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lunes, 2 octubre 2017
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Felicidad al estilo hygge

Patricia Lecaros

Tras recorrer las soleadas y luminosas calles de la ciudad de Trondheim en Noruega en julio pasado me tomó pocos días descubrir cómo se aplica el concepto “hygge” en ese país.

“Hygge” es una palabra proveniente del vikingo antiguo que, en lugares como Noruega y también Dinamarca, se usa tanto como adjetivo, sustantivo y verbo.

Podría traducirse como “comodidad” en español, en el sentido de apelar a lo cálido y a lo acogedor, pero también es un verbo porque podemos tener una acción o experiencia “hygge”: una vivencia cercana, cálida, feliz.

Noruega es un país rico, no así lujoso. Es considerada una de las naciones que promueve un estilo de vida “hygge” llamando a buscar la simpleza, la calidez y la conexión con lo natural.

El noruego busca la comodidad interior y real. Sus recursos los invierte en materiales o accesorios de buena calidad para su casa: no en la fachada.

En términos generales buena parte de los ambientes interiores se caracteriza por sus colores tradicionales (blancos, grises, pasteles) donde la estética y el diseño es, más bien, minimalista aunque cálido a la vez.

En su cocina el noruego usa ingredientes naturales, los que pueden haber sido recogidos por él mismo (cazando, pescando o cosechados en su huerta) pues vive orientado a la idea del “Healthy hedonism” que podría traducirse como la de un “hedonismo saludable”.

Este concepto se remite a la idea de que todo debe estar en su justa medida.

La antropóloga de la Universidad de Cambridge y escritora gastronómica noruega Signe Johansen comparte en su libro “How to hygge, the secrets of nordic living” (2016) recetas, directrices para la decoración y sugerencias para un estilo de vida hygge. En esta publicación Johansen plantea que “se buscan los sabores en su origen, tanto del alcohol como el de las comidas”.

El noruego privilegia el deporte al aire libre antes de ir a un gimnasio. Y es capaz de ejercitarse incluso con temperaturas bajo cero. Para él la actividad es sinónimo de vida, especialmente en el contacto con la naturaleza.

Estudios citados en el libro de Johansen coinciden en que la ecoterapia (pasar tiempo en contacto con la naturaleza a modo de terapia) reduciría los niveles de estrés y mejoraría la salud.

Después de una semana andando en bicicleta por Trondheim, recorriendo su universidad, su centro y sus cafés, su costanera frente al mar y conociendo algunos chilenos y extranjeros que viven allá, creo haber podido dimensionar lo importante que es para el bienestar personal resguardar los momentos “hygges” en la rutina diaria.

El inicio de la primavera puede ser un buen momento para aplicar algunas de estas ideas en nuestra cotidianeidad. ¿Cómo se puede llevar una vida más simple y más feliz? La respuesta podría estar en el volver no solo nuestros espacios personales más acogedores o nuestra rutina más saludable con más actividad física y mejor alimentación, si no que también aprovechando los espacios comunes para compartir. Una buena idea podría ser una caminata por un parque con los amigos, un picnic al aire libre con la pareja, o una celebración en casa con la gente que realmente queremos.

Para que cualquier iniciativa sea “hygge” hay que olvidarse de los lujos. Hay que buscar lo contrario. Saber disfrutar de lo simple y de lo auténtico. Steve Jobs lo resumió bien. “La simpleza es la nueva sofisticación”.

 

 

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