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Lunes, 17 Julio 2017
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Casarse varias veces con la misma persona

Patricia Lecaros

¿Es posible que dos personas recién casadas se amen del mismo modo para siempre? Si todas las condiciones se mantuvieran iguales, podría ser posible, pero sabemos que la única “constante” que nos rige es el “cambio”. Las personas cambian. Cambian todo el tiempo. Cambian sus gustos, sus prioridades, la manera en la que deciden usar su tiempo libre. Aunque como plantea el psicólogo de la Universidad de Harvard Dan Gilbert en su charla TED la “Psicología del yo futuro” tendemos a tener la “ilusión del fin de la historia” –esto es, creer que lo que somos ahora, nos gusta ahora y priorizamos hoy, será así para siempre– es justamente lo contrario lo que demuestran sus estudios. Aunque la tasa de cambios tiene a disminuir con la edad, es permanente toda la vida.

Bajo la lógica de la “Psicología del yo futuro” se podría plantear que un matrimonio que se mantiene unido y feliz es aquel en el que los cambios se han dado sincrónicamente. Ambos dejaron de priorizar el carrete una vez que se convirtieron en padres. Ambos disfrutaron la crianza de los niños. Ambos pudieron volver a entretenerse sin los hijos cuando crecieron.

En un viaje que hice años atrás conocí a una mujer que se había casado varias veces con su marido. Al principio pensé que se refería literalmente a eso: a que habían estado separados y se habían vuelto a casar, tal vez simbólicamente. Pero no. Ella lo decía para referirse a este proceso de cambiar y de reencontrarse con el otro de manera permanente, en el tiempo.

En su libro “¿Por qué nuestra relación no funciona si nos queremos tanto?” el terapeuta de pareja Ricardo Cariaga cita al psicólogo Herbert Gerjuoy quien dijo “los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer o escribir, sino aquellos que no sepan aprender, desaprender  y reaprender”. Así, aludía a la necesidad de cambiar de creencias y conductas a medida que vamos creciendo y dejamos parte de los aprendizajes recogidos cuando niños, por encontrar nuestra propia forma de pensar, de actuar, de ver y sentir la vida.

Si nuestra pareja evoluciona en la misma dirección que nosotros podremos seguir teniendo una relación feliz. Pero si sucede lo contrario, podemos buscar soluciones para el reencuentro por medio de un proceso de introspección o de una terapia.

Tal como demostró Gilbert en sus estudios, es difícil anticipar los cambios que nosotros tendremos en el futuro y mucho más complejo poder predecir la evolución de otra persona.

Me atrevería a decir que la mayor parte del tiempo hay decepción por el cambio. Sin embargo, hay que saber que es sumamente posible y natural que dos personas, en el transcurso de sus experiencias de vida, dejen de compartir intereses y prioridades. Verlo como un fracaso es un error. Forzar algo que ya no es como se planificó es parecido a querer controlarlo todo.

[Foto: Mas40.com]

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