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Domingo, 19 Marzo 2017
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"Feud", espectacular miniserie revive histórica Crawford v/s Davis

Bette Davis y Joan Crawford filmaron la película de horror “Whatever happened to Baby Jane?” en 1962, consiguiendo un inesperado éxito y una nominación al Oscar para la Davis. Rivales durante décadas, las dos estrellas se enfrentaron dentro y fuera del set en una batalla que ahora llega a la televisión en “Feud”, una serie tan cruel como deliciosa.

Por: Manuel Santelices / Fotos: Getty Images • FX

Para cuando Joan Crawford y Bette Davis firmaron con- trato para rodar “Whatever happened to Baby Jane?” en 1962, las dos ya eran consideradas dinosaurios de un viejo Hollywood del que quedaban solo recuerdos. A los 58 y 54 años respectivamente, eran veteranas a ojos de directores, productores, la prensa y el público, actrices incapaces de recuperar la gloria de antaño, enfrentadas a la humillación de pocas ofertas cinematográficas y serias dificultades económicas. La película llegó como un salvavidas en ese sentido, pero también selló una rivalidad entre ellas que se arrastraba durante décadas.

El filme, dirigido por Robert Aldrich, cuenta la historia de una senil ex estrella infantil que tortura a su hermana, una famosa actriz ensilla de ruedas, ambas enclaustradas en una siniestra mansión en Los Angeles. Dramático, violento y definitivamente “camp”, el filme se hizo rápidamente de culto y, para bien o para mal, marcó la imagen de sus dos protagonistas para siempre. El set se convirtió en un campo de batalla; una deliciosa hoguera de rumores del que siguen surgiendo cuentos hasta el día de hoy.

Esta semana se estrenó en Estados Unidos “Feud”, una nueva miniserie de 8 capítulos que explora la tensa relación entre la Crawford y la Davis –interpretadas brillantemente por Jessica Lange y Susan Sarandon– durante la filmación de “Baby Jane”. Producida por Ryan Murphy, el nuevo genio de la TV norte- americana, responsable, entre otras cosas, de “ Glee ”, “American Horror Story ” y “  The people vs O.J. Simpson”, incluye todos los elementos que hacen tan sabrosa la guerra entre estas dos soberbias enemigas –frases venenosas, puñaladas por la espalda, traiciones grandes y pequeñas–, pero también es presentada como un relato feminista de dos brillantes mujeres enfrentadas a los abusos y el misoginismo de los medios y los grandes estudios de cine.

La serie está coprotagonizada por Catherine Zeta-Jones como Olivia de Havilland, Sarah Paulson como Geraldine Page, Judy Davis como la columnista Hedda Hopper y Stanley Tucci como Jack Warner. De las dos, Bette Davis siempre fue considerada la mejor actriz, un asunto que molestaba profundamente a Joan Crawford. Pero el odio entre ellas no comenzó por razones profesionales, sino, por supuesto, por líos románticos. En 1935, cuando ambas estaban en el punto más alto de sus carreras, Bette protagonizó “Dangerous” junto a Franchot Tone y se enamoró de él, pero Tone ya había iniciado un romance con Joan, que se convirtió en su cuarta mujer poco después.“Joan me lo robó, y lo hizo fría y deliberadamente, sin ningún escrúpulo”, aseguró la Davis a un periodista en 1987.

En 1943, la Crawford abandonó definitivamente el estudio MGM –donde había hecho su carrera desde que era una“chorusgirl”casi adolescente–y se integró a Warner, donde la Davis era la reina indiscutida. La llamaban “la primera dama de Hollywood”. Ansiosa de ganar su simpatía, Joan le envió flores anunciando su llegada, un gesto que Bette respondió con una serie de insultos y ácidos comentarios. Entre otras cosas, dijo públicamente que Joan “se acostó con todas las estrellas de la MGM, excepto Lassie”, y que “no orinaría sobre ella aunque estuviera en llamas”.

Así las cosas, su enemistad fue escalando a pasos agigantados,culminando en 1945,cuando Joan ganó el primer y único Oscar de su carrera por “Mildred Pierce”, un rol que Bette había rechazado. Siete años más tarde, la Davis filmó “The Star”, un melodrama que habla de una estrella de Hollywood en decadencia que busca desesperadamente resucitar su carrera, un personaje que muchos sospecharon estaba inspirado en Joan. “Sí, era la Crawford”, confirmó Bette años después en una entrevista con Playboy.

Nido de víboras

En una de las escenas más celebres de “Baby Jane”, magníficamente recreada en “Feud”, Bette Davis, como Baby Jane, empuja a su hermana de su silla de ruedas y la patea en el piso. Según rumores, Bette exageró su realismo, hiriendo a Joan en la cabeza. “¡Pero si apenas la toqué!”, se defendió. Años después, sin embargo, aseguró en una entrevista que cuando mejor lo había pasado con la Crawford había sido “cuando la lancé escaleras abajo en ‘Baby Jane’”.

El famoso filme de horror no se habría rodado si no hubiera sido por la insistencia de Joan Crawford, que necesitaba urgentemente un nuevo impulso para su alicaída carrera. Después de firmar el contrato, decidió que la única actriz capaz de convertir la película en un éxito era su archienemiga. Viajó a Nueva York para reunirse con Bette y, para sorpresa de todos, incluyendo al director Robert Aldrich y el presidente del estudio, Jack Warner, ella aceptó el papel. Ambas anunciaron la noticia en una conferencia de prensa, donde Bette se aseguró de ponerse al lado izquierdo en las fotos paraque su nombre apareciera primero en las lecturas. “Feud” pone énfasis en la frustración de Joan al darse cuenta de que su salario es menor que el de Bette, que también recibió una pequeña
fortuna para “gastos extraordinarios”.

El ambiente en el set fue increíblemente tenso, lo que contribuyó a la atmósfera claustrofóbica y oscura de la película. Bette hizo todo lo posible para molestar y humillar a su coestrella, llegando incluso a exigir una máquina de Coca Cola en su camerino, una bofetada para Joan, que había estado casada con Alfred Steele, chairman de Pepsi Cola. La Crawford también jugó sucio y, entre otras cosas, usó un cinturón con pesas amarrado a su cintura durante una escena donde Bette, que sufría de dolores en la espalda, debía arrastrarla por el piso.

“Whatever happened to Baby Jane?” se convirtió en un sorpresivo éxito y, para horror de la Crawford, Bette fue nominada a un Oscar como mejor actriz. Su campaña para quitarle protagonismo durante la ceremonia fue épica, contactando a otras dos actrices nominadas –Anne Bancroft y Geraldine Page, ambas en Nueva York– para ofrecerles recibir el galardón en su nombre si es que no podían asistir al evento en Los Angeles. La Bancroft aceptó la oferta y ganó la estatuilla por “The Miracle Worker”, un premio que Joan, encantada y radiante de felicidad, recibió sobre el escenario bajo la mirada odiosa de Bette.

Susan Sarandon aseguró en las páginas de Entertainment Weekly que sentía una clara hermandad con su personaje. “Bette nunca se sintió como una de las ‘chicas bonitas’ del cine, y yo tampoco. Estamos unidas por eso”. Jessica Lange, en cambio, señaló en esa misma publicación que su personalidad no tenía nada que ver con la de la Crawford. “Somos polos opuestos”, dijo. “Joan creció en forma muy modesta, presionada por su madre, y nunca perdió su terror a la pobreza. Además, usó su sexualidad como fuente de confort,herramienta de negociación y método de castigo”.

Ryan Murphy planea convertir “Feud” en una serie recurrente, con una segunda versión inspirada en otra famosísima batalla: la del príncipe Carlos de Inglaterra y la princesa Diana de Gales. Además, para su serie “American Crime”–donde recreó magistralmente el juicio a O.J Simpson– ya tiene planeadas versiones televisivas del escándalo de Bill Clinton y Mónica Lewinsky, el desastre del huracán Katrina y el asesinato de Gianni Versace. A final de cuentas, piensa el productor, la realidad es tan o más fascinante que cualquier ficción, y Bette Davis y Joan Crawford parecen darle la razón.

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