17

nuevos articulos

viernes, 28 septiembre 2018
Publicado por

Buscar una vida más compasiva con uno mismo y los demás

por: Patricia Lecaros

Vivimos en una sociedad que nos presiona por competir. Sin darnos cuenta, andamos en "modo autoxigente". Nos critican y nos criticamos constantemente. Nuestra autoestima está continuamente amenazada ya que necesitamos estar, al menos, por sobre la media para sentir que en algo somos especialmente buenos. Todo esto gatilla estrés y otras enfermedades psicosomáticas.

La psicología contemplativa, que tiene como exponente al psicólogo chileno Gonzalo Brito, autor del libro “Mindfulness y equilibrio emocional”, nos invita a acercarnos a una vida más amigable y compasiva, tanto con nosotros como con los demás. ¿A qué se refiere con ser compasivo? No es de ninguna manera tratarnos con lástima, tampoco es compadecer a los demás. Más bien se refiere a tener una mirada empática, poder comprender a los otros y a nosotros mismos ya no desde la crítica sino que desde la bondad y empatía.

Si se piensa que de este modo otros podrían aprovecharse de nosotros y pasarnos a llevar, los estudios demuestran todo lo contrario. Cuando se han enseñado programas de compasión, tanto en niños como en adultos, ha mejorado la auto aceptación, se han desplegado mejor sus talentos y se han enfocado mejor en sus motivaciones. 

La psicóloga estadounidense Kristin Neff, autora del libro “Sé amable contigo mismo”, nos propone en primer lugar distinguir la autocompasión de la pena. Según ella, la pena por uno mismo no sería saludable. Decirse "pobre de mí" solo llevaría a exagerar y a aislarse del mundo. En cambio, con la autocompasión uno se daría cuenta de lo que siente, uno tomaría conciencia y se apoyaría al igual que como lo haría con un [email protected], alentando, acudiendo a un tono amable. Kristin Neff señala que las personas que se muestran compasivas con sus fracasos y sus imperfecciones disfrutan de un mayor bienestar que aquellas que se juzgan a sí mismas continuamente.

De acuerdo a distintos expertos, son tres los pilares esenciales de la (auto) compasión. En primer lugar uno tendría que darse cuenta de lo que lo hace sufrir a uno y a los otros. Luego, uno debería ser amable con ese dolor, comprenderlo y aceptarlo, ya sea propio o ajeno. Finalmente habría que hacer algo por aliviar ese dolor, sin vergüenza y solo con la convicción de que sufrir es humano, inevitable y que todos tenemos las herramientas para vivirlo y salir de él fortalecidos.

En términos físicos la práctica de meditaciones compasivas fortalecen el sistema inmunológico ante el estrés, según estudios publicados en 2009 en la revista de Psiconeuroinmunoendocrinología a cargo de Steve Cole, médico psiquiatra de la Universidad de California en Estados Unidos. Otros investigadores en la Universidad de Brandies en Massachusets encontraron en 2014 que la respuesta inflamatoria frente al estrés era menor en personas que practicaban actitudes compasivas y autocompasivas. No hay que olvidar que elevados niveles de inflamación en el cuerpo aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares, del cáncer y del Alzheimer, tan frecuentes hoy en día.

Imagina, solo imagina, cómo sería la mejor versión de ti mismo. Imagínate siendo más amable, más comprensivo y más fuerte. Aplica esas virtudes compasivas, que todos tenemos, y descubre qué impacto pueden tener en tus relaciones cercanas, en tu trabajo y en tu ánimo. Seguramente podrás descubrir cómo entrar en un círculo más positivo en la forma como te relacionas. No solo traerá beneficios a todos, sino que principalmente te los dará a ti mismo.

Leer articulo completo