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lunes, 6 noviembre 2017
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Los colores de la India

"Modernismo en el Ganges”, se subtitula una fascinante exhibición organizada por el Metropolitan Museum de Nueva York, que explora el genio de este fotógrafo y su esplendorosa visión de la India.

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Por: Manuel Santelices / Fotos: Gentileza MET Museum

Raghubir Singh, que murió sorpresivamente en 1990 de un ataque al corazón, cuando tenía apenas 56 años, vivió la mayor parte de su vida con prisa y a todo color. Aunque nació en una familia aristocrática de Rajastán, pasó largos períodos en Nueva York, París, Hong Kong y Londres, quedándose durante meses en la casa de importantes figuras literarias, artísticas y académicas que formaban su distinguido círculo de amistades, fascinándolos con sus historias y aventuras y, al mismo tiempo, volviéndolos locos con sus rarezas, sus apasionadas discusiones y un carácter que estuvo lejos de ser fácil.

Su fotografía es un espejo de su temperamento. Inspirado en el trabajo de clásicos como William Gedney, Lee Friedlander y especialmente Cartier-Bresson, se apartó de ellos abandonando el blanco y negro y sumergiéndose profundamente en un mundo de color, el color de la India, un sitio que fue su constante –y por largo tiempo única– fuente de inspiración. Según él, la culpa que revela el gris de la fotografía occidental era impensable en la India, un sitio que, a través de sus ojos, forma un colorido y alegre caleidoscopio.

Su carrera comenzó por casualidad. Después de trabajar con muy poco éxito en un puesto administrativo conseguido a través de sus conexio- nes familiares, decidió concentrarse en la fotografía cuando recibió como regalo de su hermano una cámara de 35 milímetros. El placer se convirtió en obsesión, y no pasó mucho tiempo antes de que fuera contratado por National Geographic, donde desarrolló buena parte de su carrera. La revista le abrió puertas a otros medios, incluido The New York Times, y le permitió acceso ilimitado a film, algo que en esos días, en India, podía ser considerado un lujo.

Para National Geographic, Singh captó no solo la vibrante vida en las calles de Bombay o Calcuta, sino también innumerables artistas e intelectuales con los que el fotógrafo rápidamente creó lazos de amistad.

Su obra fue recogida en 14 libros,todos diseñados y producidos por él gracias al apoyo de organizaciones estatales o provinciales de su país. Simplemente se acercaba a una organización, pedía el dinero y se ponía a crear. Su método de publicación era tan simple como eficiente, y le permitió llevar una vida con pocas ataduras.

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