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viernes, 23 noviembre 2018
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Claire Foy: Drama Queen

Mundialmente célebre por su rol de Isabel II en “The Crown”, la actriz británica muestra ahora su versatilidad con dos personajes diametralmente opuestos, la esposa de un astronauta en “First Man” y una hacker tatuada en “La chica de la telaraña”.

Por: Yenny Nun / Fotos: Getty Images

Desde que se hizo famosa mundialmente interpretando a la reina Isabel II en “The Crown”, Claire Foy ha demostrado ser una actriz de enorme versatilidad y talento, capaz de encarnar a las más diversas mujeres. Eso queda claro con sus dos nuevas películas, “First Man”, de Damien Chazelle (director de “La La Land”), donde da vida a Jane Armstrong, la esposa del astronauta Neil Armstrong, el primero en poner un pie en la Luna, protagonizado por Ryan Gosling, y “La chica en la telaraña”, la tercera en la saga de la torturada genio hackeadora Lisbeth Sanders (“La chica con el dragón tatuado”), filmada en esta ocasión en Alemania y no en Suecia como las dos anteriores.

A pesar de su fama, a Claire no se le han ido los humos a la cabeza. Sigue llevando una vida muy sencilla junto a su hija, Ivy Rose, de 3 años, a la que tuvo con su ex marido, el actor Stephen Campbell Moore, del que se separó a comienzos de este año. Asegura que prefiere hablar de su trabajo y no de su vida privada, especialmente porque la separación es tan reciente.

La actriz es la menor de tres hermanos. Nació el 16 de abril de 1984 en Stockport, en el Reino Unido, y luego creció en Manchester y Leeds. Su padre era vendedor de Xerox y su madre, dueña de casa. La pareja se divorció cuando ella tenía apenas 8 años. Después de terminar el colegio, se matriculó en la Escuela de Arte Dramático de John Moore University, en Liverpool, y luego hizo un año de internado en la Academia de Drama de Oxford. Su carrera comenzó en teatro y luego en la miniserie de la BBC “Pequeña Dorrit” y la segunda versión de “Upstairs Downstairs”. En 2013 participó en una muy aplaudida versión de “Macbeth” con James McAvoy, e interpretó a Ana Bolena en la serie “Wolf Hall”, por el que recibió su primera nominación a un Emmy. Finalmente llegó “The Crown” y el resto es historia.

–De Isabel II pasaste a la mujer de un astronauta y luego a una hacker. ¿Cómo eliges tus roles?

–Tengo mucha suerte y me siento muy agradecida de que me den la oportunidad de mostrar mi rango como actriz y, especialmente, de interpretar personajes tan distintos a como soy en la vida real. A veces, como ocurrió en “Pequeña Dorrit”, el público llegó a pensar que yo era como mi personaje – dulce, pequeña, generosa– y comenzaron a ofrecerme roles de las mismas características. Pero debo decir que me encantaría seguir encarnando reinas el resto de mi vida.

–Después de tu éxito en “The Crown”, ¿te acosan en la calle?

–La gente se ha portado muy bien conmigo. En la calle a nadie le importa el resto de la gente, y en mi caso, desafortunadamente, todo sigue igual (se ríe). Lo increíble es la gama de personas que ha visto la serie, personas de todas las edades y nacionalidades, gente que aseguraba que odiaba a la monarquía y que me ha confesado que le encantó la serie. Aún no puedo creer que las personas se imaginen en mí a la reina Isabel.

–En “The Crown” y “First Man” interpretas a personajes de la vida real. ¿Cómo marcas la diferencias entre realidad y ficción?

–Creo que por instinto te das cuenta si algo no funciona. No puedes copiar a la persona real o tratar de recrear momentos, porque si lo haces, eso no habla con el alma ni el corazón. Y lo que necesitas en este trabajo es traer tu corazón. Tampoco puedes ser demasiado bondadosa con tu personaje, convertirlo en un héroe, en una versión perfecta, porque esa no es la verdad. Lo importante es colocarte en los zapatos de esa persona y asegurarte que lo que estás haciendo se sienta verdadero.

–¿Cuándo comenzaste a soñar con la actuación?

–Nunca tuve ese sueño; no pensé que tenía posibilidades. No conocía a nadie que hubiera estudiado drama o ningún actor. Pero por casualidad descubrí una escuela donde podía estudiar por mis propios medios y eso fue lo que hice. Nunca pensé que podría ganarme la vida con este trabajo.

–¿A qué actores admiras?

–A Ben Miles, un actor de teatro inglés con el que he trabajado en nueve oportunidades. Amo a Annette Bening, siempre me pareció increíble. Tenía también una fascinación total con Doris Day, podría haberla visto en “Calamity Jane” cien veces. Y Meg Ryan marcó una parte importante de mi vida.

–¿Qué significa para ti ser mujer hoy?

–Desde que comenzó el movimiento #MeToo hace un año, la gente está conversando temas que antes nunca se tocaban. Las mujeres están sintiendo que pueden compartir experiencias que pensaron que jamás serían conversadas. Uno esperaría que ya tocáramos fondo, que todas nos sentiríamos empoderadas y que todo estaría bien. Pero desafortunadamente no es así. Creo que pasará mucho tiempo antes de que nosotras, la generación mayor y la más joven, pueda pensar en la feminidad y el ser mujer en una forma distinta. Pero me siento afortunada de ser mujer y de que podamos conversar abiertamente entre nosotras. Estamos en un punto de cambio en la historia de la humanidad.

La mirada en el cielo

–¿Conociste a Jane Armstrong antes de interpretarla?

–Nunca la conocí y lo siento muchísimo. Se suponía que nos íbamos a reunir antes de comenzar el rodaje, pero se produjo un huracán y otras cosas que lo impidieron. Seguro que si se hubiera dado la oportunidad, la hubiera idolatrado como a una heroína, así que creo que fue mejor así. Pero de acuerdo a mi investigación, me parece una gran mujer. Realmente hizo un sacrificio cuando su marido partió al espacio. A pesar de ello, pienso que tuvo una vida plena, luchó por mantener su independencia, era muy activa, tenía muchos amigos y sus propias ambiciones.

–¿Te sorprende el rol limitado de las mujeres en la carrera espacial de los ’60?

–No. Y no es que no fuéramos capaces de hacer algo más. Lo que mostramos en la película sucedió hace 50 años, pero la primera mujer astronauta no viajó al espacio hasta hace solo 20. En nuestro filme, sin embargo, no damos la impresión de que las mujeres estuvieran viviendo una vida a medias. Janet tenía una relación de igual a igual con su marido y él sabía la suerte que tenía de que ella fuera parte de su vida y lo buena madre que era para sus hijos.

–Una escena impresionante es cuando Neil habla con sus hijos antes de partir a la misión lunar...

–Sucedió exactamente como se muestra en la película. Antes del viaje, los niños pasaron una noche intranquila sentados alrededor de la mesa del comedor, la que se usaba solo para ocasiones especiales como la Navidad o el Día de Acción de Gracias. Esa noche, Neil les contó que iría en una misión espacial y que existía la posibilidad de que no regresara. Hoy sabemos que fue Janet la que le pidió que conversara con sus hijos.

–¿Ella fue realmente tan fuerte o les pareció importante presentar un rol femenino así?

–Janet era fuerte, vulnerable, increíblemente valiente, resistente hasta el extremo, ferozmente inteligente y poseedora de una increíble energía. No creo que las mujeres estén llorando por ver mujeres fuertes en pantalla; sabemos que somos fuertes. Lo que queremos es ver buenos roles femeninos.

–¿La familia estaba consciente del momento histórico que estaban protagonizando?

–En ese momento no sabían que estaban marcando historia como lo vemos hoy. No sabían que la misión sería un éxito tampoco, porque podría haber terminado en el peor de los desastres, presenciado por millones. Janet no le podía explicar a sus niños los riesgos que corría su padre, solo hacerlos sentir seguros y queridos, que fue lo que hizo. Neil Armstrong pasó mucho tiempo fuera de su hogar a raíz de sus misiones espaciales, que fue lo que sacrificaron los hombres en su situación. Por eso, las mujeres de los astronautas se unieron tanto entre sí; tuvieron que hacerlo para apoyarse mutuamente.

–¿Cómo fue trabajar con Ryan Gosling?

–No sabía nada de él, salvo que era estupendo. Me parece un actor increíble. Fui a la audición con Damien y luego me invitó a tomar desayuno con Ryan. Nunca había tenido oportunidad de decirle lo mucho que me gusta su trabajo. Lo encontré muy parecido a Neil en el sentido de que no todo gira a su alrededor, sino que le importan los demás. Es una persona muy bondadosa, muy divertido, realmente inteligente y genial. //@revistacosas

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