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viernes, 1 diciembre 2017
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Cecilia Valdés: La biógrafa de Waldemar Sommer

Personaje clave en la escena artística chilena, el destacado crítico es un misterio para muchos, dado su estilo reservado y sobrio. Cecilia Valdés, autora del libro “A todo arte. Críticas y conversaciones con Waldemar Sommer”, decidió mostrar no solo su vasta obra como crítico, sino que lo paseó por su vida y por los más variados temas del arte de hoy y de ayer.

Por: Oscar Sepúlveda

Además de integrar el Círculo de Críticos de Arte, Cecilia Valdés Urrutia estudió historia y ha trabajado por más de 30 años como periodista de Artes y Letras de El Mercurio y fue asesora del Comité de Artes Visuales de la Cancillería.

Cuenta que la idea de hacer un libro sobre Waldemar Sommer nació de ella, porque consideraba que el mundo del arte y la cultura tenía una deuda con él. “Siendo el crítico de arte de mayor peso que hay en Chile y con 45 años de trayectoria, no se había hecho ningún libro sobre él. Y como periodista dedicada a este ámbito, sentía que era mi deber saldar esa deuda”, dice.

–¿Qué obstáculo tuviste que sortear con él, para poder hacer este libro?

–Muy buena pregunta (se ríe). Primero, Waldemar Sommer es una persona absolutamente de bajo perfil, con una vida muy volcada hacia su interior. Incluso, no va a la inauguración de las exposiciones. Cuando le conté que quería hacer este libro, lo primero que dijo fue: “¡Pero cómo se te ocurre! ¡Qué interés puede tener escribir sobre mí!”. Al final, lo único que lo entusiasmó fue que este libro podría llegar a interesar a mucha más gente en el arte contemporáneo.

El libro contiene conversaciones de la autora con Sommer organizadas por temas y una selección de sus críticas más destacadas. Gracias al respaldo de la Universidad de Talca, se logró una edición lujosamente empastada y con fotografías de muchas de las obras sobre las cuales se habla en el texto.

Cuenta Cecilia, que Sommer le dio total libertad para que escoger ella las críticas compiladas.

–¿Cuánto tiempo trabajaron?

–Generalmente, nos reuníamos a conversar los días sábado, durante más de un año.

–¿Qué cosas que no sabías de él te impresionó conocer?

–En lo humano, su gran sentido del humor. Él se ve como una persona seria, pero tiene ese rasgo muy marcado, un humor fino, una ironía exquisita. Durante una entrevista, hablando de Paz Errázuriz, me cuenta que lo que más le gusta de ella es la serie de los boxeadores. Y luego agrega: “Perdón, pero es que a mí el box me encanta”. Tú no te imaginas que a una persona como Waldemar Sommer le pueda apasionar el box.

“También me impresionó su sencillez. Él llegaba con una bandeja, con juguito, con una Coca Cola, de repente tenía que arrastrar enormes libros para encontrar una fotografía suya, porque la única foto que él tiene es la de su madre. Todas las demás fotos en que sale él las quema. No le gusta aparecer. Es una persona esencialmente estética. Para él, la vida es sobriedad. Hasta que dimos con una foto chiquitita que estaba en el velador de su madre, donde él tenía 17 años, un hombre muy buen mozo”.

–¿Por qué es importante, a tu juicio, que exista un crítico de arte como él?

–Es súper importante y cada vez más. El arte a veces está muy desvirtuado por el marketing, por los intereses comerciales, por los pitutos, por la competencia; entonces, es clave que exista un crítico de arte como Waldemar, que tiene ciertas características que no poseen los demás: independencia total, conocimiento, intuición y un ojo increíble para descubrir nuevos artistas. Es una guía confiable tanto para conocedores como para los que se inician en esto.

¡Revisa la entrevista completa en nuestra edición impresa!

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