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miércoles, 25 abril 2018
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¿Cómo combatir la depresión sin medicamentos?

por: Patricia Lecaros

Todos quisiéramos contar con estrategias adecuadas para enfrentar momentos difíciles, sin embargo, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 2017 más de ochocientas mil personas mayores de 15 años habrían sufrido de depresión en Chile.

¿Cuáles son sus síntomas más habituales? En quien la padece, cambia su ánimo, sus patrones de alimentación y de sueño, a veces sus rutinas diarias y, por lo general, desarrolla una tendencia al aislamiento. En la mayoría de los casos, esto surge producto de una pobreza en la educación emocional, inmadurez o falta de relaciones significativas y positivas, entre otras razones. Eventualmente podría sumarse a una vulnerabilidad genética.

Muchas personas consultarán, serán diagnosticadas y recibirán tratamiento farmacológico. Sin embargo, hay un grupo que no querrá tomar remedios o bien será parte del 30 por ciento que no mejora —tras dos o más tratamientos— o puede ser del 80 por ciento que recae posteriormente en otro episodio depresivo. Así lo reporta la editora de la sección de salud de la revista Time Mandy Oaklander. En la edición de agosto de 2017, en un artículo titulado “New hope for depression” (en español, “La nueva esperanza para la depresión”) Oaklander menciona opciones de tratamiento para la depresión, respaldadas por la ciencia, que no implican consumo de fármacos.

En primer lugar habla del ejercicio. Su sugerencia no es aislada. Muchas investigaciones avalan el efecto de la actividad física en el ánimo. Lo difícil sería comenzarla. Una recomendación sería ir de menos a más. Por ejemplo, partir con caminatas. Esta acción podría ser el inicio de la instalación de un buen y definitivo hábito.

Oaklander también menciona la terapia cognitivo-conductual. En nuestro país, esta es impartida por psicólogos. A través de la conversación se busca revisar patrones de pensamiento negativos (con tendencia al pesimismo). Los especialistas, a su vez, enseñan a sus pacientes estrategias para afrontar las dificultades de la vida cotidiana. Estudios señalan que puede ser tan efectiva como la medicación cuando tienen una duración de entre 10 a 20 sesiones.

Finalmente, Oaklander menciona al “mindfulness”. Estudios han demostrado que la práctica del “mindfulness” (“atención plena” en español) en grupos pequeños por 8 semanas (con una a dos horas de práctica por semana) ha mejorado la capacidad de las personas de estar atentas al momento presente sin quedarse atrapados en sentimientos o pensamientos negativos. De hecho, estos grupos han demostrado tener menos recaídas en el tratamiento contra la depresión.

Habría que agregar el aporte de la participación en actividades sociales. Este ha demostrado estar asociado a un menor riesgo de recaída, según la revista Scientific American Mind. En un artículo publicado en junio de 2015, bajo el título de “The new group therapy” (“Nuevo grupo de terapia”, en español), la psicóloga australiana Tegan Cruwys alienta al uso de la “cura social”. Así le llama a las ventajas de, entre otras acciones, reunirse a jugar naipes, practicar yoga, organizar un club de lectura o cualquier otra instancia que implique compartir un interés común. Hay estudios que subrayan lo fundamental que es que la persona sienta conexión con el grupo y se identifique con él.

Priorizar en la rutina de la semana la participación en actividades grupales, en donde nos sintamos parte del grupo, parece ser una buena forma no sólo de divertirnos, sino también de generar “redes con sentido” que nos contengan para los momentos difíciles de la vida.

Junto a eso, una vez más, cobran sentido los beneficios del deporte y la meditación. Por el momento parecen ser los mejores remedios para prevenir enfermedades de la vida moderna y apostar así a una longevidad entretenida y saludable.

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