17

nuevos articulos

jueves, 3 febrero 2011
Publicado por

Alvaro Morales: "La perversión es parte de todos los seres humanos"

 

 

morales-550

Por Claudia Honorato

Cuando uno pregunta por Alvaro Morales en su circuito más cercano o entre sus compañeros de trabajo, rápidamente uno se da cuenta de que es un hombre querido, respetado y talentoso. Además, todos aquellos que lo conocen, recalcan mucho su nivel intelectual y la preparación que tiene en todo tipo de temas, herencia que él reconoce que viene de su familia.

Morales es un tipo muy analítico, pero a la vez, gracioso, alegre y con un magnetismo bien especial. Hace un tiempo, decidió irse de TVN, donde estuvo más de 10 años (desde 1993) para integrarse a al área dramática de Chilevisión.

Así, como en la pasada teleserie “Mujeres de lujo” interpretó al correcto abogado Clemente Figueroa, hoy en “Infiltradas” está con el papel del villano Lucio Santo Domingo, demostrando que su capacidad actoral es desbordante. “El personaje de Lucio está muy bien escrito. Lo que hicimos fue tratar de darle lecturas secundarias. Es un papel muy complejo. Fue bastante difícil porque podíamos armarlo desde muchos ángulos. Yo trabajé con los referentes que salían en las reuniones de trabajo… algunas películas. Y el resto es aporte mío, de mi imaginación”, detalla.

–¿Hay algo tuyo en el personaje de Lucio Santo Domingo?

–Espero que no. Aunque el tema de la perversión es parte de todos los seres humanos… Algunos pueden lidiar con eso y otros no.

–¿Por qué decidiste dejar TVN y emigrar a Chilevisión?

–Hubo una reestructuración en el canal y me pareció una buena oportunidad para poder cambiar de aires. Y evidentemente esto es parte de una aventura y un riesgo que en ese minuto me pareció interesante tomar. Si bien TVN es un canal sólido, todos los demás estaban buscando una evolución y Chilevisión era el que estaba con el pie más firme en ese camino.

–¿Cómo ha sido ser parte de Chilevisión?

–Fantástico. Es uno de los pocos canales que tienen propuestas nuevas. El área dramática todavía se está armando y por eso tiene muchos riesgos que correr, muchas aventuras que pueden tener un final muy interesante para la televisión chilena, que es bastante plana.

–¿Cuál es el aporte de “Infiltradas” a la televisión chilena?

–Le cambió la cara a las nocturnas y en general a la ficción. Tanto “Infiltradas” como “Mujeres de Lujo” implican un avance en términos del riesgo que significa hacer teleseries con más acción, más cercanas a lo que proponen las series norteamericanas. A pesar de que “Infiltradas” sigue manteniendo el género del melodrama, presenta un modelo distinto, en el que siempre están pasando cosas.

 “Quizás en la juventud uno tiene menos conciencia…”

 –¿Sientes que tu carrera está en su punto máximo?

–Espero que no. Mi punto máximo va a ser cuando expire solamente para morir.

–¿Cuáles son tus referentes en el cine y la TV?

–En el cine tengo dos claros referentes, Lars von Trier y Clint Eastwood. El tipo de cine y el tipo de lenguaje que plasman ellos, sus temáticas… A mí me conmueven. En cuanto al teatro, hay cuatro personas que me marcaron: Fernando González, Ramón Griffero, Alfredo Castro y Rodrigo Pérez.

–¿Cómo nace tu afición por las artes marciales y la filosofía oriental?

–A los 14 años tuve un maestro coreano que me formó y que tenía muy integrado el paradigma oriental. El me lo traspasó y eso me tocó profundamente. Con el tiempo fui valorando lo que significó para mí estar cerca de esos pensamientos, y especialmente con un Occidente que está siempre en constante búsqueda, siempre perdido… Los orientales parecen tener claves muy férreas, conceptos de la vida, de la muerte, del dolor, del amor, en fin, que me parecen más cercanos y amables.

–Dicen que eres un tipo muy culto, ¿eso viene de tu familia?

–Me gustaría ser mucho más culto, pero sí, viene de mi familia. En la mesa siempre se hablaba de política, religión, arte, historia, filosofía… de todo menos de deporte (risas). Mi papá era muy culto y el bagaje cultural era muy grande.

–¿Cómo fue tu infancia?

–Más bien sola, no tenía muchos amigos, era bastante tímido.

–¿Tienes buenos recuerdos de tu niñez?

–Ni buenos ni malos, como decía, fue más bien solitaria. Antes de los 15 años estaba sumergido en un sistema, el colegio, los compañeros…, pero no era yo. Me empecé a desarrollar a partir de los 15 años, intelectual y emocionalmente.

–¿Has estado en el lado oscuro de la vida?

–Yo creo que uno siempre está arriba y abajo. Quizás en la juventud uno tiene menos conciencia, no mide consecuencias de los actos que hace y no sabe cómo repercutirán en el futuro. Y quizás por ahí debo haberme equivocado más de una vez, pero eso no significa que estuviese en el lado oscuro, si no en un aprendizaje. Hoy soy más persona, más individuo. Estoy menos dividido.

–Tienes una hija, Julieta, de 15 años, ¿cómo eres como padre?

–Trato de estar enterado de lo que ocurre con las nuevas generaciones. Creo que ellos están evolucionando súper rápido y en un lenguaje que para uno puede ser muy difícil de entender, y siento que hay que estar a la altura de eso. A mí lo que más me interesa es que ella tenga una educación valórica.

–¿Te alivia que tu pareja (con la que lleva más de dos años) no sea actriz?

–Me da lo mismo, yo no me preocupé de pedirle el currículum cuando nos conocimos. Ella es ella, yo soy yo. Ella es antropóloga y paisajista, yo soy actor, y lo que hacemos nutre lo que nosotros somos, pero no somos lo que hacemos.

–¿Te gustaría tener más hijos?

–No. Mi pareja tiene dos hijas, de 5 y de 8 años y yo una de 15, así que estamos listos. 

Leer articulo completo