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lunes, 4 diciembre 2017
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Javiera Suárez: "Cristián y Pedrito son la principal razón para sanarme"

La periodista y comunicadora muestra por primera vez a su familia, compuesta por su marido, el cirujano plástico Cristián Arriagada, y su hijo Pedro Milagros, y nos habla de la relación que tienen, de cómo esperan la Navidad, y también de cómo ha sido la lucha contra el cáncer que la aqueja, a pesar de lo cual su sonrisa y optimismo no desaparecen nunca.

Por: Bernardita Cruz / Fotos: Javiera Eyaguirre / Producción: Soledad Morales / Maquillaje: Ale del Sante para MAC y Kérastase / Agradecimientos: Hacienda Guay-Guay, Familia Olivares Grohnert.

Ella misma se sorprende cuando dice que aún no tiene nada preparado para Navidad y que solo sabe que la celebrará junto a toda la familia en la casa de sus suegros. Claro, faltan semanas, pero para Javiera –que solía tener todo perfectamente organizado– es bastante inusual. Sabe que este cambio tiene como origen el cáncer grado IV que se le descubrió al año pasado, justo después de haberse enterado de que iba a ser mamá por primera vez, y que la había sentenciado a un par de meses de vida. Para ella, el día a día es lo que importa.

Recuerda la Navidad del año pasado como un día muy especial. “Fue la primera de Pedrito. Lo habían dado recién de alta en neonatología, después de haber estado internado dos meses, porque nació prematuro. Y, además, lo fue también porque tampoco se pensaba que yo iba a llegar hasta esa fecha. Fue como un sueño, en realidad. Les escribí una carta a todos los que estaban esa noche en mi casa, que eran mi familia y la de Cristián, agradeciéndoles. Era haber llegado hasta la Navidad”, comenta.

Fueron tiempos duros para ella, también para su marido, el cirujano plástico Cristián Arriagada. Hoy, con el paso del tiempo, asegura estar más tranquila, aunque hay una fecha que ocupa toda su atención: el 7 de diciembre. “Ese día me toca hacerme un PET (examen para ver el estado del cáncer en el cuerpo). Antes de eso, yo no pienso en nada. Siempre cuando sabemos la fecha viene una bomba de cuenta regresiva, independiente de que yo creo –Dios quiera que así sea– que va a salir mucho mejor que antes. Clínicamente se ve que estoy mucho mejor. Esta vez no estoy tan asustada, pero obviamente que me encantaría que saliera que no hay evidencia de enfermedad...”.

–¿Cómo ha ido tu tratamiento?

–Desde que nació Pedrito, en octubre del año pasado, hasta ahora, estoy con una quimio oral que tomo en las mañanas y en las noches, y que, gracias a Dios, he tolerado súper bien. Hace cinco meses me hice el último PET. Salió que efectivamente en el hígado sigue sin aparecer el cáncer, en los huesos tampoco, pero en una pechuga todavía quedaba, muy poco, pero quedaba. Lo malo es que el tumor del pulmón había crecido.

“Ahí modificaron un poco los remedios. Claramente, si esto hubiera seguido creciendo exponencialmente como lo había hecho en meses, no estaría sintiéndome así de bien. En general, este examen me lo hacen como cada tres o cuatro meses aproximadamente. Ahora nos hemos hecho un poco los locos, tanto el oncólogo como yo, porque es latero (suspira), ¡me carga! Pero bueno, es parte de mi vida.

“Lo bueno, eso sí, es que me pude sacar el tumor que tenía en la pechuga, que es el que dio los indicios del melanoma, y que a lo largo de este año y tanto fue creciendo. Incluso tuve que ocupar un montón de relleno en la del lado para poder equiparar. Finalmente, me operaron hace unas semanas y me sacaron una bola gigante, del porte de una pelota de tenis. Y salí con silicona al tiro. Mentalmente es muy tranquilizador. Esta cirugía no tuvo nada que ver con algún tema oncológico, era netamente un tema mental, que es lo que yo llamo el peor de los cánceres de todas las personas”.

–¿Qué ha significado para ti, en lo emocional? Me imagino que era un recordatorio constante…
–Era lo que yo podía tocar y ver, entonces me afectaba diariamente. Además, me afectaba en mi sexualidad y en la autoestima. Pero lo más importante era la cabeza, que me jugaba en contra en mi lucha, ya no contra el cáncer, sino en mi lucha diaria contra mi cabeza y creerme que me voy a sanar.

–En la última entrevista que diste a Revista “Cosas”, contabas que el pelo ya se te había comenzado a caer. Ahora estás finalmente con tu pelo, lo que debe influir también en tu autoestima.
–¡Sí, al fin! Al principio lo del pelo fue un tema. La pechuga, horrible; el pelo, raro. Se notaba que era por quimio. Ahora, de a poco ha ido creciendo. Me he ido reencantando conmigo misma. Muchas amigas me dicen: “¡Ay, te operaste las pechugas!”. Yo no me habría operado nunca. Jamás me habría cortado el pelo. Menos mal que tengo la suerte y la oportunidad de poder optar a que me hagan una mastectomía parcial y poder salir con silicona al tiro. Se me puede caer el pelo y puedo comprarme un shampoo que haga que crezca. De verdad creo que los grandes héroes son las personas que sin recursos tienen que seguir sonriéndole a la vida a pesar de tener cáncer. Las personas que tienen que esperar meses para recibir un tratamiento porque no tienen los medios necesarios. Seguir teniendo medios facilita mucho el cuento. Obvio que es difícil para mí también, pero los verdaderos héroes del cáncer son aquellas personas que teniendo todo en contra, le ven el lado positivo.          

UN MILAGRO

Su nombre no fue elegido por casualidad. Pedro Milagros, dice Javiera, rompió con todo pronóstico de vida. Nunca antes se había tratado con inmunoterapia a una mujer embarazada con tan pocas semanas de gestación y cuyo hijo no solo sobreviviera sino que, además, naciera sano, sin metástasis. En octubre pasado, Pedrito, cumplió un año.
“Tiene dientes grandes, como yo. Hay veces en que quiero estar seria, pero igual se me ven las paletas, porque las tengo grandes. Le fascina cantar. Es alegre”, cuenta la periodista, que describe a su hijo como tierno, cariñoso. “Me encanta su personalidad, aunque tiene mal genio de repente”, comenta riendo.

–¿Cómo describes a tu marido, Cristián?
–Me aterriza. Yo soy súper racional, pero de repente la mente juega malas pasadas y te pone escenarios inexistentes. En esos casos, él sabe la palabra precisa en el minuto exacto para poner la mente en stand bye y que nos enfoquemos en lo que es real y en lo que existe. Es un hombre que lo que hace, lo hace bien. Hace bien su trabajo. Es jefe de la Posta Central y también trabaja en una clínica. Se esfuerza mucho y me siento muy orgullosa de él. Es súper comprometido conmigo, con su familia. Es un papá exquisito, siempre está ahí pendiente de Pedrito. Admiro mucho a mi marido como persona, como hombre, como amigo. Es una persona muy justa. Y tiene muy buen gusto… Me eligió a mí, imagínate (se ríe).

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