17

nuevos articulos

miércoles, 10 octubre 2018
Publicado por

Hugh Grant: De escándalos y políticos

Nos reunimos en Londres con el famoso actor para hablar de su proyecto más reciente, “Un escándalo muy inglés”, donde interpreta a Jeremy Thorpe, el ex político británico que ordenó el asesinato de su amante gay, destruyendo su carrera y su familia.

Por: Yenny Nun / Fotos: Getty Images • Amazon

A los 57 años, Hugh Grant vive una nueva y muy satisfactoria etapa en su carrera. Según nos dijo cuando nos reunimos hace poco con él en el Hotel Savoy en Londres, sus películas más recientes, incluyendo “Paddington” y “Florence Foster Jenkins”, son las que más orgulloso lo tienen. A eso hay que agregar “A very english scandal” (“Un escándalo muy inglés”); una miniserie de Amazon que cuenta la historia de Jeremy Thorpe, un parlamentario británico tan brillante como calculador, educado en Oxford y Eton, líder del Partido Liberal y potencial Primer Ministro, que en 1979 fue acusado de planear el asesinato de un ex amante, Norman Scott. El caso conmocionó al país, especialmente considerando que hasta entonces pocos sabían que Thorpe era homosexual. Por el contrario, se presentaba a sí mismo como un hombre de familia, casado (en dos oportunidades) y padre de un hijo.

El rol se convierte en un festín en las manos de Grant, que durante largos años fue considerado el perfecto protagonista en comedias románticas como “Cuatro bodas y un funeral” o “Notting Hill”, pero no mucho más que eso. La madurez ha ido profesionalmente a su favor.

El actor, por otro lado, tiene experiencia en los dos temas principales de la serie: política y escándalo.

Durante buena parte del nuevo milenio ha liderado “Hacked Off”, campaña que pretende limitar la intromisión de la prensa en la vida privada, apareciendo en varias ocasiones frente al Parlamento y participando en lobbys que aporten a la causa. Eso lo ha convertido en enemigo de cierto sector periodístico, en especial los tabloides, que han hecho una práctica común el humillarlo con malas críticas, comentarios mezquinos sobre sus relaciones románticas y fotografías de paparazzi poco halagadoras.

Nada de eso, por supuesto, puede compararse a la lluvia de terribles portadas que recibió en 1995, cuando una fatídica noche fue descubierto por la policía en un auto junto a una prostituta que recogió en Hollywood Boulevard. Lo que siguió fue un escándalo con E mayúscula. Su relación con su novia de entonces, Elizabeth Hurley, terminó poco después. Pero mientras muchos otros hubieran desaparecido por un tiempo, quizás autointernándose en alguna clínica de adicción al sexo para limpiar la mancha en sus reputaciones, Grant apareció a los pocos días en el show de Jay Leno y enfrentó el huracán de frente. Jeremy Thorpe, su personaje en “A very english scandal”, tomó la decisión contraria, lo que llevó al fin de su prometedora carrera política.

–Para este rol tuviste que rejuvenecer y envejecer. ¿Qué sentiste al ver el resultado?

–Lo único que me puso nervioso respecto a este proyecto es que sentí que era muy viejo para el papel, pero afortunadamente no mucha gente se ha dado cuenta. Al comienzo de la serie se supone que estoy en mis treinta, pero en realidad tengo 57. Por suerte, en esa época la gente se veía mayor, se vestía en trajes de tres piezas y ese tipo de cosas. Como sea, parece que lo logramos. En términos del aspecto del personaje, hice solo un requerimiento al encargado de maquillaje, que es un tipo brillante. Muchas veces en cine o televisión usan maquillaje y prótesis para transformar al actor exactamente en el personaje que representan. No quería eso. Y él fue muy inteligente sugiriendo el aspecto Thorpe, sin hacer una transformación completa. Una de las cosas que hizo fue afeitar la línea de mi cabello en tres pulgadas. Durante esos tres meses nadie se hubiera acostado conmigo.

–¿Eso es algo que te dijeron o te diste cuenta?

–Se hizo muy evidente (se ríe).

–Después de hacer esta miniserie que lidia con la prensa y los tabloides, ¿cambió tu percepción al respecto? Has sido muy activo en tu lucha contra los límites que la prensa debe tener respecto a celebridades.

–Siempre he dicho, en forma muy consistente, que lo que el periodismo debería estar haciendo es exponer corrupción, hipocresía, escándalo; eso es lo que llamamos periodismo de ‘interés público’. La clave es separar el interés público de lo que le interesa al público, porque no es lo mismo. Puede ser de interés para el público una nota intrusiva respecto a una madre que acaba de perder un hijo por el cáncer, por ejemplo, pero eso no es de interés público. Revelar el hecho de que Jeremy Thorpe ordenó un asesinato, y considerando que él era el político más prominente en ese momento, es definitivamente de interés público y es exactamente lo que los periódicos deberían estar haciendo. Toda mi campaña tiene que ver con incentivar una cosa y desincentivar la otra.

–Pero expusieron su orientación sexual...

–No, expusieron a un asesino. Al revelar un plan de asesinato, incidentalmente se reveló el hecho de que Thorpe era gay. Si uno se presenta como potencial líder del país no puede ser al mismo tiempo un asesino.

–¿Cómo definirías tu percepción de la política y los políticos en general? ¿Cambió después de interpretar este personaje?

–No. Confirmé mi punto de vista, que adquirí después de pasar los últimos seis años en la campaña a la que nos referimos antes y, por lo tanto, estar mucho tiempo en compañía de miembros del Parlamento inglés.

–¿Todos asesinos?

–No, pero probablemente responden a ese viejo refrán que decía que la política es show business para gente fea. Pienso que eso es verdad. Su instinto natural es hacia ellos mismos, cómo pueden promoverse a sí mismos, subir en la escalera del poder, conseguir más atención... yo, yo, yo, igual que en show business. Y no tienen escrúpulos para llegar a donde quieren llegar. Así que diría que sí, que estudiando el escándalo de Thorpe y particularmente al mismo Thorpe, que no tuvo escrúpulos en su intención de deshacerse de sus enemigos y subir al top, confirmé mi opinión. Esa es, en gran parte, mi opinión de los políticos, que cuando toman cualquier decisión sobre cómo van a votar y qué opinión van a expresar, lo primero que piensan es cómo los afectará en lo personal y a sus carreras. Más abajo en la lista, en el número ocho de las prioridades, puede estar el bien del país.

–Eso fue exactamente lo que motivó a Jeremy Thorpe a planear el asesinato, su protección personal...

–Así es. Según él, lo hizo también para proteger a su partido, del que se sentía protector de un modo algo tribal.. Pero lo que me pareció más importante, es que también trató de proteger su familia, porque aunque se trató de una persona gay en el clóset, creo que amó a las dos mujeres que tuvo, la que murió y la que vivió; y sin duda amó a su hijo. Creo que se sentía muy protector de todos ellos. En ese pequeño aspecto puedo identificarme con él. Cuando pensó que Norman Scott iba a destruir a su familia, perdió toda conciencia y de pronto se convirtió en un cavernícola capaz de todo.

–¿Cuál crees que es la mejor manera de lidiar con un escándalo?

–Bueno, cuando estuve involucrado en un escándalo en 1995, me pareció que lo mejor era salir, ser honesto y enfrentarlo. Creo que mientras más excusas des o trates de ocultarlo, es peor. Creo que ese fue uno de los errores de Thorpe, tratar desesperadamente de ocultar todo. Pero eran tiempos diferentes y él era otro tipo de persona. Mi consejo es enfrentarlo.

–Mirando hacia atrás en tu carrera, ¿qué te hace sentir más orgulloso?

–En los últimos años puedo ver a todas mis películas a la cara: de “Paddington” a “A very english scandal” y “Florence Foster Jenkins”. Me gustan todas y me siento muy orgulloso de ellas. Y de las antiguas, “About a boy” me pareció una buena película...Y creo que se acaba ahí.

–Has protagonizando tantas comedias románticas. ¿Cuál es tu definición del amor?

–No tengo una. Ese tipo de pregunta es demasiado difícil. Es el tipo de cosas que me preguntan en Francia. “Hugh, ¿qué es para ti el cine?”.

–Filmaste “Notting Hill” en el mismo hotel donde estamos ahora reunidos. ¿Qué recuerdos tienes de esa película?

–No recuerdo nada. Me pareció un muy buen guión y esperé no arruinarlo, y esperé también no actuar en forma idéntica a como lo hice en “Cuatro bodas y un funeral”. ¡Por supuesto que fue así! Recuerdo haber pensado que el concepto de la historia era fantástico; Julia es una estrella de cine increíble, muy natural, incapaz de no ser una estrella haga lo que haga, y pensé que podría funcionar. Nuestra mayor preocupación era que en cierto momento de la película ella debía ser un poco antipática, y muchas estrellas tienen miedo a mostrarse antipáticas en la pantalla, tratan de suavizar a su personaje. Pero no lo hizo, y por eso resultó. Es una gran estrella. //@revistacosas

Leer articulo completo