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jueves, 19 julio 2018
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Ser feliz podría ser más fácil de lo que parece

por: Patricia Lecaros

Muchas son las exigencias de la vida moderna. Estudiar, ojalá un posgrado después de la carrera, aprender inglés, tener un buen trabajo, casarse, tener hijos, practicar algún deporte y así sigue y suma. Visto de este modo, la felicidad se lograría tras mucho esfuerzo, trabajo y suerte.

Afortunadamente, hay estudios en la felicidad que muestran lo contrario. Muestran que la felicidad se alcanza adoptando actitudes, nada complejas de practicar.

En el artículo “Nine ways to feel more joy” (“Nueve maneras de sentir más alegría”) publicado para una edición especial de la revista TIME sobre la Ciencia de la felicidad en julio de este año, Kate Lowenstein, editora en temas de salud en medios norteamericanos, basándose en las investigaciones del profesor Michael Norton en la Universidad de Harvard, entrega estas nueve sugerencias para una vida más plena y feliz:

COMPRAR EXPERIENCIAS: el “consumo de experiencias” otorgaría más felicidad que la “compra de objetos”. Una experiencia se comienza desde antes de vivirla y otorga otra dosis de bienestar al recordarla.

COMPARTIR CON LOS DEMÁS: ayudar o acompañar a otras personas aumenta nuestra felicidad. El apego social es uno de los mejores nutrientes para nuestras hormonas de la felicidad.

PARAR LA CRÍTICA Y ENFOCARSE EN LAS VIRTUDES: comentar con las personas significativas, las fortalezas con las que se han enfrentado momentos complejos de la vida, aumentaría bienestar con uno mismo.

NO TRANSAR EL TIEMPO PERSONAL (“ME TIME”): recuerda la importancia del espacio propio a toda edad.

DEL MAL TIEMPO, SACAR APRENDIZAJES: enseña a ver las experiencias difíciles como fuente de cambios y de maduración en la vida.

DARLE UN TIEMPO ESPECIAL A LA PAREJA: una buena relación de pareja es el ancla más determinante en los niveles de felicidad de las personas. Así se tornaría fundamental no ponerle “piloto automático” a la relación.

NO ESCAPAR DEL DRAMA: la capacidad de conectarnos con el dolor es, en parte, la misma que nos permite sentir felicidad. El permitirnos sentir la pena nos llevaría a valorar la alegría que traen otras situaciones.

VERLE EL LADO BUENO AL TIEMPO DE TRASLADOS. Los tiempos de traslados han demostrado ser un tiempo valioso si de utilizan sabiamente. La endorfina liberada de una caminata o de un viaje en bicicleta aumentaría la sensación de bienestar.

FALSEAR HASTA SENTIR: la expresión viene de un dicho americano “fake it until you make it”. Investigaciones han demostrado que es posible mejorar el ánimo incluso con una sonrisa levemente forzada. Abrazarse y hacerse cariño con las manos también son acciones leídas de forma positiva por el cuerpo y activarían hormonas asociadas al bienestar.

Como es posible ver, para sentir mayor satisfacción, placer y felicidad en la vida cotidiana no son necesarios diplomas, bienes o una fortuna. Integrar prácticas simples puede llevarnos a vivir una vida con menos estrés y más placer.

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