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martes, 6 febrero 2018
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Frances McDormand: Feminista de corazón

Ganadora del Globo de Oro a mejor actriz por su complicado y conmovedor rol en “Three Billboards Outside Ebbing, Missouri”, su carrera ha sido como ninguna otra en Hollywood. Dice que no quiere maquillaje en la pantalla, que su rostro debe estar tan limpio y abierto como un gran parque con sus valles y precipicios y mil senderos que descubrir.

Por: Yenny Nun / Fotos Getty Images • Fox Searchlight

En la última premiación de los Globos de Oro, muchos apostaban a que Sally Hawkins, protagonista de “La forma del agua”, ganaría como mejor actriz en drama. Pero la gran sorpresa fue que se terminó llevando la estatuilla Frances McDormand, conocida gracias a “Fargo”, cinta por la cual ganó el Oscar en 1997, y a la popular serie de televisión “Olive Kitteridge”. Admirada y respetada en Hollywood por su talento y convicción, Frances está casada con Joel Coen, parte de la dupla de los famosos hermanos directores Joel y Ethan Coen.
En esta oportunidad fue reconocida por su impactante trabajo en “Three Billboards Outside Ebbing, Missouri”, donde interpreta a Mildred, una madre destruida luego que su hija es violada y asesinada. Al darse cuenta de que la justicia no mueve ni un dedo en la investigación, decide colocar tres letreros denunciando al fiscal y a la justicia, lo que revoluciona al pequeño pueblo. Dirigió Martin McDonagh con su propio guión. En la cinta también participan Woody Harrelson, Peter Dinklage y Sam Rockwell, que terminó llevándose un Globo de Oro como mejor actor secundario.
Nacida el 13 de junio de 1957 en Chicago, McDormand creció junto a sus padres adoptivos, Vernon, ministro de la Iglesia de Los Discípulos de Cristo, y Noreen, enfermera. Su padre se especializó en reconstituir congregaciones en peligro de desaparecer, lo que forzó a la familia a trasladarse de un pueblo a otro hasta finalmente radicarse en Pittsburgh. En la escuela, el profesor de inglés se dio cuenta del interés de Frances en Shakespeare y le aconsejó que participara en el teatro del colegio. Frances siguió su consejo y luego se matriculó en Bethany College, administrado por los Discípulos de Cristo, graduándose en Arte Dramático. Posteriormente obtuvo un máster de la prestigiosa Escuela de Teatro de la Universidad de Yale. Con su diploma en mano, se instaló en Nueva York, trabajó de mesera y compartió un departamento en el Bronx con la actriz Holly Hunter. Su carrera comenzó participando con éxito en varias obras de teatro, hasta que en 1984 conoció a los hermanos Coen, quienes la contrataron para su filme “Blood Simple”. Al poco tiempo se convirtió en pareja de Joel, con el que contrajo matrimonio. En 1994 adoptaron un niño paraguayo, Pedro McDormand Coen. La pareja ha trabajado junta en varias películas, incluyendo “Raising Arizona”, “Fargo” y “The Man Who Wasn’t There”.
Conversamos con la actriz pocos días después de la ceremonia de entrega de los Globos de Oro. Llega a la entrevista sin una pizca de maquillaje, muy parecida a como luce en su última película. Explica que es difícil ser una actriz de 60 años en Hollywood, pero que a ella no le importa. “Soy una actriz de carácter no una estrella. A veces trabajamos y otras no, pero siempre me queda el teatro”, señala mientras se sienta y pide un vaso de agua.

–“Three Billboards...” arrasó con los Globos de Oro, incluyendo mejor película, tu premio, mejor actor de reparto y mejor guión. ¿A qué atribuyes tanto éxito?

–Al guión. Si recorres mi filmografía, he interpretado a bastantes mujeres victimizadas, aunque yo les di una dimensión extra por ser quien soy. Creo que el gran regalo de este guión es que, aunque te das cuenta de que ella ha sido una víctima en su vida, una vez que decide actuar no hay duda de que llegará hasta donde se proponga. Su actitud es algo que no esperamos de personajes femeninos. Generalmente las mujeres se disculpan, pero Mildred no lo hace.

–¿Qué define a Mildred?

–La furia que Martin creó para ella. No es enojo, porque la ira se puede manejar, se puede ir a terapia y solucionar el problema. Pero la furia es parte de la tragedia griega, lo que eleva esta historia a la conciencia universal. Ya no se trata solo de una buena película, sino que se crea una conversación cultural. Marge y Mildred son personas fuertes, pero existe esta furia en Mildred que Marge no comparte.

–¿Por qué tienen esta diferencia tan importante?

–Porque Mildred perdió a su hija, y si eres madre existe un imperativo biológico de no permitir que eso suceda. Y si llega a ocurrir, ya no existe una verdadera esperanza de tener una vida exitosa.

–¿Alguna vez has sentido furia?

–Enojo sí, pero no furia. Soy una mujer de 60 años, crecí en Estados Unidos... Por supuesto, he estado enojada en ocasiones.

–¿En algún momento pensaste en vengarte y tomar la justicia en tus propias manos, como hace Mildred en la película?

–Creo que construí toda mi carrera de esa manera. Cuando era una joven actriz, se me informó que no tenia un cierto tipo ni tampoco calzaba con otro. Me dijeron también que no tenia talento natural. Escribí una lista de todas las cosas que enumeraron que no tenía y decidí que en cierto momento las necesitarían y que yo sería muy buena para entregárselas. El gran regalo de Martin, mi director, fue ofrecerme a estas alturas de mi vida un rol que me permite mostrar el abanico de mis habilidades profesionales, e interpretar a una mujer que, irónicamente, es distinta a la mayoría de las mujeres que se ven en la pantalla. Por eso siento que esta película es una respuesta frente a algunas de las injusticias que he vivido en mi profesión. Pero nunca me convertí en víctima.

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