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Jet Set internacional, divertirse a la Europea

Por Manuel Santelices/ Fotos Getty Images/ Agencias

Viernes, 21 Abril 2017

En Londres, Paris y la Costa Azul la diversión es infinita. Pero para un selecto grupo de aristócratas, magnates, celebridades y socialites, las opciones se limitan a un puñado de exclusivos lugares. Descúbralos.

Primero vino la tristeza y luego la ira. Hace apenas unos meses Londres dijo adiós a su nightclub más famoso, Annabel’s, que cerró las puertas de su legendaria locación en un subterráneo de Berkeley Square- donde se divirtieron generaciones de magnates y celebridades, de Aristóteles Onassis a Cara Delevingne- solo para abrir un par de semanas después en un nuevo sitio a unos pasos de distancia. El nuevo Annabel’s ocupa un townhouse completo, el que fue renovado a un costo de 55 millones de libras por el propietario del club, Richard Caring. La cuenta, sin embargo, aparentemente será pagada por los socios, que poco después recibieron una carta informándoles que la nueva membresía costará 2.750 libras por persona, más 1.250 por el marido o la mujer.

Por lo mismo algunos han anunciado un boicot, asegurando que de ahora en adelante la fiesta se trasladará a N5 Hertford Street, otro exclusivo club privado en el mismo barrio de Mayfair. En todo caso, no se preocupe: las hermanas Delevingne, Lottie Moss, Stavros Niarchos, el príncipe Harry y su nueva novia, Meghan Markle, y las modelos Edie Campbell y Erin O’Connor tienen alternativas. Por un lado están LouLou’s, que tiene un ambiente alegre y un look de burdel chic, y Soho House que, fundado en 1995 por Nick Jones, fue uno de los primeros clubs privados para la nueva generación de socialites británicos. Por el otro están Chiltern House, el muy exclusivo hotel y restaurant creado por André Balazs- propietario, entre otras cosas, de los hoteles The Standard y Château Marmont en Los Angeles-, que desde su inauguración se ha convertido en el sitio perfecto para ver a Victoria y David Beckham beber sus Martinis y a Anna Wintour devorar sus steaks frites cuando visita la ciudad; y, muy pronto, el Ned Hotel, que promete convertirse en el sitio mas “hot” de Londres una vez que abra sus puertas en un par de meses.

Ubicado en un edificio de 1924 originalmente concebido como un banco y diseñado por Sir Edwin “Ned” Lutyens (de ahí el nombre “Ned”) el Ned Hotel estará abierto al público- o al menos al público dispuesto a pagar hasta casi 3 mil dólares por la “Lutyens Suite”- pero también tendrá áreas reservadas para socios. Por una membresía con precio “upon request”, cada uno de ellos tendrá acceso a la piscina temperada del “Ned’s Club Upstairs” y el bar y club privado en el “Ned’s Club Downstairs”, además de reservaciones prioritarias en el restaurant y el hotel.
Uno pensaría que una ciudad como Londres, con su infinidad de bares, restaurantes y night-clubs, tendría una oferta infinita de diversión para sus habitantes. Pero para un pequeñísimo y muy privilegiado grupo de ellos, las verdaderas opciones se limitan a los dedos de una mano.

Lo mismo sucede en Paris y la Costa Azul. Si no es visto tomando desayuno en la terraza del Hotel Martinez durante el festival de Cannes, suponemos que es porque a) no toma desayuno o b) no asistió al Festival de Cannes. Si usted es una starlet, una modelo, un productor o la novia de turno de Michael Fassbender, no hay otra opción.
En Paris, Kim Kardashian reveló, muy a su pesar, uno de los secretos mejor guardados entre las celebridades que visitan la ciudad cuando fue asaltada en un hotel que no es realidad un hotel- el Hôtel Pourtalès-, un townhouse en el 7 de la Rue Tronchet donde antes se habían alojado, entre otros, Jay Z y Beyoncé, Madonna, Leonardo di Caprio y Marion Cotillard y su pareja, el director Guillaume Canet. Sin siquiera una placa que anuncie su verdadera identidad, este “no-hotel” era el perfecto hotel para su tipo de clientela: discreto, intimo y elegante. De lo único que carecía, quedó en claro después de ese terrible atraco, era de una seguridad adecuada.
Igual que Eugenie Niarchos, Lauren Santo Domingo, Bianca y Coco Brandolini y Margherita Missoni, las Kardashain- tan chic ellas- almuerzan siempre en L’Avenue, un ‘petit bistro’ en la Avenue Montaigne, a solo pasos de Dior, donde es posible disfrutar una ensalada de langosta por un precio similar a un par de un par de zapatos de Lanvin.
Por la noche, sin embargo, sin duda el lugar para ver y ser visto- ¿quién necesita comer en la noche?- es La Perouse, un fabuloso restaurant en el Quai de Grands Agustin fundado en 1766 que, 250 años después, sigue siendo el sitio preferido del “beau monde” europeo y hollywoodense. ¿Quiere pruebas? Basta decir que las modelos Emily Ratajkowski y Stella Maxweel estuvieron ahí hace unos días deleitándose con su Foie Gras con limón (35 euros) y su ternera (48 euros), y que Charlotte Casiraghi es clienta frecuente cuando se encuentra en Paris. Pero la prueba irrefutable le dieron George y Amal Clooney, cuando fueron vistos abandonando el restaurant hace unos días, él aparentemente sorprendido por los paparazzi y ella radiante en un vestido corto que evidenciaba su embarazo.
La noche parisina continúa en Silencio, el nightclub y club privado para “la comunidad artística” en la Rue Montmartre, propiedad del director de cine David Lynch; y en Les Bains, el legendario nightclub donde Grace Jones y Jerry Hall celebraban sus bacanales con Thierry Mugler en los 80’s y 90’s, y que fue recientemente revitalizado como un restaurant, bar, club y hotel diseñado, entre otros, por Tristan Auer- que también decoró el château de Mick Jagger- en un estilo inspirado en el departamento del desaparecido Serge Gainsbourg. El sitio es el favorito de la “fashion crowd”, y durante la reciente semana de la moda parisina, Dior y Givenchy organizaron fiestas en sus salones. Más importante aún, Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo han sido vistos comiendo en el restaurant. Pero cuidado, no lo comente con nadie. Si algo se aprecia en Les Bains es la discreción.

 


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