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viernes, 9 febrero 2018
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Alfredo Moreno: “La izquierda tiene que aprender que el crecimiento económico no es gratis”

El próximo ministro de Desarrollo Social tiene una de las misiones más desafiantes del nuevo gobierno: inyectar un sello social que dialogue con el crecimiento económico. Si lo logra, podría llegar a la vidriera de los presidenciables.

Por: Claudia Alamo / Fotos: Bárbara San Martín

Alfredo Moreno se repitió el plato. En el segundo gobierno de Sebastián Piñera volverá al ruedo. Esta vez como ministro de Desarrollo Social y con la particularidad de tener un asiento en el influyente espacio del comité político.

De todas las nominaciones que hizo el Presidente electo, la de Moreno es la que más vueltas de tuerca ha generado. ¿Por qué? Porque Piñera tuvo la audacia –la provocación, dicen algunos analistas– de pasarle la bandera de la batalla por lo “social” a quien fuera cabeza y dirigente del mundo empresarial. Es una apuesta estratégica. Una decisión que ya estaba desplegada en el discurso de la campaña: instalar en Chile una derecha con anclaje en el mundo popular y las clases medias. Es, de algún modo, sacudirse del estigma que solo importa el crecimiento.

Quizá por lo mismo, la misión del nuevo ministro no es menor. No requiere solo gestión. No requiere solo sensibilidad. Requiere de una aguda estrategia para salir a conquistar corazones en una sociedad cada vez más distante y desafectada de su clase dirigente. El “plan Moreno” es replicar el trabajo que hizo en la CPC: sentar a todos los protagonistas posibles en la misma mesa para recoger las necesidades de primera mano. Su diseño es salir a la calle, hablar con la gente y ejecutar desde ahí. Está por verse cómo lo hará y si, como el mismo dice aquí, podrá pasar de las palabras a los hechos. Pero lo que sí es claro –y así lo entienden en los partidos de Chile Vamos– es que ese ministerio podría ser el trampolín presidencial de este destacado empresario.

–Muchos analistas han especulado sobre qué significa que un representante del mundo empresarial sea el ministro de Desarrollo Social. ¿Qué simbología tiene para usted?

–Dentro de los énfasis que el Presidente le quiere imprimir al gobierno es tener, precisamente, un sello social. Sin duda que se quiere retomar el crecimiento económico, pero él quiere que sea un crecimiento con mayor desarrollo humano, mejor calidad de vida. Tenemos que poder responder, no solamente a los pobres –todavía tenemos entre 2 y 4 millones de pobres–, sino que también a esa clase media que tiene problemas y no los puede enfrentar por sí sola.

–Y a usted, ¿qué lo motivó a dar el salto desde la CPC al gobierno?

–Bueno, la razón es la que acabo de mencionar y están totalmente unidas. No era mi intención dejar la CPC; sentía que estábamos haciendo una tarea interesante y muy útil: conectar lo que uno hace con la sociedad. Y esto va en la misma línea. Tenemos que tratar de juntar al mundo de las empresas, del trabajo, del emprendimiento, con una sociedad que se ha distanciado mucho. Estoy convencido que necesitamos un gobierno cercano. Un gobierno que atienda a los más débiles. Por eso el mandato es trabajar en dos líneas: el crecimiento y la cercanía con la gente.

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