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miércoles, 7 noviembre 2018
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El arte de Barkley Hendricks: Mr. Cool and The Gang

Con un nuevo impulso que comenzó con la llegada de los Obama a la Casa Blanca y luego con una serie de importantes exhibiciones, el arte afroamericano vive actualmente un momento de especial energía en Estados Unidos. Barkley Hendricks se ubica en el corazón del huracán.

Por: Manuel Santelices / Fotos: @Barkley L. Hendricks

Entre los muchos legados de Barack y Michelle Obama en su paso por la Casa Blanca está su apoyo y contribución a las artes y, en especial, a las artes de la comunidad afroamericana. A diferencia del actual Presidente de Estados Unidos y su mujer, que a dos años de vivir en la mansión presidencial han mostrado ningún interés y, por el contrario, hasta cierto desdén por el arte en cualquiera de sus formas, los Obama recibieron durante su período a numerosos artistas plásticos, actores y músicos en su residencia, los que encontraron ahí a un par de entusiastas benefactores. Cuando llegó el momento de escoger a los encargados de sus retratos oficiales, ambos, conscientes de la relevancia histórica de su imagen, eligieron a artistas negros: Kehinde Wiley para él y Amy Sherald, para ella.

Dos nuevas exhibiciones han aumentado aún más el interés en este tema en el último tiempo: una gran retrospectiva de Kerry James Marshall en 1916 en el MET Breuer, y “Soul of a Nation”, una muestra que explora el arte en la era del “black power” en los ’60 y ’70, que se inauguró a comienzos de septiembre y permanecerá abierta hasta febrero próximo en el Brooklyn Museum. En esta última, una pintura llama especialmente la atención: bajo el título “Blood”, un hombre llamado Donald Forney observa al espectador con rostro algo desafiante y vestido con una boina gris, un traje entero a cuadros y gigantescos anteojos oscuros –como un icono del Times Square en los días de “Taxi Driver”– mientras sostiene un pandero en su mano izquierda. Es imposible no detenerse frente al cuadro, como sucede a menudo con el trabajo de su autor, Barkley L. Hendricks, un artista que en su búsqueda de revelar la dignidad y belleza afroamericana ha descubierto, de paso, su inigualable “cool”.

Aunque durante su vida trabajó en diferentes estilos y técnicas, sus pinturas más conocidas son retratos de amigos y familiares dibujados en forma realista con un fondo plano de color impactante. Su trabajo está inspirado en la pintura de Velázquez y Van Dyck, obra que conoció de cerca durante un largo viaje a Europa en sus días de estudiante y, a pesar de su temática contemporánea, guardan el academicismo de alguien que, como él, se matriculó primero en la prestigiosa Pennsylvania Academy of the Fine Arts y luego obtuvo un bachillerato y un máster en la Universidad de Yale.

No obstante ese pedigrí, Hendricks, que murió en abril de 2017 en su casa de en Connecticut de un derrame cerebral, nunca olvidó sus raíces rurales, afroamericanas y relativamente pobres, las que unidas a su experiencia como hombre negro en la lucha por los derechos civiles y sus consecuencias, hacen que su trabajo sugiera una evidente postura política y social. Sin embargo en 2016, con ocasión de la inauguración de una nueva muestra en la galería Jack Shainman en Nueva York, el artista concedió una entrevista a Artspace donde, bastante molesto, negó que su trabajo fuera político y dijo que si lo era, era en una porción mínima, y que “cualquier cosa que haga una persona negra en términos de figura, es considerado inmediatamente ‘político’”.

Eso no significa que escape al tema. En esa misma exhibición, varios de sus retratos presentaban a modelos encapuchados como objetivos de tiro al blanco y luciendo poleras con leyendas como “Fuck Fox News” o “Fuck you fuckin fuck”, que él explicó más como elementos de moda urbana que como símbolos de rebelión.

Su pintura “Photo Bloke”, presentada ese mismo año en la Feria Frieze en Nueva York, se convirtió en un imán para los amantes de las selfies, con la imagen de un hombre en un brillante traje rosado contrastando con su piel oscura. Como tantas obras del artista, es un retrato perfectamente tradicional y al mismo tiempo transgresor. “Mi mujer me dijo hace un tiempo que había leído que la pintura representativa estaba de vuelta. Nos reímos, porque para mí al menos nunca desapareció”, concluyó en la misma entrevista. //@revistacosas

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