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miércoles, 23 mayo 2018
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Boda Real: ¿Por qué es tan histórica?

por: Bernardita Cruz

Dicen que el pasado 19 de mayo marcó un antes y un después tan poderoso en la monarquía británica que, incluso, podría traspasar a las esferas anglicanas. Porque se quiera o no, una mujer mestiza, con un matrimonio previo, norteamericana, plebeya, católica y acostumbrada a las alfombras rojas y sets de televisión, es absolutamente inaudito para una familia real a la que el 85% de la población británica simplemente adora y respeta todas sus tradiciones que datan de siglos atrás.

Para ellos, lo que haga Isabel II es simplemente “perfecto” a pesar que su descendencia esté marcada por indecorosos escándalos.

Inglaterra debe ser una de la naciones más cosmopolita del mundo. Esto debido a la gran cantidad de inmigrantes que han llegado en búsqueda de nuevas oportunidades, muchos de ellos provenientes de países que precisamente han formado –y muchas aún lo son– parte de su colonia. Sin embargo, dentro de la monarquía, los extranjeros no habían sido bienvenidos. La última que trató de hacerlo fue la legendaria Wallis Simpson, la americana dos veces divorciada por la que el rey Eduardo VIII abdicó al trono. De ahí en adelante, hubo solo romances pasajeros con personas de otras nacionalidades pero que no llegaron a puerto.

Más allá de su origen, Meghan también hace noticia por su antiguo estado civil. Si bien el divorcio se instaló hace décadas en los Windsor precisamente cuando tres de los hijos de la monarca pusieron fin a sus matrimonios, para que ello pasara tuvo que correr mucha agua bajo el puente. Basta recordar cuando la princesa Margarita intentó separarse de su marido Lord Snowdon, lo que finalmente terminó en uno de los mayores escándalos reales.

Para la reina, el divorcio –a pesar de tenerlo tan cerca– simplemente va contra los ideales que ella no solo como monarca, si no también como jefa de la iglesia anglicana, va contra los valores que debe resguardar. Pero el tiempo pasa y en 2002 se permitió que integrantes de la realeza que estuvieran divorciados pudieran casarse cuando su ex cónyuge aun estuviera vivo. Porque eso sí que estaba prohibido. De hecho, quienes primero pudieron disfrutar de esta modificación fueron el príncipe Carlos y la actual duquesa de Cornualles, que en 2005 por fin pudieron contraer matrimonio, aunque a esa ceremonia parte del clero decidió no ir debido a los divorcios que precedían a los novios. Harry y Meghan son los primeros es decir que se casan bajos todas las leyes abiertamente y con un apoyo transversal.

Meghan Markle, también es una católica aceptada para un matrimonio de esta naturaleza, aunque la actriz sin obligación mediante, se bautizó bajo el anglicanismo semanas antes de pisar el altar. Sin embargo, si no lo hubiera hecho, no habría tenido mayores problemas.

Y por último, otro factor que ha desatado una ola de rumores sobre posibles cambios en los Windsor es que la novia es una conocida actriz de Hollywood, acostumbrada a los autógrafos e incluso selfies con sus fans, algo absolutamente inaceptable en el protocolo real británico.

Lo que todos se preguntan es qué tanto se regirá Meghan por las tradiciones reales. Algunos aseguran que tratará de ceñirse a ellas a la perfección. Otros, dicen que está lista para romperlas. Total, nada pierde. Su marido está muy lejos de llegar al trono y eso, junto con la personalidad de ambos, los ha hecho convertirse en unos verdaderos rockstars.

[Foto: El Confidencial]

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