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viernes, 9 febrero 2018
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Alta Costura en París: Primavera surrealista

Enmarcada entre el debate del movimiento #MeToo y la “marcha de las mujeres” internacional, la semana más importante de la moda ofreció en la capital francesa un salto a la fantasía, la rebeldía, el romance y el humor.

Por: Manuel Santelices / Fotos: Getty Images

Para nadie debería ser una sorpresa el que las colecciones de alta costura parisinas, presentadas la semana pasada bajo un cielo gris y algo lluvioso, tuvieran como tema principal el surrealismo. Por un lado, el estado del mundo parece aún más extraño que cualquier pintura de Dalí o película de Buñuel. Por el otro, el surrealismo ofrece un estupendo escapismo, la posibilidad de ver las cosas desde una perspectiva distinta y, además, un profundo pozo de referencias estéticas.

María Grazia Chiuri fue la más explícita en su inspiración, lanzando una colección de primavera-verano casi exclusivamente en blanco y negro, en magníficas telas que parecían tablas de dominó o tableros de ajedrez, y con las modelos paseándose por el gran salón del Museo Rodin, que ese día amaneció con sus techos cubiertos de labios, orejas, torsos y manos de yeso, un universo soñado por Magritte. La colección, según explicó la Chiuri, nació de su nueva heroína: Leonor Fini, una pintora avant-garde del París de los años 20 que fue la estrella de una de las primeras exhibiciones organizadas por Dior durante sus años como galerista.

Esa misma noche, el museo fue el escenario perfecto para “Le Bal Surrealiste”, una gala donde invitados como Bella Hadid, Gabriel Kane-Day Lewis (hijo de Isabelle Adjani y Daniel Day Lewis y, quizás por lo mismo, uno de los millennials favoritos de la moda europea), Stella Tennant y Eva Herzigova llegaron cubiertos en máscaras, velos y tocados. La noche trajo a la memoria la famosa cena surrealista realizada por Marie- Hélène de Rothschild en su mansión de Ferrières en diciembre de 1972, un evento que, a diferencia del de Dior, no tuvo otra intención que divertir y provocar la imaginación de los invitados que, en un detalle memorable, recibieron una invitación escrita de tal modo que era necesario verla en un espejo para leerla.

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