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lunes, 4 diciembre 2017
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Hernán Puelma: La mayor escultura de su vida

Junto con mostrar por primera vez su obra gráfica en su nueva exposición, el destacado escultor proyecta instalar en el Desierto de Atacama una escultura gigante con uno de sus vigías del cielo, que resalte el trabajo de investigación del Universo que realizan desde Chile los telescopios más grandes del mundo.

Por: Oscar Sepúlveda

Es probablemente el escultor chileno vivo más importante, pero aun así Hernán Puelma es un hombre de costumbres sencillas y con el ego bajo control. Ambos hechos quedaron en evidencia cuando se le tomaron las fotos para esta entrevista, frente a su famosa obra “La búsqueda”, en el Parque Bicentenario, en Vitacura. En ese momento, se acercó una turista con acento argentino, quien mostrando su teléfono preguntó si le podíamos tomar una foto.

Dimos por hecho que se quería retratar con el artista. Pero de inmediato ella nos aclaró que quería una foto junto al afiche de campaña de un candidato de apellido Atria que estaba instalado en esa vereda. Puelma se sonrió y él mismo muy amablemente le tomó la foto. Cuando le pregunté si no quería aprovechar de retratarse junto al autor de la famosa escultura, no lo podía creer. Se emocionó y contó que venía llegando de Temuco y que le encantaba una obra de Puelma que se acaba de inaugurar en la Universidad de La Frontera.

Precisamente, esa fue una de las últimas tareas que mantuvo ocupado al escultor, y cuenta que no resultó fácil trasladar en camiones ese armatoste gigante desde su taller hasta la zona de la Araucanía, con los peligros de atentados que ahí existen. Cada control policial en la carretera implicaba también una ardua tarea para explicar a desconcertados carabineros de qué se trataban esas grandes piezas de hierro que estaba transportando.

Ahora, Puelma está abocado al montaje de su nueva exposición, que muestra por primera vez en Chile su trabajo gráfico (ya exhibido en Europa hace unos meses), y que podrá verse entre el 12 y el 30 de diciembre en la Galería La Sala. “Es mi investigación, es mi cuento paralelo a la escultura. Incluye los papeles que traje de Asia, papeles naturales en técnica mixta. Algunos son alusivos al tema de la escultura y otros muestran mi evolución”, explica.

La mayor novedad que podrá encontrarse en esta muestra son las maquetas para una obra gigante, similar en dimensiones al Cristo Redentor, de Río de Janeiro, que Puelma está pensando levantar en el norte de Chile. Probablemente sea instalada en un parque que la Universidad de Antofagasta está diseñando en el camino hacia el Paranal, como un centro de demostración para el público del sofisticado trabajo astronómico que se realiza en los siete observatorios que tiene ahí la ESO.

“El lanzamiento de estas maquetas para mí lo vale todo, porque sería la obra de mi vida, de unos 40 metros de altura. Aspiro a que Chile pueda tener una obra que la identifique como país, así como el Cristo de Río es un símbolo de Brasil reconocible en todo el mundo”.

–¿Por qué instalar esa obra tuya en el norte?

–Porque quiero que sea un homenaje a la mirada hacia el espacio que permiten al mundo los cielos nacionales. Los siete observatorios que ya existen en el desierto chileno son de un potencial enorme para la humanidad.Y eso no solo tiene una dimensión técnica y científica, sino que también poética. Una obra como la que sueño, con mis vigías del espacio, vendría a realzar y a robustecer el potencial de nuestro desierto.

–¿Sería como graficar poéticamente que los ojos hacia el Universo están en Chile?

–Sí, los focos hacia el Universo ya parten desde acá en este minuto. No hay ningún otro país en el mundo, que yo sepa, que tenga esta facultad de cielos tan limpios los 365 días del año, y con una claridad tal que permite a los astrónomos observar e investigar en condiciones inmejorables. Una prueba de ello es la cantidad de científicos que está llegando de todo el mundo a poblar estos centros investigativos.

–Y no es un tema casual para ti. Hace años que reflejas en tus obras la obsesión por el espacio, a través de tus vigías con telescopios.

–Bueno, es mi tema. Entonces, nunca se habían juntado estas dos líneas de acción: por un lado, lo que está pasando en el norte con los mayores telescopios del mundo, y por otro, lo que he estado desarrollando yo, en estas obras. Si bien es algo retro –tú ves que en sí misma esta obra (la del Bicentenario) representa un homenaje a los precursores–, apunta desde el arte a lo mismo que se investiga desde una perspectiva científica en el norte. No es que yo vaya a hacer un aparato digital; lo que voy a crear es un personaje antiguo, de esos pioneros en la investigación del espacio que empezaron usando la parte mecánica de la mirada.

–¿Vas a unir pasado y futuro?

–Absolutamente. El futuro está dado por toda la tecnología que viene y el pasado estará dado por este homenaje a los precursores. Por eso tiene que ser gigantesco.

–¿Qué sientes al estar sentado aquí, en el Parque Bicentenario, mirando esta inmensa escultura tuya?

–Me sobrepasa. ¿Cómo decírtelo...? De alguna manera, creo que ya no es mía, es de la comunidad, es del mundo.

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