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Jueves, 16 febrero 2017
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Jaime Bellolio “Para Piñera es clave ganar la elección y saber sintonizar con la ciudadanía”

El diputado repasa su derrota en la interna de la UDI en momentos en que la actual Presidenta - Jacqueline van Rysselberghe - es cuestionada por supuesto financiamiento irregular. También, analiza lo que considera son los errores garrafales del gobierno de Michelle Bachelet y que definirán la próxima elección presidencial.

Por: Margarita Hantke /Fotos: Bárbara San Martín

Es un disimulador perfecto. No del tipo cínico o que enmascara los hechos. Jaime Bellolio Avaria es, por el contrario, de esos sujetos que todo lo ven con el "vaso lleno". En la adversidad, su entusiasmo descoloca. Frente a la crisis de confianza, apuesta que a la presidencial de este 2017 irá más gente a votar que la que fue a la municipal de 2016. "Saben que hay mucho en juego, incluso personas de izquierda me han dicho  que les cae pésimo Piñera, pero que con él habría sido distinto el incendio", asegura. 

Ante su derrota en la interna de la UDI, saca lecciones y rescata los elementos positivos. “Perdimos el clásico, no el campeonato”, dice y destaca que al menos pusieron en práctica el sistema ‘un militante, un voto’”. Pero aunque es un optimista incorregible, algo lo traiciona y su cuerpo le pasa la cuenta. Le avisa que no todo es dicha y se rebela. Como él mismo admite, se le ha caído un poco el pelo, está más delgado de lo que debiera, anda cansado y toma remedios para el estómago. En buena hora le vino el receso legislativo.

–¿Cómo vio el tema de los incendios en el país y la gestión durante la crisis?

–Con angustia. Ver la sensación de impotencia de la gente que, con suerte, se sobreponía un poco al ver que había esfuerzos para superar la emergencia. Esto le pegó al gobierno, no solo por la tardanza en la reacción, sino también por aguantarse lo más posible para no acompañarse de las Fuerzas Armadas o pedir ayuda a gobiernos extranjeros. Al final, su ineficiencia creó un icono llamado “Supertanker” y que es visto como un superhéroe.

–¿Hay plata para la reconstrucción?

–Siempre está el dos por ciento constitucional, pero el gobierno, que se ha sobregirado en el tema de los recursos, tendrá que aprender a priorizar. Y el ministro Valdés seguirá en esta labor que le tocó de malabarista, al que le tiran todas las pelotas y tiene que ver cuales toma.

–¿Cómo es posible que el proyecto de ley para modernizar la Onemi de 2011 esté aún en trámite legislativo?

–Este gobierno, que insiste en sacar sus reformas a toda costa, es una versión 3.0 del “avanzar sin transar”. Hay unos pocos en La Moneda que insisten en que lo único que va a salvar a la Presidenta es desmontar el sistema capitalista de la dictadura. Y en este saco metieron la idea de parar proyectos de ley simplemente porque llevaban la firma de Sebastián Piñera: Onemi y Conaf, Subsecretaría de DD.HH, ley de migraciones. Me decían algunos en el Congreso que des- confiaban de estos proyectos porque venían con la firma de otro gobierno.

–¿Por la tesis de la retroexcavadora?

–El gobierno partió con soberbia infinita y se planteó como refundacional. Se avergüenza de los 30 años anteriores de Chile y pinta los problemas inherentes a la modernización –la desigualdad, la segregación– como si la modernización completa fuera mala. Entonces, hay que cambiar el modelo. Echar abajo todo lo avanzado hasta ahora porque en vez de atacar los problemas, hay que desmontare el modelo. Aun cuando ya hay prueba suficiente de que las reformas tributaria, laboral y educacional no fueron buenas.

–¿En un régimen presidencial fuerte, este empeño por la retroexcavadora será de la Presidenta?

–Creo que la Presidenta se compró el cuento refundacional de Fernando Atria, Pedro Güell y compañía. Ella es la que empuja, pero no sola. Tomó la decisión, pero después le dijo a Eyzaguirre y otros de su confianza:“Háganlo. Ustedes verán cómo”. Pienso que está convencida que la historia y no las encuestas la va a salvar. Que habrá en el largo plazo intelectuales de izquierda que van a decir que Bachelet fue la primera en desmontar el neoliberalismo salvaje.

–¿Qué garantiza que si Sebastián Piñera gana las próximas elecciones presidencia- les no será la retroexcavadora de la retroexcavadora?

–Para él es clave ganar la elección y saber sintonizar con la ciudadanía, con una propuesta renovada. Habrá un grado de dificultad en cambiar las malas reformas de este gobierno sin ser retroexcavadora. El desafío para la centroderecha será encarnar eficiencia y trabajo con inspiración. Porque decir “vamos a crecer”, perdón, no entusiasma a nadie.

–Esta vez tendrían que tener un “relato”...

–A diferencia de la Nueva Mayoría, cuya lógica es “ganemos y después veamos qué hacemos”, nuestro sector debiera enfocarse en qué hacemos si ganamos. Si gana Piñera y no hay renovación de los equipos –valorando, claro, la experiencia– y un relato del que los chilenos se sientan parte, va a crecer esa nueva izquierda de Boric y Jackson que también ataca el modelo y el progreso, no sus problemas, pero que se ven creíbles y limpios. La gente los ve como “sí, son un poco utópicos, pero, ok, puede ser”. En Guillier también ven algo distinto.

–¿Piñera vendría a ordenar la casa, a lo Trump?

–¡Solo que no es proteccionista ni populista! Es una persona que da certezas. Sabes cuánto calza y pesa. La pregunta es con qué ideas quiere gobernar y si sintoniza con los chilenos. Uno de los grandes errores del gobierno de Piñera fue que no se planteó como gobierno de transición, “ganamos y queremos proyectarnos”. De salir electos será imposible gobernar si no tenemos relato.

En la UDI, nosotros éramos David y Goliat

–Que la desconfianza ciudadana es superable, que Piñera podría hacer un mejor gobierno, que la udi cambiará para bien. optimista. ¿nunca se siente predicando en el desierto?

–En lo que se refiere a mi partido, no. Lo nuestro es un proyecto colectivo. En el momento que se transforme en proyecto personal, me voy de la política. Siempre le pido a mis amigos ajenos a este oficio que cuando me ponga tonto, me digan. Y lo hacen mucho. Soy de los que no se cree el cuento ni pienso ser superior a los otros o que uno tiene la solución a los problemas sentado en su oficina. Sé escuchar, trato de sintonizar con las personas y de saber priorizar.

–¿le duele “la guata” ser ciego a las malas prácticas o tener que tolerarlas incluso en su partido?

–La política es con y sin llorar. Lo más terrible que le puede pasar a un político es que, ante la crítica te pones una coraza que te hace insensible. Es verdad, hay que tener cuero de chancho en esto, pero eso lo empecé a forjar desde la presidencia de la FEUC y se fortaleció con la elección interna de la UDI. 

“Siento que la disputa interna en ese episodio ha sido la experiencia política más fuerte que me ha tocado, más que la elección de diputados. Es frustrante enterarse que gente de tu propio partido dice y hace cosas... Uno se lleva decepciones de muchas personas. Muchos que están dispuestos a hacer cualquier cosa por ganar. No soy así en política y no lo voy a ser”.

–¿le dolió perder?

–Entiendo que todos los partidos son instituciones a las que les cuesta el cambio. En la UDI, nosotros éramos David y Goliat. Lo teníamos claro y no por eso creíamos que no era importante disputar la elección. Era súper relevante marcar una bandera y mostrar nuestras ideas para el futuro. Y no pierdo la esperanza de que eso que predicamos va a ocurrir más delante de igual forma. Por supuesto que me habría encantado ganar, pero no fue así. De los siete mil que fueron a votar, le dieron la mayoría a la Jacqueline.

–Cuando dice “harían cualquier cosa por ganar”, ¿se refiere a Jacqueline van rysselberghe?

–Estoy seguro que la “Coca” no sabía de estas prácticas.

–¿Qué prácticas exactamente?

–La política está muy violenta y puedo entender que venga del bando contrario. Pero del propio compañero de partido, que ejerza esa virulencia contra otro de su bando por pensar distinto, no es el tratamiento que uno espera. Había gente que me decía que si votaba por mí, no le iban a dar cupo en el gobierno de Piñera. Otros me atribuían dichos que nunca había pronunciado. Se me acercó, por ejemplo, un tipo para preguntarme si era verdad que iba a sacar a los mayores de 65 años del partido. Había contra campañas por WhatsApp, Facebook. O visitaba regiones y me encontraba con preguntas de cosas que jamás había afirmado.

–¿Cómo sabe que su contrincante no sabía?

–Porque cuando hablaba con la “Coca” de los temas más serios de estas prácticas, ella tomaba medidas.

– Ganó l a “Coca”, como le dice . La UDI se queda donde está. ¿Ve que predica en el desierto?

–Espero que no se quede ahí y voy a tratar de insistir que no lo haga porque la UDI perdió la sintonía con la gente, hacer la pega con la gente –no desde un helicóptero–, tener un equipo renovado. Y, claro, al partido le costó mucho lo ocurrido con los casos de financiamiento irregular. Nos “dieron como caja”. La justicia lejos de ser ciega, fue tuerta. La diferencia de tratamiento con la gente de la UDI y las cercanas al gobierno ha sido brutal. Ya tenemos comprobado el financiamiento irregular de la campaña de Bachelet y no ha pasado nada. Se filtra información. Ernesto Silva renunció reconociendo que era una práctica generalizada en toda la política, pero a la vez equivocada. Y pedimos perdón a la ciudadanía.

–Pero siguen cuidando a los formalizados y a un condenado...

–He opinado al respecto y ha sido tensa mi opinión. Para mí, la regla debiera ser que si hay una persona formalizada, esta debiera congelar su militancia. Y si hay sanciones, las nuestras deben ser coherentes con las que dicten tribunales. Debiera ser una regla general, no personalizada.

–Ahora tienen una Presidenta cuestionada porque la “pautea”, dicen, el presidente de una asociación pesquera...

–Mira, en estos temas fui entrenado en otra cancha en la que uno tiene que ser bien cuidadoso. Como dice la Ley de Lobby, cuyo único vacío es con los llamados telefónicos, no así reuniones o mails, uno puede escuchar al incumbente, pero si tiene sugerencias, que las mande a la comisión. Y sería bueno después fundamentar el voto de uno. De 2015 para atrás, esos acercamientos no estaban regulados. Hoy todo debe hacerse público.

–¿Veremos más casos?

–No sé cuántos episodios más de estos resiste la UDI, la política en general, de casos relacionados al financiamiento irregular o acciones directas de representantes gremiales en una legislación. Cambiaron las reglas.

–A pesar de todo lo malo que les ha pasado, les fue muy bien en las municipales. ¿No será que vivimos engañados y a la gente no le importan las malas prácticas?

–Nos fue bien. Primer partido en votaciones de alcalde, segundo en concejales. La música de fondo de este gobierno es mala, no como antes en que todos los candidatos se peleaban por una foto con Bachelet. Es brutal, pero esa música nos ayudó en las municipales. La pregunta de fondo es: “¿Nos ayudará esa música en la presidencial y parlamentarias?”.

–¿Ha visto a Longueira o a Orpis?

–Con Pablo estuve mientras estábamos en la campaña interna; hablamos estrictamente de ese tema. A Jaime intenté ir a verlo, pero no fue posible. Y hoy, claro, está en otra región.

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