17

nuevos articulos

viernes, 16 noviembre 2018
Publicado por

Fran García-Huidobro: "Quiero a los hombres, pero no los necesito"

A pocos días de celebrar sus 45 años, la temida “Dama de Hierro” de la farándula se muestra tal cual es. En una de sus entrevistas más íntimas, la Fran detalla el proceso que la enfrentó a formar un nuevo hogar tras su última relación. “Mi casa del año pasado no era mi casa, esta sí”, confiesa.

Por: Jonathan Reyes / Fotos: Javiera Eyzaguirre / Producción: Vanina Rosenthal y Lolo Chillura /
Pelo: José Luis Retamal / Maquillaje: Carla Gasic.

Está contenta, hace pocas semanas cumplió 45 y se nota que el camino recorrido a la popular animadora de CHV le ha hecho bien. La última vez que Fran conversó con “Cosas” fue hace casi dos años, no suele dar entrevistas, pero esta vez abrió su corazón para explayarse del gran momento que vive. Acá no evade ninguna pregunta. Nos recibe en su nuevo hogar, un lugar que simboliza mucho para ella tras el fin de su relación hace un año con el periodista deportivo Manuel de Tezanos. Acá llegó luego de desarmar el hogar en el que vivieron junto a los hijos de cada uno. La “Dama de Hierro” de la farándula no se quiebra, pero sí reconoce que se dio licencia de algunos días para estar mal tras el quiebre. Sí, solo unos días porque la vida sigue y la de ella no le da tregua. En este mismo patio donde nos sentamos a conversar distendidamente, la Fran celebraba el día anterior su cumpleaños, rodeada de su familia y amigos más cercanos. Acá mismo, acompañada de sus cigarrillos y su infaltable copa de champagne, la animadora se explaya una vez más con “Cosas”. “Alguien me dijo hace poco con esto del cumpleaños que acababa de empezar la segunda mitad de mi vida, y yo pensé que eso me había pasado a los 35, ya había entendido que estaba viviendo la segunda mitad de mi vida (ríe). Pero creo que a los 45 uno está, o al menos yo, mejor parada que a los 35”, confiesa.

–¿Y cómo te pillan los 45?

–Cuando tenía 20 me imaginaba que a los 45 sería una vieja de mierda. Me imaginé casada, con más hijos, y no pues, ¿cómo habría sido posible que yo me imaginara cuando estudiaba licenciatura en historia que iba a tener un hijo a los 32, que iba a ser madre soltera, que iba a ser independiente, que iba a conducir un programa de farándula, que no me iba a casar?

–¿Y esa presión social nunca la sentiste?

–No, nunca la sentí, por lo menos no de mi entorno cercano. Nunca sentí que fuera un tema para mis papás que yo me casara o no. No tuve ningún episodio de discriminación cuando decidí que iba a ser mamá sin casarme.

–Pero me decías que a los 20 te imaginabas eventualmente casada, ¿fue en algún momento tema el matrimonio?

–Bueno yo estuve a punto de casarme, cuando tenía 23 años y menos mal que no nos casamos, porque éramos un par de cabros chicos (con Cristián de la Fuente) que nos queríamos comer el mundo. Igual creo que nos lo comimos por separado (ríe). Creo que tenía más que ver con la parafernalia de casarse de blanco e invitar a mucha gente y todo eso porque cuando tienes 23 años eso sí es un tema.

–¿Y te arrepientes de algo en estos 45 años?

–Seguro que me arrepiento de un montón de cosas que hice y de otras que no hice. Me arrepiento cuando me quedé sin pega y no tenía ninguna responsabilidad, de no haber agarrado las tres pilchas que tenía y haberme ido a vivir afuera, a entender cómo es estar sin tus papás, sin tus hermanos, sin tu entorno. Ya no lo hice. Ahora tengo un hijo que va a cumplir 13 años, así que agarrar las pilchas no es una alternativa. Capaz que lo sea cuando mi hijo sea más grande y me vaya en otra parada. Sí me arrepiento de haber estado acá tres años parando el dedo sin hacer nada, haciendo personajes en capítulos pobres de cualquier cuestión, debería haberme ido. Debería haber vendido el auto y haberme ido.

–Recuerdo que la última entrevista que te hice fue hace más de un año y medio y fue en otra casa, en otro contexto. Estabas en ese momento con Manuel de Tezanos formando un hogar, y ahora estás en esta casa maravillosa, donde celebraste tus 45 años. ¿Cómo ha sido este proceso de regresar a la soltería?

–Al principio fue difícil porque en la vida uno hace apuestas, en todo ámbito de cosas, cuando uno toma un trabajo, cuando eliges a una persona para ser su amigo, cuando eliges que tal y cual persona va a ser tu pareja o te vas a vivir con esa persona, con niños y todo. Entonces, claro, desde ese punto de vista, debe haber sido de las apuestas en las que puse más fichas y quedarse sin esas fichas al principio fue súper difícil, uno queda medio noqueado. Pero, no sé si esta bien o mal, soy un mono porfiado. Yo me permití estar mal un mes, y ese mes igual fui a hacer “Primer Plano” y “Maldita Moda” y nadie se enteró. Y al mes me levanté y dije, “ya, hay que cambiarse de casa, buscar otra, salir de aquí, busquemos por acá, por allá, no tan lejos del colegio de Joaquín”. Tengo una nana que es parte de mi familia también. Hoy miro esta casa, que no es mía, la arriendo, pero es mi casa. Mi casa del año pasado no era mi casa.

–¿Por qué?

–No sé. Mi departamento, que es mío propio y que ahora estoy vendiendo tampoco es mi casa. Este lugar sí lo es. Es la primera vez en mi vida que me he preocupado de que haya rosas blancas, de que haya un huerto vertical con menta, ciboulette, tomillo, ruda. Donde están todos los cuadros, las fotos puestas, los libros. Todo está donde quiero que esté. Las luces son del color que yo quiero que sean... ¡Ojalá que no me tenga que ir de esta casa en tres meses porque sería una tragedia empezar todo de nuevo! (ríe), pero esta es mi casa. Y ahora tengo un perro, ¡yo antes tenía gato! Porque todo me pasó el año pasado... yo tenía mi gato que cuando ocurrió todo esto de la mudanza y la separación, se murió. Y este perro se lo habíamos regalado a mi mamá, pero ella vive en departamento, así que ahora él volvió con nosotros.

–¿Y qué paso con esa relación? ¿Fueron problemas de convivencia?

–No hay mucho que decir, sobre todo porque, después de un año, la otra parte habló tanto. No resultó nomás. Yo lo pongo así: es una apuesta en la que uno perdió.

–¿Te lo has topado en este año y medio? ¿Han hablado?

–No, para nada.

–¿Y has conocido a alguien en este tiempo?

–He conocido a mucha gente…

–Pero dijiste por ahí que eres la que menos pinchaba de tus amigas...

–¿Sabes lo que pasa? Y qué bueno que me lo preguntas. Yo tengo 45 años, me perdí en cómo la gente pincha ahora. ¿Bajar Tinder?, no sé. ¡Porque una amiga bajó Tinder en Italia y le fue regio! Pero yo me demoro dos días en cachar que alguien me esta tirando los corridos por Instagram en privado. Entonces subo una historia y me contestan “ay no, qué lata el perro”. Y me demoro siete mensajes en entender que lo que me está diciendo el fulano es “el perro ladra, te voy a buscar a tu casa y te invito a salir”. Estoy como fuera de training. Yo soy de la época que si alguien te gustaba, te llamaba, te invitaba a salir, te pasaba a buscar. No te escribía “estoy afuera” (ríe). Pinchamos poco las mujeres de mi edad. Hoy la gente coquetea virtualmente. Alguien puede estar pinchando seis meses por Instagram sin verse las caras, ¿qué es eso? Pero también soy mujer, tengo debilidades y necesidades, y me gusta que me cuiden y que me hagan cariño; que me digan que me veo bien y que me feliciten por mi trabajo, que me ayuden con mi hijo. Como cualquier mina. Ahora, desde la vereda de la clásica mujer que hay que mantener, no, obviamente no.

–¿Y quieres estar con alguien hoy, Fran?

–Puertas adentro, no.

–¿Nunca más?

–Las únicas veces que he dicho “nunca más” me he tenido que tragar mis palabras. Pero ahora quiero disfrutar de esto que me costó un mundo. Ayer miré mi casa, y pensé “me falta una banqueta”. Ahora me siento en mi terraza y soy feliz. No estaría, por ahora, con alguien puertas adentro, pero sí me parece entretenido pinchar.

–¿Cómo es tu tipo de hombre?

–Se supone que las personas como yo no necesitamos nada, tenemos de todo. Que alguien busque un regalo que puede costar mil 500 pesos, da lo mismo, pero que te das cuenta de que ese regalo lo buscó, lo mandó a hacer. Que alguien se preocupe de ti de verdad. Lo que busco en un hombre es que no se empareje con la “Dama de Hierro” ni con la conductora de Primer Plano, que se empareje conmigo. Yo soy mucho más que el personaje y mucho mejor persona que la mina de la tele.

–¿Cuesta que alguien sobrepase esa barrera?

–Creo que para el otro es más fácil relacionarse con el personaje que yo soy, que indagar y meterse un poco para adentro y entender quién soy yo de verdad. Entonces, no quiero estar con nadie que se enamore de la “Fran García-Huidobro”, me aburrí. Para eso prefiero estar sola. En realidad, quiero a los hombres, pero no los necesito.

12 AÑOS DE ESCÁNDALOS, POLÉMICAS Y ALEGRÍAS

–¿Cómo evalúas estos 12 años en la conducción de “Primer Plano”?

–Han tenido de todo. Hace 12 años todo era farándula y llegar a “Primer Plano” era como llegar al Barcelona, ¿cachái? Me sentía un poco Arturo Vidal y un poco también estando en la banca porque yo entré al programa como panelista. En esa época tenía mucha hambre de trabajo, más que de ser famosa, entonces estaba como hiperventilada, quería hablar más fuerte y hacerme escuchar, hacerme notar, un poco “florerito”. Después vino quedarme con la conducción.

–¿Nunca fue tema la farándula?

–Para mí, no. Nunca lo fue, nunca lo ha sido, y espero no quemarme la mano, nunca lo será.

–Bueno, te hicieron esta pregunta hace un par de meses en “Llegó tu hora” de TVN. ¿Fue un programa complicado esa experiencia que viviste?

–No. La verdad es que siento que no, pero tampoco fue como ir a la playa. Yo sabía perfectamente a lo que iba.

–Pero te dijeron que prácticamente hacías mierda por trabajar en farándula.

–Que yo era la reina de la mierda, la niña símbolo de la basura. Podría haberle contestado un montón de cosas en ese momento, a la persona que me lo dijo, que fue el Rumpi, que si él se refería a basura grado uno, grado dos, grado tres o grado cuatro. Podría haberle ofrecido ponerle un tema… pero elegí no ir a pelear a ese programa y no ir a cobrarme revanchas personales que creo que los panelistas de ese programa no lo terminan de entender. Ellos tienen revanchas personales con cada persona que va de invitada. También hay personas que te hacen bolsa y después, cuando uno no se da cuenta, llaman a tu jefe para pedirle pega. Esa es una cuestión con la que no comulgo y nunca lo haré. Yo siempre he hecho farándula desde que me dedico a la conducción. He hecho otro tipo de programas, pero entiendo que la gente me reconoce por la farándula y la hago con todo el orgullo del mundo.

–Hace unos días fuiste de invitada al matinal de CHV…

–Voy al matinal algunos viernes a promocionar un contenido específico de “Primer Plano”. Y a Pamela Díaz la reemplacé en “La Noche” hace un par de días porque ella estaba de vacaciones.

–¿Y si te invitaran a conducir el matinal ahora que no está Carola de Moras?

–No sé, no tengo respuesta para eso, porque entiendo a dónde va tu pregunta. No me hago la tonta (ríe). He escuchado el rumor porque obviamente quedó ahí una vacante. La mañana no suele ser mi horario más útil, pero creo que la televisión hoy día no está para darse lujos, está para ponerse donde el canal considere que uno funciona. Porque te insisto, los canales funcionan como una bicicleta. Si a todos nos va mal, da lo mismo que a Primer Plano le vaya bien. No sirve de nada. La idea es que el tren del canal funcione desde la mañana hasta la noche. Y ahí está Julián todas las noches haciendo “Pasapalabra” como un apóstol (ríe).

–Entonces lo animarías si eventualmente te llamaran...

–Bueno, yo estoy en pleno proceso de renegociar mi contrato, y hoy no sé cuáles son las intenciones del canal conmigo. Entonces tendré que ponerme en la situación que tenga que ponerme cuando me tenga que poner.

–¿Y cómo miras la salida de Carolina de Moras del matinal? Una figura emblemática del bloque de la mañana, que estuvo años ahí, una animadora que finalmente se consolidó en Chilevisión.

–Fíjate que yo siento que el matinal de CHV tiene pocos rostros emblemáticos. Porque te podría decir que Julián también es un rostro emblemático en el matinal, la María Luisa Godoy, la Marcela Vacarezza en su momento, la Carmen Gloria Arroyo, el Rafa, la Carola. Es un matinal bastante movible. Lo de la Carola creo que se veía venir. Supongo que cuando los conflictos entre los compañeros se empiezan a ventilar en la prensa, sea quien sea que tenga la razón, la cosa se pone desagradable. Yo lo viví una vez hace mil años y también consideré que había que cortar las relaciones. Yo no sé quién cortó la relación acá, si el canal o ella, pero nadie estaba cómodo frente a la situación.

–¿Qué te pasa con que te digan la Dama de Hierro con la farándula?

–Me encanta, es divertido. Al principio era como una ofensa, le daba una connotación muy negativa a ser “La Dama de Hierro”. 12 años después, creo que es un lindo sobrenombre, y aparte es un sobrenombre que me permitió armar un personaje que tal vez si no me hubieran puesto el sobrenombre yo tampoco habría sabido por dónde llevarlo.

–¿Y en el día a día, que tiene tanto del personaje o a la Fran?

–No, cada vez menos. Soy una desagradable de dulce (ríe). ¡No, atroz! Yo misma no me reconozco de repente, ¿quién eres tú y qué hiciste con la Fran? Sabes que, llega un momento en el que estar siempre arriba de la pelota y estar siempre con la lengua preparada para saltar, para tirar el manotazo del escorpión, aburre.

–¿Tienes muchos enemigos?

–Como dice Fito Páez “nunca hay que hacerse enemigos que no estén a la altura del conflicto”. Así que no tengo enemigos, quizá soy la enemiga de alguien, pero ellos no califican para ser enemigos míos.
Para ser enemigo mío hay que ser incluso más inteligente que para ser amigo mío.

–¿Por qué?

–Porque tienes que pelearte conmigo y yo soy una enemiga peligrosa, muy peligrosa. Porque tengo una memoria...//@revistacosas

Leer articulo completo