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martes, 29 mayo 2018
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Jaime Bellolio: "La UDI está en decadencia"

Crítico feroz, este joven diputado de la UDI mantiene su distancia con Jacqueline van Rysselberghe. A su juicio, la UDI está igual que la laguna de Aculeo: se secó por falta de agua y de canales que la alimentaran. Aquí, ahonda en sus diferencias y plantea que la única salida posible es conectar con el mundo social.

Por: Claudia Álamo/ Fotos: Bárbara San Martín

Tiene la estampa de un niño bueno. Ordenado, bien preparado intelectualmente, mateo. Pero también tiene su lado rebelde, desafiante, peleador. Sus máximas diferencias parecen ser con Jacqueline van Rysselberghe, la mandamás de la UDI y con quien compitió en las elecciones internas en diciembre de 2016. En esa medición de fuerzas, Jaime Bellolio perdió, pero no calló ni se congeló.

Ahora podría competir de nuevo, pero decidió no embarcarse en una nueva disputa. El proyecto que él reclama para la UDI es, por un lado, una modernización en su actuar político y, por otro, un reencuentro con el mundo popular, con reactivar lo que por años se llamó “la UDI Popular”. Pero sus diferencias van más allá incluso. Cuando todos en su partido son reacios a incorporar a menores de edad en la ley de cambio de sexo registral, el diputado Bellolio es uno de los que apoya esa moción. Cuando hay diputados de la UDI que aún relativizan las violaciones a los derechos humanos en dictadura, Bellolio junto a varios otros dirigentes de su generación marcan una distancia brutal.

Quizá por lo mismo, son muchos los que se preguntan qué hace el joven Bellolio en un partido más bien conservador como la UDI y que aún acaricia el legado de Pinochet. En Evópoli –ese partido de derecha más liberal que ha ido tomando fuerza– lo recibirían con los brazos abiertos. Él lo sabe y sonríe de medio lado. Tiene decidido quedarse en la UDI y seguir dando la batalla desde adentro. ¿Por qué? Porque está convencido de que los verdaderos adversarios políticos de su sector son los jóvenes del Frente Amplio. “Hoy queda claro que la ex Nueva Mayoría es la versión light de la nueva izquierda”, dice.

–Tus críticas a la UDI cada día toman más fuerza. ¿Por qué no quieres pelear el mando del partido?

–Porque no creo en los proyectos personales. No se trata de mí, sino que de un proyecto. Y después de todo lo que ha pasado al interior del partido, es más probable que nuestra posición gane, si es que yo no lo encabezo.

–¿Por qué?

–Porque sería una especie de choque de trenes con la actual presidenta de la UDI. Podría ser entretenido mediáticamente, pero la convivencia interna se ha visto muy deteriorada y podría producirse un quiebre. Lo importante es que se produzca un cambio. Es urgente. Y Javier Macaya, Pepa Hoffmann, Guillermo Ramírez, Jorge Alessandri, Sergio Gahona, pueden liderar una propuesta de futuro.

–¿Dónde radica la crisis de la UDI?

–A la UDI le está pasando lo mismo que a la laguna de Aculeo: se está secando. No solo porque no hay lluvia, sino porque tampoco hay canales que la alimenten. Es lo mismo. Hace mucho que no tenemos canales que alimenten la vida partidaria. Los jóvenes que antes se sentían interpretados por la UDI o ya no entran a la política o se van a Evópoli. Y los dirigentes sociales que era parte de la estructura fundamental de la UDI ya no están.

–¿No será que los tiempos cambiaron? Por un lado, figuras como José Antonio Kast, que interpretan mejor al sector conservador y, por otro, el mundo social ya no es tan organizado...

–Sin duda. Y es súper sintomático que José Antonio Kast –que es parte del ADN puro de la UDI– haya terminado yéndose. Sin embargo, para la UDI la pelea no puede ser si somos más conservadores o más liberales. No podemos quedar entre Kast y Kast: Felipe y José Antonio. La misión de la UDI está en el mundo social. Hoy, es el único valor agregado que tiene sentido. Y así como en los ’90 fue ir a las poblaciones y disputarle a la izquierda, ahora son las villas de clase media, las universidades, los institutos profesionales, los sindicatos, en donde hay otras demandas.

–¿Y la UDI tiene vínculo con esta nueva sociedad más liberal?

–Eso es parte de la transformación de la UDI. Hay una UDI visible y otra más invisible. Por ejemplo, a mí me va muy bien con las bases del partido, con los jóvenes y los dirigentes sociales. Por supuesto que a los más conservadores o a los defensores del legado de Pinochet les caigo pésimo. Consideran que soy un liberal y un traidor. Pero yo me metí a la política por mis convicciones democráticas. Por eso, creo que si no hacemos esa transformación es imposible tener futuro. Estamos en una sociedad que no quiere que nadie le venga a decir cómo tiene que vivir. Ese es el punto.

–Pero hay sectores que se resisten a aceptar temáticas nuevas y, a la vez, defienden el pasado...

–Somos muchos los que estamos construyendo otro camino en materia de derechos humanos: tenemos una defensa irrestricta de la dignidad humana. Y, por lo tanto, condenamos toda dictadura, toda violación a los derechos fundamentales. Entonces, que aparezca alguien de la UDI diciendo que las víctimas de violaciones y torturas son terroristas con aguinaldo… Lamentablemente ocurren estos casos, y como que se vanaglorian de eso. A mí me duele.

–¿Tambalea el proyecto?

–Exactamente, porque pareciera que eso es lo que piensa toda la UDI y no es verdad. En materia de identidad de género, yo tengo una posición minoritaria. Y la presidenta del partido representa la posición mayoritaria. Pero eso no significa que yo me tenga que quedar callado. Creo que si hemos defendido la posibilidad de que los padres puedan escoger la educación de sus hijos, ¿por qué no van a poder, junto con su hijo adolescente, escoger y ayudarlo cuando su identidad de género es distinta a su sexo biológico? Si creemos realmente en la familia, es como una cuestión obvia.

–¿Por qué no te vas a Evópoli? Es más tu posición...

- (...)

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