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miércoles, 13 junio 2018
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Andrés Rillón: En transición

Su interpretación de Michael Townley en la serie “Mary & Mike” fue muy bien recibida y ahora está viendo si aparece el proyecto que cambie su vida para siempre o si continúa feliz haciendo sus queridas clases de teatro en colegios. Además, conversamos de su lado más íntimo, como la relación con su abuelo –el recordado “Don Pío”– y la historia de su padre, una de las víctimas de las llamadas adopciones irregulares que tuvieron al cura Gerardo Joannon de intermediario.

Por: Francisca Olivares / Fotos: Bárbara San Martín / Agradecimientos: Botánica Bistró

Este 2018, una nueva figura llegó a la televisión chilena. Su nombre es Andrés Rillón Achondo (31) –sí, nieto de Andrés Rillón Romani, el genial “Don Pío”– y lo hizo interpretando a Michael Townley, el sicario y ex agente de la DINA que junto a su mujer, Mariana Callejas (1932-2016), realizó “encargos” tan siniestros en tiempos de la dictadura de Augusto Pinochet como poner bombas en los autos del ex comandante en jefe del Ejército Carlos Prats y su señora, Sofía Cuthbert (Buenos Aires, 1974), y el del ex ministro Orlando Letelier, quien iba con su secretaria Ronni Moffitt (Washington, 1976). Dos atentados con conocidas muertes y un rol que desarrolló para la serie “Mary & Mike”, el thriller policial de seis capítulos que se dio en marzo de este año por CHV. Como dato anecdótico, pero vital en su caso, cuando hizo el casting no fue para el rol protagónico, sino para ser un agente de la CIA. Su aspecto físico, y el hecho de hablar inglés convenció a la directora de casting, Paula Leoncini, de que él tenía que ser el personaje. Con ese “vamos”, dejarse barba fue el paso siguiente para vivir un sueño que sabe que le costó cumplir.
Y es que sus comienzos no fueron fáciles. Al salir de la Escuela de Teatro de la UC, se enfrentó a lo difícil que es trabajar como actor en este país. “Salí de la carrera el 2011 sin entender nada de la vida laboral y me fue pésimo. Estuve seis años haciendo dos o tres montajes anuales… Una locura donde perdí plata. Hay gente que sabe hacerlo, pero en la universidad no te lo enseñan”, afirma.

Su gran quiebre se produjo tras una junta con sus compañeros de colegio –el Newland–, donde varios estaban casados, con primeros hijos y trabajos rentables. En ese momento, él sintió que estaba “en la nada”. “Yo había entrado a una compañía muy bonita y de mucho trabajo, que se llama Teatro Pan, pero por razones muy personales, que prefiero no compartir, después de tres años con ellos decidí que no quería actuar más en mi vida y menos sobre un escenario”. Con esto se puso a vender departamentos para poder dejar la casa de sus papás a los 28 años. Después pasó a ser asesor de inversiones y en eso estaba cuando llegó la oportunidad de hacer clases de teatro en un colegio. Con una nueva vida, más o menos armada, fue que decidió ir al casting para ver si le resultaba interpretar al mencionado agente de la CIA y, sin esperarlo, llegó su oportunidad. Las grabaciones comenzaron unos meses después y en el trabajo pidió permiso.

Durante los tres meses de grabación de “Mary & Mike” –dirigida por Julio Jorquera y Esteban Larraín–, fue tan feliz que solo un día quiso estar en su casa. “Eran las tres de la mañana, estábamos grabando con lluvia y yo estaba con una polera, muerto de frío y me sentía enfermo… Pero hoy lo recuerdo con cariño, por ser mi peor día”, dice. Al terminar de grabar tuvo que volver a la oficina y, si no estaba muy bien de ánimo antes, el regreso fue peor. Así fue como 2017 siguió su curso, pero ocurrió que con las clases empezó a ser conocido y fue llamado de otros colegios al punto que dejó de ser asesor de inversiones y se organizó económicamente.

Hoy está a full trabajando con las clases que él llama su “Plan B”, donde ha podido dirigir musicales (y eso es algo que ama intensamente). Un plan que lo apasiona y que “únicamente” estaría dispuesto a abandonar por su “Plan A”, que es ser actor. De hecho, ha sido así, ya que después de “Mary & Mike” le dijeron que lo estaban considerando para una teleserie, pero que tenía que dedicarse en exclusividad por ocho meses. Respondió que no. “Por eso es que me defino en una especie de transición personal. A pesar de que he luchado por fijarme, este año tengo este fantasma de la serie que me puede llevar a Hollywood, a Bollywood (dice entre risas) o a no sé dónde… pero mientras no ocurra nada o no lleguen proyectos que llamen poderosamente mi atención, estoy con las clases que amo hacer”.

–¿Qué te hizo estudiar teatro?

–No me veía estudiando otra cosa, porque nada más me interesaba. Todas mis pruebas me orientaban a las matemáticas, porque para mí era muy fácil, pero a nivel social mis aptitudes eran más cercanas a estudiar teatro.

–¿Algo de tu abuelo paterno, “Don Pío”?

–(Sonríe) Nada. No lo conocía lo suficiente como para que haya influido en mí. Tengo sus genes, pero su presencia en mi vida no influyó en nada. Tratamos de trabajar en un proyecto juntos que no funcionó. Además, siento que el lado artístico me viene por ambos lados de la familia por igual. En los Achondo hay mucho artista también. Sin embargo, la persona que más influyó en mi decisión fue mi profesor de teatro del colegio, Gonzalo Losada. Le tengo una admiración y un respeto tremendos. Y como la vida es maravillosa, él me recomendó para hacer musicales en un colegio. No sé cómo agradecerle lo jugado que ha sido conmigo.

–¿Por qué sientes que no tuviste cercanía con tu abuelo paterno?

–Es que fue una persona lejana per se. Él obviamente podía llegar a querer al nieto, pero para la cercanía tiene que haber una una relación. Él y mi primo Sebastián Puga hicieron una gran amistad, porque Sebastián estaba con él, le aguantaba sus mañas e hicieron una relación particular entre ellos.

–Pero tú llevas su nombre y siempre se te va a relacionar con él. ¿Qué te pasa con eso?

–Aquí en Chile, sí. A mi abuelo le tengo una admiración bien puntual. Él era un genio de la creatividad, del humor, de lo absurdo. No considero que haya sido un actor. Era un comediante. Lo suyo era la genialidad cómica y, en ese sentido, probablemente era uno de esos genios locos a los que se les desarrolla tanto una parte del cerebro, que la otra, la de las relaciones humanas, les queda débil, escuálida… Eso lo ha dicho mi abuela y lo sabe la gente que lo conoció. Impuso paradigmas e ideó un tipo de humor en Chile, por eso es un referente para tantos humoristas. Su legado está muy presente y sin eso la vida sería un poco más gris. Para mí, con eso su pega está cumplida. Mi abuelo era un titán y lo admiro. Ahora, todo lo que vivimos con él tiene sus altibajos, pero eso es una cosa nuestra.

“JOANNON HIZO DAÑO”

Otra parte importante de su historia familiar es la que tiene a su padre de protagonista, porque es una de las víctimas de las llamadas adopciones irregulares que tuvieron al cura Gerardo Joannon como intermediario. A él, cuando no tenía ni veinte años, le mintieron diciéndole que la guagua que estaba esperando su polola había nacido muerta. Una niñita a la que, sin que él supiera, entregaron en adopción

Cuando Andrés lo supo, casi a la misma edad que entonces tenía su padre, solo sintió admiración, por su entereza, osadía y constancia, ya que nunca creyó lo que le dijeron y siempre buscó a su hija. Finalmente, su hermana apareció –por respeto a ella, prefiere no decir su nombre– y pasó de ser el segundo al tercero de cinco hermanos (tres mujeres y dos hombres). “Ahora”, sostiene, “tengo que decir que mi hermana fue adoptada y criada por una muy buena familia. Los papás adoptivos de ella son sus papás, pero también entró a esta otra familia de modo que es una hermana externa, pero amada, porque es hermana y sus hijos son mis sobrinos y ellos tienen seis abuelos”.

–¿Puedes llegar a comprender lo que vivió Gerardo Joannon, quien se ha justificado diciendo que gestionó este tipo de adopciones para salvar vidas?

–Eso de que quería salvar vidas se le cae al saberse que mi viejo buscaba a su hija. ¡Se le cae! Quería salvar una vida, ¡es mentira, porque mi viejo no quería abortar! Se le cae la mentira, entonces, ¿qué es lo que realmente pasó ahí? Hay muchas teorías, cada una más aberrante que la otra, pero finalmente hay gente buscando a sus familias y lo que Joannon hizo fue un daño tremendo. El peor de los males del mundo no es el odio ni la maldad, sino que el egoísmo, esa gente que piensa solo en su propio bienestar. En un acto de egoísmo puro, a él no le importó entender a las partes. Realizó un acto completamente ilegal, donde se movían lucas y se lavaron las manos para seguir adelante. Entonces, que sea como un estandarte salvador de muertes de bebés, no. Quizás otra historia haya sido distinta, tal vez salvó a alguien de la muerte, pero no es el caso de mi hermana, a quien le dijo que mi papá estaba internado en un psiquiátrico y que no la quería conocer. Imagínate…

–Y, ¿cómo podrías describir hoy a tu familia, con todo lo que ha vivido?

–Es una familia que está feliz. Unida en el amor, no tanto en lo físico, porque un hermano vive en Puerto Varas y una hermana en Canadá. Pero siento que somos una familia que nos adoramos en la distancia y en el tiempo. //@revistacosas

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