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viernes, 15 abril 2016
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BERNARDO FONTAINE: "ESTE GOBIERNO NOS TIRÓ A UN PANTANO"

Este economista considera que el crecimiento que registra el país no solo es desilusionante, sino que "debiera dar vergüenza". A su juicio, hoy el gran desafío es "limpiar la casa" y tener un Estado eficaz y moderno.

Por: Bernardita Cruz / Fotos: Matías Bonizzoni

En las últimas semanas se ha dado a conocer una serie de medidas en materia económica y también cifras muy poco alentadoras. El economista Bernardo Fontaine Talavera ha estado de lleno exigiendo mejores reformas. Primero respecto de la tributaria y luego en la laboral, a través de su red “Reforma la Reforma”. A su juicio, la “mala creación” de diversos cambios se traducirá en una desigualdad aún mayor.

Dice estar preocupado y cuenta que lo ha venido advirtiendo, pero que tanto a él como a otros críticos se les ha apuntado con el dedo. De todas formas, no teme ser “el malo de la película” cuando el nivel de desaceleración y desconfianza exigen del compromiso de todos para revertir esos índices. Considera lisa y llanamente que la situación es crítica.

Comenta que le llamó la atención que el ministro Valdés dijera que “el crecimiento ha sido decepcionante en los últimos años”, al anunciar 22 medidas para aumentar el crecimiento. “Parece un comentarista de fútbol, no el entrenador del equipo. Me imagino que se refiere a los tres últimos años, porque antes veníamos creciendo rápido, sobre el 5 por ciento. Este gobierno nos tiró en un pantano y ahí estamos pataleando”, dice. Las 22 medidas las ve positivas, pero también las califica como “22 baldes de agua para regar un potrero seco”.

–¿Qué opinión le merece el ministro de Hacienda?

–Es un gran economista, una gran persona, muy preparada. Él era un muy buen candidato para el gabinete, pero aún no logra hacer el cambio necesario. Le ha faltado decisión, coraje y ponerse los pantalones para corregir el rumbo del gobierno. Hay desconfianza respecto de lo que esta administración logre hacer finalmente.

–¿Cuánto habrá influido esa desconfianza en el frenazo económico actual?

–Creo que juega un rol muy importante y también los errores técnicos de las reformas. Nosotros dijimos hasta el cansancio que el mal diseño de la tributaria iba a frenar el crecimiento. Se nos atacó, se nos dijo que estábamos haciendo una campaña del terror, y finalmente estamos viendo que esta provocó un frenazo importante, junto con otros factores, obviamente.

“Pero el problema no es solo que desconfían los empresarios y los inversores, sino que también los consumidores. Cuando dos tercios de los chilenos dicen que las probabilidades de empleo son peores, y además piensan que la economía va en mala dirección, estamos hablando de algo más generalizado”.

–Pero, por lo general, el empresariado se queja harto… ¿En cuánto afecta esa desconfianza que manifiesta?

–Se pueden estar planteando inquietudes legítimas. No creo que eso genere desconfianza.

“En cuanto a los gremios empresariales, creo que no han conseguido detener la retroexcavadora. Les ha faltado decisión, unidad y entender que este es un gobierno débil, que no dialoga sin presión. La multigremial ha sido más eficaz. Me da vergüenza ver empresarios que corren a subirse al avión de las giras presidenciales, mientras el gobierno arrincona a la empresa privada. No se trata de ser conflictivos, sino de ser consistentes”.

–Con una bajísima aprobación al gobierno actual y un desprestigio político que abarca a todos los sectores, ¿existe algún otro sustento que permita al chileno volver a confiar en que las cosas van a mejorar?

–Yo creo que sí. El poder hoy día no está solo en los senadores, diputados, políticos y empresarios; está en los ciudadanos. La gran esperanza de Chile son ellos. Y tienen razón en estar enrabiados, por ejemplo, por los escándalos en el financiamiento de la política o los actos de colusión. Pero lo bueno es que han reaccionado rechazándolos y exigiendo más ética, transparencia y competencia.

“Es verdad que los empresarios tienen que mejorar sus estándares. También es verdad que el hecho de generar empleo no les da autorización para hacer cualquier cosa. Pero, al mismo tiempo, hay casi un millón de empresarios en Chile que se levanta todos los días a empujar el país un metro más allá. Lo mismo pasa con los políticos: no todos son malos. Tengo mucho temor de que continuemos en una ola exagerada que se convierta en una Inquisición… No todos los políticos son corruptos ni tampoco todos los empresarios”.

–Pero esa es la percepción y eso hace difícil una pronta recuperación…

–En el caso de los políticos involucrados en los escándalos de financiamiento ilegal de su actividad, han dado explicaciones que no son creíbles. Incluso, la Presidenta nunca explicó cómo financió ilegalmente su campaña.

“Por otra parte, los políticos se fueron acostumbrando a sobreprometer. Y esa es otra raíz de su desprestigio: cuando un gobierno asegura que una reforma tributaria la van a pagar nada más que cuatro mil familias y después descubrimos que la estamos pagando todos. O cuando se dice que con la reforma laboral se va a arreglar la desigualdad, y todos sabemos que las cosas requieren de esfuerzo, tiempo y dedicación. Porque acá no hay varitas mágicas”.

–¿Cómo ve a la Nueva Mayoría en ese escenario?

–Hay una contradicción gigante en ella, al jactarse de impulsar políticas para terminar con la desigualdad, en circunstancias que el resultado final es el bajo crecimiento que estamos teniendo. Y el crecimiento no es para beneficiar a los ricos, que ya lo son, sino para los pobres, los que buscan trabajo, los universitarios, los que quieren surgir. Y otra contradicción es que el hijo de la Presidenta (Sebastián Dávalos) de la noche a la mañana haya pasado a integrar el 1 por ciento más rico del país con maniobras oscuras.

–¿No sería bajo también el crecimiento, si hubiera seguido un gobierno de derecha?

–Habría sido mejor el manejo técnico. ¿Qué se puede hacer ahora? En lo concreto, el país requiere eliminar muchas regulaciones que traban la competencia. Necesita más infraestructura. Empoderar al ministro de Economía para que acelere las autorizaciones de proyectos de inversión. Efectuar una reforma radical del Estado para que efectivamente esté al servicio de los ciudadanos. El caso de Uber y los taxis amarillos es un ejemplo de un Estado ineficaz. Y, por supuesto, enderezar las reformas. Para subir los sueldos hay que reestructurar el sistema de capacitación y permitir el trabajo por hora, para que todos puedan trabajar cuando puedan y quieran, especialmente las mujeres y jóvenes. Seis millones de chilenos que pueden trabajar no lo hacen. Me temo que nada de eso está en el programa de la Nueva Mayoría.

“Este gobierno será el más ‘mata pymes’ y ‘mata emprendedores’ de la historia. Perdió la conexión con los ciudadanos. El promedio de espera para una cirugía en el sector público es de 450 días. Tampoco hay especialistas… ¿Dónde está la idea de justicia de la Nueva Mayoría?”.

–¿Cree que el caso Panama Papers tenga algún efecto económico?

–La evasión es un delito claro. Siempre he dicho que algo bueno que tiene la reforma tributaria es su foco contra la evasión. Ahora, la verdad es que tener sociedades en Panamá puede ser legal o ilegal. De hecho, hasta empresas del Estado tienen sociedades en paraísos fiscales. Me molesta que la opinión pública y los medios caigan en un ánimo propio de la Inquisición. Una condena sin información completa puede implicar que personas sean quemadas en la plaza pública sin merecerlo. Pero la investigación debe hacerse.

POCA ESPERANZA

–Se dice que no hay suficiente plata para hacer frente a todas las necesidades… ¿Dónde está ese dinero, fruto de años de ganancias del cobre y de otras producciones? El ministro Valdés dijo que ya se estaba pidiendo préstamos al extranjero.

–Había plata, pero se gastó. El déficit fiscal ha ido en aumento. Tenemos recursos, pero nos alcanzan para pocos años más. El gasto público ha crecido mucho, pero no siempre se ha centrado en las verdaderas preocupaciones de los ciudadanos. Por ejemplo, se anunció que se crearán 15 centros de formación técnica, uno por región… ¿Hay algún estudio que diga que se necesitan? Hace poco, se cerraron tres centros vinculados a universidades, porque no había alumnos.

“El gran desafío ahora es limpiar la casa y tener un Estado eficaz y moderno”, dice.

–El ministro Valdés también opinó sobre el Imacec de enero, que llegó a un 0,5 por ciento, y señaló que debiera ser el punto más negativo dentro de esta baja de crecimiento. De hecho, en febrero ya subió a un 2,8 por ciento. Además, fue tajante en afirmar que hay una baja, pero no crisis. ¿Está de acuerdo?

–Estoy de acuerdo. Chile no está en una crisis. La economía internacional tampoco. Lo que sí ocurre es que está con un viento desfavorable. A la Nueva Mayoría le debiera dar vergüenza crecer menos de 2 por ciento. Lo que me frustra es que Chile tiene la capacidad de crecer más rápido, pero a veces pienso que perdimos el GPS.

–¿Podremos tener mejores cifras a corto plazo?

–Tengo poca esperanza en este gobierno. Creo que es muy difícil que en los próximos dos años logre impulsar el crecimiento. De hecho, este año va a ser peor que el pasado. Para salir del pantano nos falta unirnos en un pacto por el desarrollo. Que la Nueva Mayoría abandone el fanatismo del programa de gobierno, conservando sus anhelos. Que los empresarios e instituciones se adelanten a los tiempos. El problema es que la Nueva Mayoría no tiene el gen del crecimiento como prioridad. //@revistacosas

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