes que te están protegiendo. Pero aquí fue lanzarse al vacío, porque ni siquiera sabia cómo haría el filme. Fue como lanzarse al abismo y desear hacerlo. Reconozco que fue difícil.

–¿Por qué crees que “Roma” ha sido tan bien acogida?

–Porque gira alrededor de un grupo de personas, de una familia, y esa es una dinámica social que existe en todas partes.

–¿Qué nos puedes contar de tu nana Libo/Cleo (interpretada por Yalitza Aparicio)?

–Pasé gran parte de mi niñez en la cocina, donde Cleo y nuestra cocinera realizaban diferentes labores. Por un lado lavaban, limpiaban, cocinaban e iban de compras, pero también tomaban roles que generalmente tienen los padres. Aun así, se les culpaba o castigaba si algo no marchaba bien en la casa. De muy niño me di cuenta de que le dábamos dobles mensajes; por un lado le decíamos: “Te queremos Cleo, deseamos ir a visitar tu pueblo, salvaste nuestras vidas”, y por otro lado le ordenábamos “tráeme la comida” o “lávame la ropa”. Crecí en este ambiente y fui bendecido de que Cleo llegara a mi vida cuando yo tenía apenas un mes de vida. Solía llamarla “mamá”, igual como hacían mis otros hermanos salvo el mayor. Años más tarde, mi sobrino también la apodó “mamá”. Se daba una situación muy afectuosa entre ella y nosotros, y gracias a esta película me di cuenta de que Cleo provenía de una clase social sin privilegio alguno.

–Hay una escena muy emotiva en la película, cuando Marina de Tavira, la actriz que interpreta a tu madre, le dice a Cleo que las mujeres siempre están solas….

–No es que me esté refiriendo a todas las mujeres, sino a dos personajes determinados que conozco muy bien. Divorciarse en el México de los ’70 era como divorciarse en Estados Unidos en los años 30. Las mujeres quedaban marcadas; había mucho enjuiciamiento para la mujer que no lograba mantener junta a su familia; y para mi mamá fue muy duro. Lo mismo para Cleo, cuando se convierte en madre soltera.

–En “Roma” da la impresión que la casa es una especie de cárcel; el jardín y el patio con rejas, los pájaros encerrados en sus jaulas, igual que los perros relegados a un recinto muy reducido. ¿Usaste este enclaustramiento como un símbolo?

–No me di cuenta cuando estaba filmando. Solo sabía que era como me sentía en esos años, la sensación de estar atrapado y sentir una especie de alivio cuando salíamos de la casa. Pero aparte de esto había –además– otras barreras, como las sociales, las ideologías que establecen las sociedades. Creo que la verdadera liberación ocurre cuando podemos desligarnos de todas estas paredes; en otras palabras, cuando logramos quebrar los muros espirituales.

–¿Cómo te sentiste volviendo a dirigir en español después de hacerlo en inglés por tantos años?

–Sentía una necesidad biológica de hacerlo. Fue una arrogancia de mi vida creer en la fantasía del cosmopolitismo y en que todos somos ciudadanos del mundo. Me di cuenta de que solo puedes ser un ciudadano del mundo desde el punto de vista de tus propias raíces culturales, si no, todo se hace espiritualmente infértil. No me había dado cuenta de que tenía una necesidad biológica de regresar a mi idioma y mis raíces. No es que crea en el patriotismo ni en el nacionalismo, pero sí creo en las raíces culturales, por lo que volver a México y expresarme en mi lengua madre fue una especie de salvavidas.//@revistacosas

Leer articulo completo