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Martes, 25 Abril 2017
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El impacto de la tecnología en nuestra memoria

Patricia Lecaros

¿Nota que últimamente le cuesta recordar nombres nuevos? ¿Al salir de la casa o la oficina suele olvidar cosas? ¿Le cuesta recordar incluso haciendo listas? En el Centro de longevidad de la Universidad de California en Los Ángeles hice un curso de Entrenamiento de Memoria con el equipo del Dr. Gary Small, experto en salud cerebral y envejecimiento, para que estas situaciones dejarán de ser parte de mi día a día. Así, dimensioné la importancia que tiene la práctica de ciertas rutinas para el cerebro y también el impacto que tienen algunos malos hábitos en los procesos de atención, aprendizaje y memoria. La rutina de híper conexión 24/7 del siglo XXI nos lleva a estar expuestos a mucha información, a ser interrumpidos constantemente por el teléfono, los emails o los llamados, y a descansar y a dormir menos horas a la semana. La buena noticia es que la memoria funciona como un músculo. Mientras más se ejercita más se desarrolla. El paso previo a memorizar es atender. Este es un requisito imprescindible para conseguir la atención completa. ¡No sirve poner atención a medias mientras se hace otra cosa! El multitasking, que es la acción de hacer muchas cosas a la vez, es un mito. El apuro es el enemigo. Si tuvo en algún momento de la vida diagnóstico de déficit atencional, no crea que este, con la edad, pierde relevancia. Por el contrario, malos hábitos pueden incluso empeorar la capacidad de atención en un adulto. Trate siempre de hacer una cosa en el momento. Atienda un tema a la vez y elimine distracciones innecesarias. Las principales sugerencias del Dr Gary Small en su programa para el entrenamiento de la memoria se resumen en cuatro pilares: 1) Practique gimnasia mental. No deje nunca de desafiar al cerebro, haciendo cálculos matemáticos, practicando algún hobbie artístico o leyendo en otro idioma. El cerebro debe verse forzado a buscar nuevas soluciones para no perder sus habilidades. 2) Siga una alimentación saludable con una dieta alta en omega 3 y antioxidantes, con baja cantidad de grasas y azúcares. 3) Practique actividades físicas. Son muchos los estudios que han demostrado que las personas que realizan actividad física por 30 minutos al día logran mejores puntajes en pruebas de memoria. 4) Busque maneras de reducir el estrés. Quienes practican mindfulness (meditación) mejoran sus estados de estrés y reducen la presencia de enfermedades coronarias, inflamatorias y del sistema nervioso. No es necesario ir a la montaña. Con pausas cotidianas durante el día para el descanso se reducen los efectos del estrés en el cuerpo. Todo lo anterior favorece el proceso de neurogénesis, es decir, la generación de nuevas neuronas. Si no lo sabía, aunque crecimos creyendo que las neuronas sólo morían, hoy se sabe que podemos regenerar nuestro cerebro, especialmente en la zona del hipocampo, en donde está nuestra capacidad de memoria y aprendizaje. Esta es una razón más para fortalecer el giro desde una vida sedentaria y estresada hacia una vida más activa, más desenchufada y más sana.

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