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miércoles, 7 marzo 2018
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Fashion Week de Nueva York: Tiempo de cambios

 Las cosas ya no son lo que eran. La que un día fue la semana de la moda más importante del mundo, sufre ahora una crisis de identidad que quedó claramente en evidencia durante su reciente versión para el otoño 2018.

Por: Manuel Santelices / Fotos: Getty Images

La semana de la moda neoyorquina está en crisis. El éxodo de marcas como Proenza Schouler o Rodarte a Europa, la decisión de Tommy Hilfiger de mudar su show a Los Angeles o Londres, el retiro de iconos de la industria, la llegada de una nueva generación de personalidades e “influencers”, una profunda desorganización, el tedio de tener que cruzar la ciudad completa para llegar de un desfile al otro y una profunda confusión respecto a lo que busca el mercado actual, han hecho que la famosa “fashion week” haya perdido gran parte de su brillo. Su más reciente versión, realizadala semana pasada, fue un buen ejemplo de sus síndromes. Aquí, tres elementos que marcaron la llegada de un nuevo momento “fashion”.

El adiós de Carolina

El pasado lunes 12 de febrero, Carolina Herrera presentó su show de otoño 2018, el último de su carrera como directora creativa de su marca. Con su partida se cierra unaera,aunqueella,consumodoacostumbrado,lequitó importancia al asunto pidiendo en una entrevista con The New York Times que “no lo llamen un retiro”, que esto sería simplemente una transición a un nuevo rol, “brand ambassador”, es decir, embajadora del imperio de moda y estilo que fundó en 1981.

El desfile, realizado en las galerías del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), estuvo cargado de emoción y nostalgia. Su marido, Reinaldo, estuvo sentado en la primera fila junto a sus hijas Patricia y Carolina y otros amigos que la han acompañado durante su vida personal y profesional, como Calvin Klein, Bianca Jagger o Graydon Carter. El show culminó con un desfile de modelos en el look más conocido de la diseñadora venezolana: una camisa blanca impecable combinada con enormes faldones de baile multicolores. Al final, Carolina, acompañada de los sastres y costureras de su atelier, recibió un gran ramo de flores de manos de su sucesor, Wes Gordon, un creador que aprecia la elegancia tradicional y femenina que forma parte fundamental del ADN de la casa.

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