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miércoles, 12 septiembre 2018
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Bradley Cooper: Nace un director

A los 43 años, el famoso actor presenta su primera película como director, una nueva versión de “Nace una estrella”, coprotagonizada por Lady Gaga. Nos reunimos con él en Los Angeles para hablar del filme y de por qué, a estas alturas de su carrera, decidió dar el salto a la dirección.

Por: Yenny Nun

Aunque la cuarta versión de la famosa película “Nace una estrella”no se estre- nará hasta octubre, Bradley Cooper, productor, coguionista, director y coprotagonista de la cinta, decidió invitarnos a ver un adelanto del

filme y luego a conversar sobre él en los estudios de Warner Bros. Asegura no estar preocupado por esta nueva versión de la historia de amor entre Jackson Maine, un cantante venido a menos, y su musa, Ally, una joven cantante muy talentosa que logra llegar a la cima mientras la carrera de él se desmorona. La joven es interpretada por la popularísima Lady Gaga. La primera versión se estrenó en 1937, y posteriormente hubo “remakes” con Judy Garland y James Mason, y posteriormente con Barbra Streisand y Kris Kristofferson.

Ahora viene el turno del apuesto y talentoso Cooper y Lady Gaga. Bradley Cooper debutó como actor en 1999 en un episodio de “Sex and the City”, pero se hizo mundialmente conocido en 2005 gracias a “The Wedding Crashers” y “The Hangover I” y su secuela. A pesar de su éxito en este género, él mismo cuenta que es un actor muy serio, totalmente dedicado a su profesión, y que decidió seguir una ruta profesional similar a la de su mentor y gran amigo, Robert de Niro, al que conoció cuando estudiaba Arte Dramático en el famoso Actor’s Studio de Nueva York y de Niro llegó ahí para participar en el programa “Inside the Actor’s Studio” con James Lipton.

Cooper nació en 1975 en un suburbio de Filadelfia. Su padre, de origen irlandés, era corredor de bolsa, y su madre, de origen italiano, dueña de casa. La pareja, católicos devotos, tiene además una hija mayor. El actor cuenta que hasta hoy reza todos los días. Luego de su nacimiento, sus padres descubrieron que Bradley padecía de cholesteatoma, un tumor en la mitad del oído que puede causar sordera total. Eso lo llevó a operarse en cinco opor- tunidades antes de cumplir los 18 años. Poco después, tuvo otro accidente que hirió su cara con trozos de vidrio y debió someterse a una cirugía plástica. Hoy, sin inmutarse, muestra sus cicatrices.

A pesar de su imagen de hombre sexy, se le conocen pocas novias, entre ellas las actrices Zöe Saldana, Renée Zellweger, Suki Waterhouse y Jaime King. Estuvo casado con la actriz Jennifer Espósito y actualmente es pareja de la modelo rusa Irina Shayk, con la que tiene una hija de un año.

Después de ver 20 minutos de “Nace una estrella” en un teatro del estudio, entra el actor muy sonriente, saluda y advierte que somos los primeros en ver estas escenas. “Espero que no se hayan defraudado”, comenta. “Representan sangre, sudor y lágrimas, pero estoy muy orgulloso de lo logrado...”.

–¿Por qué decidiste dirigir una película tan compleja, con música y canto?

–Desde muy pequeño he amado la música, por lo que sentí muy profundamente que sería capaz de dirigir este filme. Realmente me fascinan las historias de amores que terminan, y sabía que en algún momentodemividatendríaquedirigirunproyectoconmipropiavisión.

–¿Influyó en tu trabajo como director alguno de los directores con que has trabajado en el pasado?

–Tengo una relación maravillosa con David O’Russell, Clint Eastwood y Todd Phillips, directores que me permitieron ser parte de su proceso creativo, especialmente David, que me abrió las puertas para participar de la edición y colaborar como productor ejecutivo en una de las dos películas que hemos hecho, “Silver Linings” y “American Hustle”. Clint hizo algo parecido en “American Sniper”. Cuando cumplí 41 años, pensé que había llegado el momento de dar el paso y buscar un proyecto para dirigir. Tuve mucha suerte de que los estudios Warner Bros. tuvieran confianza en mí.

–Esta es la cuarta versión de“Nace una estrella”.¿Por qué crees que el tema ha sido tan popular a través del tiempo?

–Creo que porque se trata de una historia de amor con la que el público se puede relacionar y que puede adaptarse a cualquier época.

–¿Sentiste algún resquemor respecto a que tu primera película como director fuera un “remake”?

–En absoluto. Si alguien me hubiera sugerido que a estas alturas de mi carrera tomara tres años de mi vida para hacer un ‘remake’de “Nace una estrella”, hubiera pensado que era una mala idea. Pero no pude evitarlo. Supe que tenía que contar esta historia desde mi punto de vista. Es lo que me ha hecho tomar todas las buenas decisiones profesionales,como realizar “El hombre elefante”en el teatro.Generalmente, cuando me dicen “no lo hagas”es cuando más quiero hacerlo.

–Para ti, ¿cuál es el ingrediente más importante en una historia de amor?

–En este caso, amar y perder ese amor. Es una experiencia por la que casi todos pasamos en nuestras vidas, que te hace arrodillarte, pero también te hace volar. Con ella te sientes más humano, más vivo, pero también te lleva a aislarte.Todas las películas son sanadoras en el más puro sentido de la palabra. Esa es la razón por la que amo tanto este trabajo, porque es una sanación comunitaria. Eso es lo que significa contar una historia, y qué mejor tema que el amor entre dos personas.

–¿Cómo fue tu colaboración con Lady Gaga?

–Ella fue una colaboradora increíble, incluso participó cuando escribimos el guión. La entrevistamos e incorporamos muchos de sus pensamientos e ideas, y junto a otros compositores creamos la música original. Lady Gaga me dio la seguridad de creer en mí mismo como músico y encontrar la voz de mi personaje, el cantante Jackson Maine. Por su parte, ella nunca había hecho una película y, por lo mismo, lo dio todo en el set. El filme no hubiera resultado si la historia de estas dos personas no hubiera sido real. Lady Gaga confió en mí para entrar en este proceso y floreció como actriz.

–¿Qué más descubriste de ella?

–Que es un ser humano increíble, totalmente abierta y muy inteligente. Está tocada por Dios en lo que respecta a su voz. Cada vez que cantaba en el set, el equipo y el resto del elenco quedaba electrizado por su voz. Es mucho mejor cantante de lo que imaginaba, me parece que es de las mejores voces de esta década. Además, es tan cálida... la amo. Tenemos mucho en común, ya que los dos descendemos de italianos. No la llamo Lady Gaga, sino Stefani, porque su verdadero nombre es Stefani Germanotta. Tuve mucha suerte con ella, porque nunca sabes cómo será tu relación con tu coprotagonista. Creo que sentí con ella la química más fuerte que he sentido en mi carrera.

–¿Cómo la conociste?

–Fui a una gala de beneficencia contra el cáncer y ella apareció ahí cantando “La vie en rose”. Quedé encantado. Al día siguiente llamé a su agente y pedí una reunión. La verdad es que no tenía mayor idea de quién era Lady Gaga. Después de concertada la reunión, conduje hasta su casa y todavía recuerdo cuando bajó las escaleras, luciendo como Lady Gaga, y no logré verle los ojos. Cuando nos sentamos se los vi, y eran muy hermosos. Ella fue tan abierta conmigo que conectamos inmediatamente. No tengo idea qué se apoderó de mí, pero a los cinco minutos de conocerla le dije que la película no funcionaria si no cantábamos juntos. Le propuse que cantáramos la canción “Midnight Special” en el piano y sucedió algo extraordinario, algo mágico. Luego fuimos a Warner Bros. y le dije a los productores que ella tenía que ser la protagonista, sin dudas.

–¿Te inspiraste en algún cantante en particular para interpretar a Jackson?

–Quería un estilo puro y muscular, parecido al de Neil Young. Me encanta cómo toca la guitarra. El fue una gran inspiración. Mi personaje no es country ni tampoco completamente rock; no sé en qué estilo calza. También tomé ideas de Eddie Vedder, Bruce Springsteen y Tom York, de Radiohead. Amo tanto la música, que esta es la culminación de cuatro décadas de escucharla.

–¿Esta película es tu propia exploración sobre lo positivo y lo negativo de la fama?

–En esta versión, no es que la fama de mi personaje desaparezca, sino que necesita ganar dinero y se siente perdido. No siente envidia de la fama de Ally, como en las versiones anteriores. La dinámica aquí es diferente.

–¿Cómo te sientes ahora, con el proyecto terminado?

–Me siento maravillosamente, en un sitio de gratitud. Hice la película que quería hacer, y si no lo hubiera logrado, quizás estaría asustado. Pero la hice. Lo que pase hacia adelante está fuera de mi control. Hice lo mejor que pude y estoy preparado para lo que venga. //@revistacosas

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