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miércoles, 31 enero 2018
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Felipe Kast: “Hay que gobernar con sobriedad”

Cree que el peor error de Evópoli sería traicionar sus convicciones por apoyar la agenda del próximo gobierno. “Todos debemos trabajar para que le vaya bien. Porque si a Piñera no le va bien, tendremos al Frente Amplio elegido en la próxima elección”, dice.

Por: Claudia Álamo / Fotos: Francisco Jorquera

Senador electo, Felipe Kast avanza concentrado en su carrera política. Fue candidato presidencial por Evópoli y algunos apuestan a que lo será nuevamente en cuatro años más. Marcó sus puntos y se diferenció. Desplegó una agenda de derecha liberal que incomodó al sector tradicional que compone la derecha. Quizá por lo mismo, muchos ya avizoran un choque con los sectores conservadores que también apoyan a Sebastián Piñera. Los separan los llamados temas valóricos, como el matrimonio igualitario. Los separa el tema de la gratuidad. Recordemos que en plena campaña, Kast se mostró en desacuerdo con que Piñera hubiese acogido la petición de Manuel José Ossandón de sumar la gratuidad a su agenda de gobierno. Kast llegó a decir que él votaría en contra si la iniciativa se debatiera en el Congreso.

Para muchos analistas, este “gallito” entre las distintas sensibilidades que habitan en el mundo de la centroderecha podría repetirse en los próximos cuatro años de gobierno. Adelantándose, el presidente de RN, Cristián Monckeberg, advirtió que “hacerse el lindo a costa de la coalición, diferenciándose en temas programáticos, no me parece adecuado”.

–Pensando en lo que viene, ¿estás dispuesto a transar tus diferencias frente al resto de la derecha?

–Creo que si en Evópoli dejamos de votar de acuerdo a nuestras convicciones, le haríamos un flaco favor a Chile y también a Sebastián Piñera. Creo que él valora esta diversidad. Porque si realmente queremos quebrar la lógica del Sí y del No (del plebiscito del 88), si queremos construir un proyecto político de largo plazo, sería inviable hacerlo traicionando nuestras convicciones. Esto no es en contra del mundo conservador ni mucho menos. Pero así como los respetamos, también exigimos respeto por nuestras convicciones.

–Esta vez, la derecha tiene una misión: asegurar gobernabilidad. ¿Eso se logra si tienen diferencias estructurales en tu alianza política?

–Tenemos que aprender a convivir en la diversidad. Lo pongo al revés. Sería muy lamentable que la UDI, por tratar de buscar algún fin electoral, cambiara su posición respecto del matrimonio igualitario. Perdería toda credibilidad. La verdad, no veo dificultades. Ayuda mucho que Piñera sea una persona bastante abierta en estas materias. Más allá de que se ha manifestado en contra del matrimonio igualitario, no es una persona que haga de esto el centro de su política.

–También pueden darse diferencias ideológicas. Gonzalo Blumel habla de igualdad, de justicia social. Hay otros que consideran que esas son banderas de la centroizquierda...

-Bueno, nosotros no queremos que la principal diferencia sea el tema valórico. Nos gustaría que el sello de Evópoli fuera la mirada de justicia. Te diría que nuestro gran pecado de omisión fue no plantearle a Chile un sueño, sino que jugar a la defensiva. Y para nosotros, ese sueño es la igualdad de los niños... Es un sueño de justicia y, si todos nos subimos al carro, podemos ordenar el discurso público.

–Y las palabras “justicia” o “igualdad” ¿no son banderas clásicas de la izquierda?

–La política es el lugar donde uno busca cambios. No donde uno busca mantener el status quo. Entonces, si buscas cambios, la gracia es que tengas suficiente densidad en el plano de las ideas para poder definir qué cambios quieres. O sea, para nosotros el crecimiento económico es fundamental, pero no le puedes pedir al mercado que haga labores que le competen a la política.

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