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Martes, 1 Agosto 2017
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Feminismo y represión, el cuento de la criada

Una nueva serie basada en la famosa novela de margaret atwood ha desatado una gran controversia, con muchos temiendo que el mundo de esclavitud femenina y dictadura religiosa que presenta podría hacerse realidad en la américa de Donald Trump. por todo el país han comenzado a aparecer manifestantes en el uniforme rojo de las “criadas” de la serie.

Por: Manuel Santelices / Fotos: getty images • hulu • agencias

De pronto, de Tennessee a Colorado y de Nueva York a Washington, han aparecido en los edificios oficiales de muchas ciudades de Estados Unidos grupos de mujeres vestidas con cofias blancas y túnicas rojas, un uniforme que será fácilmente reconocible para cualquiera que haya visto aunque sea un solo capítulo de “The Handmaid’s Tale” (El cuento de la criada). Transmitida a través de la plataforma Hulu, la serie es una de las más comentadas y aplaudidas por la crítica en lo que va del año. Está basada en la novela del mismo nombre publicada por Margaret Atwood en 1985, y aunque entonces tuvo un importante impacto cultural, vendiendo millones de ejemplares, lo de ahora solo puede describirse como un huracán.

Su estreno no pudo haber sido más oportuno, porque esta historia de mujeres sometidas en una dictadura machista y religiosa que las considera poco más que criadas y herramientas de placer y procreación, tiene especial eco en estos días, cuando el Presidente Trump hace esfuerzos para desfinanciar Planned Parenthood –la organización proveedora de salud reproductiva para mujeres más importante de Estados Unidos–, y asuntos como la nueva ley de salud se discuten a puertas cerradas, entre hombres de chaqueta y corbata, sin que una mujer esté presente en la negociación.

Son tiempos difíciles para las mujeres del país, aun para aquellas que no se definen como feministas. El avance obtenido parece haber retrocedido unas décadas o, quizás, haber saltado a un oscuro porvenir como el que presenta “El cuento de la criada”.

La novela, y ahora la serie, está ambientada en un futuro cercano en un lugar llamado Gilead, en lo que algún día fue conocido como Nueva Inglaterra, en la costa este de Estados Unidos. El sitio está gobernado por los Hijos de Jacobo, que rigen con mano de hierro y espíritu puritano, saludándose unos a otros con bendiciones y advertencias de que Dios lo observa todo. Algún tipo de desastre natural ha creado una epidemia de infertilidad la que, inevitablemente, ha sido culpada en las mujeres. Decir que estas han quedado relegadas a ciudadanas de segunda clase en esta nueva jerarquía es quedarse corto. Son más bien esclavas divididas en diferentes castas: las “criadas” son aquellas que todavía son capaces de reproducirse, y entre sus labores está el sexo obligado con los “comandantes” como forma de mantener la especie. Si se niegan, desaparecen sospechosamente, igual como sucede con las “no-mujeres”, como son conocidas las feministas, o las “traidoras de género”, que son las lesbianas, todas consideradas “enemigas del Estado”. Las “Martas” son sirvientas domésticas, y las “tías” son espías del gobierno y las encargadas de mantener el orden y la obediencia entre las criadas.

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