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Francine Cousteau visitará Chile este mes mientras encabeza una ardua lucha por retornar el legendario “Calypso” al mar. Todo justo cuando se celebra el centenario del nacimiento del investigador de la vida submarina.

Por: Bernardita Cruz Baraona

El barco “Calypso” y un gorro de lana rojo son quizás los elementos más recordados del oceanógrafo, explorador y documentalista Jacques Cousteau, quien este 2010 hubiese cumplido 100 años de edad.
Desde París, su viuda Francine recuerda a quien fuera uno de los primeros hombres en descubrir y mostrar las bellezas submarinas, en inventar junto al ingeniero Emile Gagnan una escafandra autónoma, en adaptar cámaras fotográficas al mundo acuático y en diseñar un barco movido por la energía eólica. Pero, por sobre todo, en alertar tempranamente la necesidad de proteger la vida bajo el mar.
“Jacques Cousteau era un visionario, definitivamente un poeta, un hombre con muchos talentos y, por sobre todo, un caballero”. Así lo describe quien fuera su segunda esposa, madre de sus dos hijos menores y quien además encabeza una serie de celebraciones en varias partes del mundo con motivo del centenario de Cousteau, incluyendo una visita a Chile.
–Una de las principales actividades que se han realizado es el viaje que emprendió su hijo Pierre-Yves al Mediterráneo, precisamente a los mismos lugares que su padre exploró hace 70 años. ¿Con qué se encontró?
–La idea era realizar un documental junto a “National Geographic” y a miembros de las fundaciones Cousteau Society y Equipe Cousteau, que mostrara lo que ocurre con una zona protegida y otra que no cuenta con protección. Nos encontramos, por ejemplo, que la belleza submarina de Cerdanya, lugar que aplicó un plan de conservación, continúa igual. Sin embargo, en otras partes ocurre algo muy distinto, donde no queda nada de lo que se pudo filmar hace décadas.Además de este documental –que incluye imágenes captadas por el propio Cousteau y que pretende ser exhibido a fines de este año o comienzos del próximo–, se restaurarán y remasterizarán en alta definición tres de sus 115 largometrajes: “El mundo del silencio”, “El mundo del sol” y “Viaje al fin del mundo”.

LA “TORRE EIFFEL DE LOS OCÉANOS”

El legendario barco llamado “Calypso” y que trasladaba a Cousteau por los mares del mundo, lleva más de una década atracado en el Puerto de Marbella. Para Francine, una de sus principales tareas en el centenario del nacimiento del “Comandante” es restaurar la nave, a la que describe como la Torre Eiffel de los océanos. Sin embargo, y a pesar de todos sus esfuerzos, se ha encontrado con un importante obstáculo: falta de financiamiento. Debe reunir ocho millones de euros, de los cuales sólo ha podido conseguir la mitad.
–Parece una tarea bastante difícil a pesar de sus múltiples llamados a colaborar y de incluso manifestar públicamente que el gobierno francés lo debiera declarar patrimonio nacional.
–Es una lucha diaria. Quiero que el “Calypso” se convierta en un embajador del medio ambiente. Que la gente entienda que se hace por ellos. Si estuviera reparado, lo podríamos llevar a Chile. Quizás a la gente le interesaría visitarlo. De pronto se podría invitar a subir a bordo al Presidente Piñera y a las principales autoridades.
–¿Por qué cree que es tan importante que vuelva a navegar?
–Pienso que, donde vayas, cuando hablas de Cousteau lo asocias inmediatamente al “Calypso”. Juntos se aventuraron por los mares de todo el mundo y eso lo pudieron ver millones de personas en sus propios televisores. Es muy emocionante lo que ha pasado, es una especie de herencia que Jacques nos dejó.

El legendario “Calypso” lleva más de una década en el puerto de Marbella. A la derecha Francine y Jacques Cousteau junto a sus dos hijos.

¿ENERGÍA EÓLICA O NUCLEAR?

Francine Cousteau sigue con pasión la lucha que emprendió el “Comandante” tras su primera expedición en 1942 cuando comenzó a alertar al mundo acerca de la desprotección en la que se encontraba el medio ambiente y los graves problemas que se podrían producir. Décadas después, muchos lo han catalogado de visionario.
“Cuando Jacques nació, a nivel mundial había menos de un billón de personas. Ahora somos más de seis billones. Este crecimiento de la población junto a la expansión industrial y a la falta de regulaciones para armonizar el uso de los recursos naturales ha causado un daño enorme. Se trata de un fenómeno que no se controló en lo absoluto y lo vemos hasta el día de hoy”, dice Francine.
–¿Cree que las energías sustentables podrán ser una opción en su lucha para preservar la vida en el planeta?
–Aún dependemos de los combustibles fósiles como el petróleo y el carbón. Ahora nos damos cuenta de que no durarán para siempre y que es indispensable estudiar e invertir en otras alternativas. Personalmente no creo mucho en la energía eólica y sí pienso que la solar es prometedora, pero hay que invertir en ella.
–¿Y la energía nuclear?
–Jacques Cousteau siempre dijo que se oponía por dos razones. Primero, porque no sabes a ciencia cierta qué se puede hacer con los residuos ni qué pueden producir. La segunda razón es que es un elemento con el que también se hacen bombas. Es decir, podría ser una veneno letal para el planeta, pero también para los hombres.


FELIZ DE VENIR A CHILE

Entre el 15 y 18 de noviembre, Francine Cousteau estará en Chile, con motivo del seminario “Capitán de los mares”. Asegura que si bien aún no conoce las políticas ambientales del gobierno, ya están trabajando arduamente para manejar estos temas a cabalidad.
Se le nota entusiasmada. “No puedo esperar a ver al Equipe Cousteau allá, un país tan importante”. Y a la hora de preguntarle el porqué, de inmediato habla del rescate de los 33 mineros en el norte del país. “Fue fantástico. El mundo vio cómo un país pudo unificarse y movilizar a todos para salvar vidas humanas”, comenta.
Pero a Francine también la mueven motivaciones más personales. Quiere volver a pasar por las costas chilenas y visitar Isla de Pascua que, según cuenta, es un lugar que Cousteau siempre admiró y quiso. Además, quiere visitar a un ex miembro del Equipo Cousteau que vive hace años en el ombligo del mundo.
Tanto su visita a nuestro país, como otro centenar de actividades que se realiza a nivel mundial con motivo del centenario de Cousteau, dejan a la figura del comandante del “Calypso” más viva que nunca.
–¿Siente nostalgia con tanta conmemoración?
–No. Es que él me dejó una luz para seguir entregándosela a la gente y que genera tanta felicidad, amor y esperanza. Eso me da fuerza para seguir adelante, despertarme cada mañana y a la vez entregarle estas enseñanzas a mis hijos y así continúo con la difusión de la obra entregada por Cousteau.