17

nuevos articulos

jueves, 18 octubre 2018
Publicado por

El apego, un vínculo que calma

por: Patricia Lecaros

“Cómo nuestros vínculos nos hacen quiénes somos” se llama el libro de la psicóloga argentina Inés de Bártolo, experta en la temática del apego y en cómo impacta en la vida de las personas. En la presentación de su libro en Chile pude comprender mejor las dimensiones de este concepto tan explorado las últimas décadas por expertos en crianza y desarrollo.

El apego va más allá del vínculo entre una madre y un hijo. El apego es un vínculo emocional que se sostiene con una figura que nos regula, nos da calma y seguridad en momentos difíciles. A comienzos de nuestra vida la principal figura de apego es nuestra madre o quien nos haya cuidado, mientras que a lo largo de la vida, a medida que vamos envejeciendo, surgen otras figuras: amigos, pareja, hijos.

¿Cómo distinguir quién es una figura de apego? Inés de Bártolo da un ejemplo sencillo. Si a usted le toca presenciar un accidente de tránsito, del que algunas personas resultan heridas, toma su teléfono, ¿y a quién llama? La situación es impactante, su cuerpo reacciona ante ese estrés, la frecuencia cardiaca se acelera. Esa persona, que será una figura de apego, le preguntará: “¿estás bien? , ¿quieres que vaya a buscarte?” La sola conversación con esa persona nos calma, nos hace sentir seguros y acompañados.

Un experimento en la Universidad de Virginia que se hizo en mujeres con una buena relación de pareja demostró cómo el que ellas “tuvieran de la mano” a sus parejas, las ayudaba a sobrellevar mejor situaciones de estrés, más que al tener de la mano a un desconocido o a nadie.

Visto de este modo, las figuras de apego serían como nuestra “batería”. Inés de Bártolo sugiere esta comparación para graficar cuánto requerimos ese contacto de forma incondicional. Así, logramos tener respuestas reguladas, equilibradas y evitamos desbordarnos de forma inapropiada o destructiva.

El tener en nuestras relaciones un patrón de apego seguro no solo nos permite gozar de buenas y sanas relaciones interpersonales. También nos permite interpretar la realidad de forma más positiva. Contrariamente, quienes tienen estilos de apego “negativos” en sus vínculos (entre otros, tienden a sentir que el otro debe alimentarlo o rescatarlo de las situaciones de la vida que le gatillan constante inseguridad o bien tienden a ser distantes en sus relaciones) perciben la vida de una forma más amenazante y por ende suelen reaccionar de manera más desregulada o descontrolada.

Nunca es tarde para revisar quienes en nuestra vida nos ofrecen una relación segura, positiva y crecedora. Acerquémonos a esas personas. Con ellas podemos ser auténticos. Podemos sentir incondicionalidad en momentos difíciles. Ellas esperan lo mejor para nosotros, generosamente. Por el contrario, evitemos relaciones que nos lleven a la ansiedad, a la crítica y al abuso. Todos los patrones pueden evolucionar hacia dinámicas más positivas en la medida que somos conscientes de cómo nos relacionamos con los demás.

Leer articulo completo