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lunes, 7 mayo 2018
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Jacqueline van Rysselberghe: “Yo no soy de la elite, me vinculo con la elite"

Decidida a pelear por un segundo mandato a la cabeza de la UDI, la senadora advierte que defenderá sus ideas, aunque sea apuntada como conservadora. “Estoy segura de que mi postura visibiliza el sentido común de la gente”, dice.

Por: Claudia Alamo / Fotos: Matías Bonizzoni

Ya lo decidió. Irá en busca de un segundo período como presidenta de la UDI. Dice que tiene el apoyo interno y cree que es importante seguir al mando del segundo partido más importante del oficialismo para estar cerca del Presidente y decirle las cosas de frente. Sabe que son peligrosas las condescendencias ante el poder.
Jacqueline van Rysselberghe, senadora, psiquiatra, mujer de provincia como ella suele subrayar, se ha enfrentado a su gobierno y a la mayoría de sus correligionarios por la Ley de Identidad de Género. Sabe que su postura es minoría, pero aun así ha decidido no bajarse de su caballo de batalla y, si se aprueba para que haya cambio registral de menores de edad, ella recurrirá al Tribunal Constitucional. No cree, dice, que eso sea un acto desleal con su gobierno. Más bien considera que su coalición política debe abrirse a la diversidad y no caricaturizar el debate entre conservadores y liberales.

–Has dicho que eres como “la niña símbolo” en la discusión sobre transexualidad y la Ley de Género. ¿Será por eso que algunos dicen que te has convertido en la Pepe Grillo del gobierno?

–En este país hay una tendencia a no decir las cosas. Es más cómodo quedarse callado. Es parte de nuestra idiosincrasia. No lo encuentro sano. Es mucho mejor enfrentar los problemas. Y, claro, yo soy frontal, pero no confrontacional. Son cosas distintas.

–¿Y no te complica ese rol?

–No, porque lo he hecho siempre. Va con mi forma de ser. Y porque de verdad creo que es sano plantear posturas distintas en una sociedad que es diversa.

–¿Aunque sea impopular?

–Sí, porque en política uno tiene que estar por convicciones. Parte de mi rol, no solo como presidenta de la UDI, sino como senadora de mi región, es plantear las posiciones de la gente que represento. Nadie vota por mí engañado. Y como dice Ortega y Gasset: yo soy yo y mi circunstancia. Entonces, sería muy raro que uno no planteara lo que piensa.

–Es verdad que la sociedad es diversa. Y también parece ser más liberal. Da la impresión de que Evópoli refleja una derecha más en sintonía con el país que ha emergido, ¿o no?

–Creo que estás equivocada. Quizás eso se ha dado más en el tema de Ley de Género. Pero estoy segura de que mi postura visibiliza el sentido común de la gente. Para una mayoría, es súper razonable que si un joven de 15 o 16 años no puede comprar alcohol, tampoco puede cambiarse de sexo, aunque sea con permiso de los papás. No tienen la madurez para poder abordar una situación de esa naturaleza. A la gente le hace sentido que se espere a que esa persona tenga la mayoría de edad. Lo que pasa es que a veces acá se invisibiliza el sentido común.

–¿Crees que la sociedad chilena no es tan liberal como se dice?

–Yo creo que no todos los temas tienen esta bipolaridad liberal-conservadora. En la identidad de género, yo tengo el convencimiento médico de que no es bueno cambiarle el sexo a los niños. La experiencia internacional dice que la mayoría de estos casos se revierte después de la adolescencia. No es sano bloquear, con medicamentos, la pubertad de un joven. No está bien interferir en el desarrollo físico y psíquico de las personas. Entonces, lo que se hace con esta polarización liberal-conservadora es tratar de caricaturizar.

–Pero no es caricatura. Son evidentes las tensiones entre sectores de la UDI con una derecha liberal como Evópoli…

–No nos tiene que asustar la diversidad. Esa es una fortaleza. Está bien plantear posiciones o propuestas diferentes. Tenemos que saber aceptar que en algunas ocasiones se impondrá una u otra. Pero lo que no puede ocurrir es que cuando se impone una postura, entonces ganan las ideas, y cuando se impone la otra, es por un veto.

–¿Quizá tu posición católica permea la discusión en el sentido de que puede no ser vista como algo poco racional?

–No lo sé. Pero todos los argumentos que he dado son científicos. Entonces, hay un poco de descalificación cuando la posición es contraria. Por eso digo que tenemos que aprender a aceptar nuestra diversidad y poder discutir. ¿Eso genera quiebres? No, pero tampoco puede generar silencio.

–El Presidente quiere un gobierno que se proyecte por 8 o 12 años más. Y para eso necesitará abrirse hacia una sociedad que votó por él, pero que tal vez no se siente de derecha. ¿Cómo conquistar a ese electorado?

–Yo creo que ni una de esas personas que votó por Piñera, votó por cómo pensaba él respecto de la Ley de Identidad de Género. La gente votó por Piñera por otras razones.

–¿Por cuáles?

–Votó porque él encarnaba un proyecto político que podía volver a poner de pie al país, y porque podía volver a sintonizar con el sentido común. Y muchas de estas discusiones que estamos teniendo ahora no están alineadas con la mayoría de la gente común. Les importan las cosas que van a afectar directamente su vida. A veces, veo que con estas discusiones –que no digo que no sean importantes– las perdemos de vista. Llevamos semanas hablando de la identidad de género cuando hay un montón de otras cosas en que se tiene que avanzar.

–¿Fue un error del gobierno comprarse ese proyecto y empujarlo?

–A mí me hubiese gustado más haber visto otros titulares en las primeras semanas de gobierno, y más en línea con el tipo de proyecto por el cual la gente votó por Piñera.

–Este gobierno de Piñera es distinto del anterior. Se habla de tener un relato. Lo difícil es saber cuál de los partidos va a influir en esta diversidad que planteas...

–Sería un error que los partidos nos pusiéramos a pelear. Si Piñera ganó con el porcentaje que ganó, fue gracias a todos nosotros. Fue gracias a que supimos administrar los conflictos. Porque Piñera, sin los partidos trabajando, no habría podido armar una campaña. Esto se hace en equipo.

–Con el enorme porcentaje que sacó Piñera en segunda vuelta, ¿no se podría pensar que fue un triunfo de él?

–Pero hasta por ahí no más. En mi región, por ejemplo, Piñera ganó con 54 por ciento, y se supone que es una zona de izquierda. Entonces, este es un esfuerzo del conjunto. Los partidos tienen que ser un puente entre las políticas públicas y las necesidades de la gente. Porque la gente más acomodada se las arregla sola, siempre se las ha arreglado sola.

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