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martes, 4 julio 2017
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Cecilia Morel y las mujeres de Piñera

Cecilia Morel Montes, Magdalena Piñera Morel y Cecilia Piñera Morel forman el círculo femenino que rodea al ex mandatario y actual candidato de Chile Vamos. Aquí cuentan a “Cosas” cómo ven en la intimidad familiar al ex gobernante y explican por qué, a su juicio, los chilenos debieran volver a confiar en él.

Por: Titi Guzmán O. / Foto: Max Jorquera / Producción de vestuario: Rosario Bascuñán / Maquillaje y pelo: Tere Irarrázabal para Mac / Asistentes: Valentina del Solar y Pamela Cornejo para Estudio Tere Irarrázabal

La familia Piñera Morel vive por estos días momentos de dolor por la pérdida de Guadalupe, la hermana mayor de Sebastián Piñera. Días antes, habían posado para las fotos de esta entrevista que reunió a las mujeres del clan: independientes, de personalidad fuerte, sin pelos en la lengua y, sobre todo, muy unidas. Y ahora más que nunca –después de conversaciones familiares, que no fueron fáciles, por un proyecto presidencial que pensaban no se repetiría– están como bloque detrás de Sebastián Piñera, el padre y marido.

–¿Qué valores los inspiran como familia?
Magdalena Piñera (M.P): –La tolerancia y respeto a la diversidad. Aquí somos todos distintos (ríe).
Cecilia Piñera (C.P): –La tolerancia, la libertad y la diversidad.
M.P: –Libertad con responsabilidad. Nuestros padres nos inculcaron desde chicos que uno puede hacer lo que quiera, de acuerdo a sus talentos e intereses, pero siempre con pasión y responsabilidad, y buscando ser un aporte a la comunidad.
Cecilia Morel (CM): –La bondad, la verdad, la humildad, también el optimismo y el sentido del humor, y, sobre todo, ¡mucha paciencia! (ríe).
C.P: –Y, yo diría, también la sencillez.
M.P: –Eso viene de mi abuela, La Picha, la mamá de mi papá. Era muy austera y estricta. Nosotros venimos, aunque no parezca, de una familia bien matriarcal. Aquí las mujeres la llevan, ¿o no?

–¿Qué admiran de su mamá?
M.P: –Mi mamá es increíble. Es cariñosa, empática, humana.
C.P: –¿Qué admiro yo de ella? De verdad, de corazón… la lealtad de estar apañando a mi papá en todo. Esta es nuestra tercera campaña presidencial. Si ella no nos hubiera enseñado la lealtad y el compromiso que tenía con este proyecto, tal vez nosotros no estaríamos aquí apoyándolo ciento por ciento. Nosotros seguimos con nuestras vidas, pero para mi mamá es un cambio total.

–¿Qué enoja a Sebastián Piñera los domingos?
C.M: –En general no se enoja.
M.P: –Le molesta que fumemos mucho.
C.P: –Es buen genio, nunca se enoja, pero cuando le tocan sus papeles…

–¿Y qué lo hace reír, así cuando ya explota de la risa?
M.P: –Todas las locuras y travesuras que hacen los nietos lo hacen reír mucho, y juega de igual a igual con ellos.
C.P: –El humor es constante en nuestra familia, incluso cuando hemos tenido momentos más tensos. Por ejemplo, este principio de año, que fue más difícil porque estaba la decisión de si iba a ir de candidato o no, con todo el costo familiar y personal que significa, siempre estuvo presente el humor que yo creo es lo que nos permite llevar de mejor forma todos los momentos de la vida.
M.P: –En general nos reímos mucho de nosotros mismos. El humor nos une.
C.M: –El humor Piñera. Es rudo.
C.P: –Un poco ácido a veces.

 –¿Cómo celebran los Piñera Morel?
M.P: –Nos juntamos los domingos a almorzar, generalmente en la casa de mi mamá, pero a veces también donde la Ceci o en mi casa. En general, estamos todo el rato invitándonos.
C.P: –Disfrutamos una comida rica juntos, un fin de semana en la playa...
C.M: –Somos muy de compartir en familia, de conversar de todos los temas y ponernos al día. Y si uno no está, usamos el whatsapp familiar. Mis hijos son preocupados por lo que sucede en el país, por lo público, y también alegres y gozadores de la vida. Y eso se nota cuando nos juntamos.

–¿Qué es lo más difícil que les ha tocado enfrentar como familia?
M.P: –Hemos tenido la suerte de tener una vida bastante tranquila. Ha sido dura la muerte de nuestros abuelos, de nuestra tía Lupe, pero también es parte de la vida. No ha sido fácil la exposición pública que hemos tenido que enfrentar todos estos años por el rol de nuestro padre, aunque a la vez es un motivo de orgullo y admiración.
C.M: –Para mí, lo más fuerte ha sido la pérdida de Cristián, mi hermano. M.P: – Era parte de la casa, era de aquí. C.P: –Fue desgarrador. Yo tenía 18 años y para mí fue…
C.M: –Un shock. M.P: –Pero en general, tenemos que dar gracias a la vida, como decía mi abuela.
C.P: –Otro aspecto duro es cuando te llegan comentarios y agresiones gratuitas. Mi papá tiene el cuero de chancho, pero él es el político, no yo. A mí me duelen los comentarios, sobre todo cuando son injustos.
M.P: –Son esos ataques infundados que uno recibe, como han ocurrido en los últimos días, sobre todo de algunos diputados de la Nueva Mayoría que utilizan las instituciones públicas con intereses distintos a la búsqueda de justicia.
C.P: –A mí me molestan los prejuicios. En el hospital público donde trabajo, al principio me recibieron con prejuicio. Ya no, porque la gente me conoce, pero cuando hice la residencia de pediatría, me preguntaban: “¿Y tú vay a hacer turnos en el hospital?”. Yo miré a la persona y le dije: “Por supuesto ¿Por qué no?”… A veces tienen una imagen muy distorsionada de nosotros. Yo encuentro que somos mucho más sencillos que lo que muchos pudieran pensar.
C.M: –Gracias a Dios, tengo a mis cuatro hijos y a mis ocho nietos sanos. Al final, eso es lo único que a uno le importa: la salud, que estemos unidos, que no haya grandes conflictos entre nosotros, lo que no quita que cada uno haya tenido momentos de dificultades, dolores o frustraciones, como todos los seres humanos. “Quiero resaltar que, si bien ha sido difícil esta nueva candidatura, lo más importante es que vemos el futuro con esperanza, tenemos confianza en el país y en la capacidad de su gente”.

–¿Cómo tomaron la decisión de apoyar a su papá en esta segunda postulación?
M.P: –Nosotros siempre hemos estado ligados al servicio público. Mi abuelo fue servidor público y, en general, tanto en los Piñera como en los Morel, hay muchas personas que han aportado desde distintas veredas. Mi padre nunca pensó en volver al mundo privado, por eso creó la Fundación Avanza Chile para seguir aportando a las políticas públicas. No era desconocido para nosotros que era una figura bien evaluada por su sector y la ciudadanía. Y líderes como mi papá, que sienten una responsabilidad republicana, no pueden dejar de responder a esos llamados. C.M: –Ahí, en el sentido del deber, hay una marca de familia muy fuerte. Mis hijos tienen esa cualidad de ser responsables y comprometidos con sus proyectos personales. Y Sebastián lo tiene en la sangre, y se mezcla con su vocación pública. Entonces, en las conversaciones fuimos analizando los pro y los contras, hasta que un día la Ceci le dijo: “Papá, haz lo que tu corazón te diga”. Eso fue muy generoso y bonito.
C.M: –Las dos opciones tenían un lado positivo y uno negativo. Finalmente, primó la convicción y la responsabilidad. Honestamente, creo que si no se hubiese dado esta situación en que está el país, y si hubiese surgido otro liderazgo potente en nuestro sector, Sebastián no habría sido candidato.

–Cecilia, ¿qué rol tuviste tú, específicamente, en esa decisión?
C.M: -Para mi, fue mucho más importante saber qué les estaba pasando a mis hijos. Porque a ellos los estaban involucrando y a mí me dolía eso. A su vez, estaba sobre la mesa la vocación pública de Sebastián e incluso la mía. Era importante jugársela. Un imperativo ético. Había una demanda por un cambio de rumbo. ¡Por algo empezó a aparecer en las encuestas! Al final, él asumió el desafío, y nosotros lo hemos apoyado en un ciento por ciento.
C.P: –Esta vez fue bien conversado, porque si bien ya habíamos tenido la experiencia de ser la familia del Presidente, el país ha cambiado y la forma de comunicarse también. En 2009, no había este nivel de exposición y agresión en las redes sociales. Otra consideración fue que la vez anterior los nietos eran guaguas, ahora son niños que van al colegio, que escuchan las cosas que dicen sus compañeros. Había un compromiso con el país y nosotros tenemos la firme convicción de que él es quien puede afrontar mejor este momento de Chile.
C.M: –Creo que Sebastián es, por lejos, el que tiene más preparación, capacidad y experiencia para liderar los tiempos complejos que Chile y el mundo están viviendo hoy.

–Ya tienen dos campañas en el cuerpo. ¿En qué ven que el ex Presidente ha cambiado?
C.P: –¡Las canas! (risas).
M.P: –Yo creo que toda persona, no solamente Sebastián Piñera, va adquiriendo experiencias con la vida, más cuando le han tocado cargos importantes como ser gobernante de un país.
C.P: –Está más sabio, escucha más.
M.P: ¡No! ¡Siempre ha escuchado!
C.P: –Pero ahora escucha mucho más, yo encuentro. Está más reflexivo.
M.P: –Sin duda, la experiencia ganada como Presidente ha influido en su forma de ver la vida. Por otra parte, yo lo veo con la misma energía que hace 10 años. Doy fe de cómo se levanta cada mañana a primera hora, trabaja todo el día, estudia, da conferencias, lee, viaja a regiones, se junta con pobladores, visita viviendas, campamentos, escuelas...

–¿Su energía no ha cambiado?
M.P: –Es bien admirable. Yo no podría hacer ni la mitad de lo que él hace.
C.P: –Tiene la sana curiosidad de no dar todo por hecho ni todo por sabido. Todavía quiere seguir aprendiendo y entendiendo los distintos fenómenos que puedan estar pasando.
C.M: –Yo creo que incorpora más la opinión de los demás. Basta verlo en los grupos programáticos.
M.P: –Siempre ha escuchado…
C.M: –Es verdad, pero ahora está más paciente, más abierto. Nunca ha sido una persona cerrada, pero ahora escucha aún más. Otra característica de Sebastián es que siempre ha sido optimista. Es tira pa’rriba. Ve las potencialidades del país y de la gente.
C.P: –Y es muy poco rencoroso. Puede haber tenido un conflicto con una persona y, si después necesita pedirle un consejo, lo va a hacer. No se queda pegado.

–Y ustedes dos, Cecilia, ¿lo pasan bien en campaña?
C.M: –Lo que pasa es que la gente te transmite energía. Es lindo recorrer Chile y volverte a encontrar con tantas personas que te agradecen y se acuerdan de nosotros con cariño.

–Mane, tú que eres la más política de todas, ¿vas a volver a trabajar en un eventual segundo gobierno?
M.P: –Trabajé con mi padre más de 15 años, lo acompañé a sus campañas presidenciales, lo acompañé como Presidente. Hoy día lo acompaño en mi rol de hija, no en mi rol de funcionaria o integrante de su comando. Trato de contarle a la gente que él realmente tiene su fuerza y su energía orientadas a hacer de Chile un país desarrollado, sin pobreza y con igualdad de oportunidades para todos. Pero también con una visión a corto plazo, para generar empleo, terminar con la retroexcavadora, subir a todos los niños a los patines, impulsar acuerdos para construir entre todos un Chile más fraterno, libre y justo.
C.M: –La economía, el crecimiento y el manejo de las cifras es su fuerte, lo que a veces suena frío, pero para él lo valioso es cómo esto se traduce en mejorar las cosas concretas en la vida de las personas: empleo, dignidad, seguridad, educación para los hijos, salud y también la etapa final de la vida.

–¿Por qué es importante, a su juicio, que la gente vote en las primarias?
C.P: –Porque en esta sociedad exigimos muchos derechos y se nos olvidan los deberes, y porque tienen que ser elecciones verdaderamente representativas de la gran mayoría de los chilenos, y no solo de los que más se movilizan o protestan.
C.M: –Porque no hay cultura de primarias y es muy importante crearla. Si la ciudadanía pidió más transparencia y participación, y eso se aprobó, uno debe ser responsable y ejercer ese derecho. ¡Hay que ir a votar el 2 de julio, esto no es carrera ganada para nadie!
M.P: –Porque no da lo mismo quién gobierne. Yo no tengo una visión terrible sobre el segundo gobierno de la Presidenta Bachelet, pero las encuestas demuestran que la gente no está contenta. Cuando terminó el gobierno de mi padre, había más de un 70 por ciento que creía que Chile iba por un buen camino, y hoy día creo que esa cifra ha llegado a menos de un 30.

–Cecilia, ¿cómo ha cambiado el país y la sociedad desde que dejaste La Moneda?
C.M: –Está cada vez más empoderado y se han ido instalando ciertas consignas de grupos pequeños. Pero yo pienso que participar no es solo demandar mis derechos y preocuparse únicamente de lo mío sin importar lo que le pasa al del lado. También están los niños, los enfermos, las personas con discapacidad, que nadie los nombra, como tampoco se nombra a las personas mayores, o a los enfermos que están ahí en las colas años de años, o a los dos millones de personas que aún viven en la pobreza en Chile. Hay que ver la totalidad del problema –el presente y el futuro– y tener visión de Estado.

–Mane, a tu juicio, ¿cuál fue el mejor aporte del gobierno de tu padre?
M.P: –A medida que pasa el tiempo, está siendo mejor evaluado. Hizo muchas cosas buenas: parques públicos, tribunales medioambientales, liceos bicentenarios, la extensión del kínder obligatorio, el post natal de seis meses, avances en infraestructura hospitalaria y en atención de salud. Y, bueno, muy importante por el efecto directo en la calidad de vida de las personas, la creación de un millón de empleos, versus los 300 mil que se han creado ahora. Es abismante la diferencia. Además, le tocaron tres hitos históricos: la reconstrucción del país por el terremoto, que fue realmente impresionante; el rescate de los 33 mineros, que destacó el valor de la vida y que nos hizo famosos en todo el mundo, y el Bicentenario, que fue un mes de celebraciones muy bonitas a lo largo de Chile.
C.M: –A nivel político la alternancia en el poder y la legitimación democrática definitiva de la centroderecha.

–Ceci, tú no solo eres médico, sino que trabajas en el sistema público. ¿Ayudas o asesoras a tu papá en ese tema?
C.P: –No soy parte de los equipos técnicos, pero desde mi experiencia como pediatra e infectóloga del Hospital Exequiel González Cortés, siempre le he dado mi opinión “desde la cancha”, desde el pediatra que está de turno y no tiene dónde hospitalizar a un niño, desde el médico que ve cómo los pacientes sufren los tiempos de espera… Él nos fue a ver al hospital, y yo le dije: “Mira, esto funciona así”. Le conté la firme. Y ahora le he comentado el importante cambio epidemiológico que estamos viviendo con la inmigración. Es algo que nos va a enriquecer como país. Convivir con distintas culturas nos hará más diversos. Pero los infectólogos estamos viendo enfermedades que no veíamos en Chile, y para eso hay que estar preparados. La llegada de haitianos significa también otros desafíos, como las barreras de comunicación. Además, hemos visto las condiciones de extrema pobreza en que viven muchos inmigrantes, que no están en las políticas públicas, pero que hay que considerarlos en el diseño de las propuestas.

–Cecilia, ¿cuál es el gran proyecto que vas a impulsar si llegas a La Moneda?
C.M: –Así como fue “Elige Vivir Sano”, pondremos todas nuestras energías en una Política de “Envejecimiento Positivo”, que busca relevar y valorar a los adultos mayores y el tremendo aporte que ellos hacen a la sociedad. Queremos generar un cambio cultural donde los visibilicemos, respetemos, y defendamos por sobre todo su dignidad. El objetivo es brindar mejores oportunidades de salud, de participación e inclusión y de seguridad, que no se trata solo de mejorar sus pensiones, lo que vamos a hacer, sino también de poder andar en la calle sin caerse a los hoyos de las veredas, que los semáforos duren lo suficiente para cruzar, etcétera. Debemos construir ciudades amigables para los adultos mayores.

–¿Cómo combinas, Cecilia, el rol de mamá, Primera Dama y abuela?
C.M: –Como todas las mujeres, una es como equilibrista. Lo veo en mis hijas y en tantas mujeres que viven con demasiadas demandas, que trabajan, que se ocupan de los niños, que también están cada vez más activas, que estudian, que se mantienen vigentes. Las mujeres somos como “magas”, porque es increíble cómo nos arreglamos para manejar distintos roles.

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