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viernes, 16 noviembre 2018
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Emmanuel Macron: Su "annus horribilis"

Por: Manuel Santelices / Fotos: Palacio Elíseo • Fundación para la Educación Económica • Instagram

La semana pasada, seis personas fueron arrestadas en Bretaña por servicios de seguridad franceses, acusadas de planear un atentado contra el Presidente Emmanuel Macron. Los sospechosos pertenecen a un grupo violento de extrema derecha amparado bajo el paraguas del ex Frente Nacional (ahora llamado Rally Nacional RN) liderado por Marine Le Pen. Esta es la segunda vez que la policía francesa detiene un atentado, una preocupación para el joven Presidente, sin duda, pero que está lejos de ser la única.

Este ha sido un “annus horribilis” para el que hasta hace un tiempo era considerado uno de los líderes más prometedores de Europa, campeón del eurocentrismo en una era en que los nacionalismos parecen ganar cada vez más terreno. Su ascenso político hasta el trono del Elíseo es legendario, lo que sumado a su juventud, carisma y el romance de la historia de amor que vive con su mujer, Brigitte, más de dos décadas mayor que él, creó a su alrededor el aura de niño dorado que sin duda colaboró en su triunfo electoral.

A solo un año y medio de su elección –con un récord de 66 por ciento del electorado–, sus índices de popularidad se han desplomado en un huracán de demandas sindicales, paros, promesas no cumplidas, presiones partidistas y una economía que se niega a avanzar. La ilusión liberal ha perdido buena parte de su brillo, lo que ha contribuido a su situación de soledad política interna y, con el anuncio de Angela Merkel de que dejará el liderazgo de Alemania pronto, también en el frente internacional.

Sus próximos años se ven tan o más oscuros, con la llegada de virulentos nacionalistas en Hungría, Polonia, Italia y Brasil, los que se suman a los que ya existen en Turquía, Israel y, por supuesto, Estados Unidos.

En septiembre su popularidad cayó a un extraordinario 29 por ciento, una evidencia más de que Francia ha dejado de sentirse seducida por su encanto.

En cierto modo, Macron es víctima de su propia imagen. Debajo de su aspecto tipo “Kennedy”, es fácil descubrir un ego considerable y falta de empatía con el hombre común. Hace unas semanas, durante un encuentro público con ciudadanos, le advirtió a un desempleado que le sería fácil encontrar trabajo si tratara “con más esfuerzo”.
Otro importante tropiezo fue lo que la prensa francesa llamó “el escándalo Benalla”, que involucró a uno de sus asesores cercanos y miembro de su círculo cerrado, Alexandre Benalla.

Nadie sabe a ciencia cierta qué rol cumplía Benalla en la vida de Macron, lo que dio paso a las más descabelladas elucubraciones cuando se descubrió que, disfrazado de policía, había asaltado a dos manifestantes durante las protestas del Día del Trabajo organizadas en París contra el Presidente. Se dijo que el misterioso hombre compartía con Macron los códigos nucleares de la nación, que vivía en un departamento de 300 metros cuadrados en una de las mejores áreas de París, que tenía un suelo mensual de 10 mil euros y que, además, era amante del Presidente. Macron se vio obligado a desmentir todos los comentarios, y lo hizo en un principio en tono de broma, como si todo fuera un chiste de mal gusto, hasta que, más serio, finalmente aceptó que se trataba de una situación grave de la que era el principal responsable. Horas después, una nueva caída en las encuestas.

¿El fin de una historia de amor?

Si las cosas están mal en la calle, puertas adentro no andan mejor. Toda Francia habla del matrimonio de Emmanuel y Brigitte Macron, que parece estar sufriendo una grave crisis. Según The Guardian, un periódico que no tiene el hábito de publicar chismes, la pareja se tomó unos días de descanso a fines de octubre con la excusa oficial del agotamiento del Presidente, pero que en realidad habían sido dedicados a reparar una relación que ha sufrido una importante trizadura.

La prensa parisina ha publicado abundante material sobre una pelea que fue escuchada por varios funcionarios del palacio presidencial, con Brigitte advirtiendo a gritos a su marido que ya no aceptaría más torpezas de su parte. Al parecer, la gota que rebasó el vaso fueron unas fotografías del viaje que Macron hizo a las islas del Caribe francés luego del reciente huracán. En ellas aparecía junto a algunos hombres jóvenes y semidesnudos en actitudes que, por decir lo menos, no se compadecen con las que debería mantener el mandatario de uno de los países más importantes del mundo occidental. En una de ellas, que el músico Kalash posteó en su cuenta de Instagram junto a la frase “Free Manu” (liberen a Manu) y el hashtag #SXMMAFIA, muestra al Presidente entre dos hombres sin camisa, uno de ellos levantando el dedo del medio ofensivamente hacia la cámara. En otras fotos, Macron abraza a uno de ellos fuertemente, y en otra, uno de los jóvenes tiene su mano sobre el torso del Presidente.
Con o sin razón, las fotografías han vuelto a encender los rumores sobre la sexualidad de Macron, la que ha sido puesta en duda una y otra vez. Durante su campaña, una vez más bromeó sobre los rumores que lo ligaban a Mathieu Gallet, su atractivo amigo íntimo y ex director de Radio France. Gallet fue despedido de su puesto, según algunos, para evitar que esos rumores siguieran circulando.

Nadie sabe realmente qué sucede dentro de un matrimonio, pero una cosa es segura: si el Presidente pierde a su muy popular Primera Dama, habrá perdido también a una importante aliada política y a su mejor protectora. //@revistacosas

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