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martes, 3 julio 2018
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Joshua y Jared Kushner: Hermanos y adversarios

Uno es demócrata y el otro republicano. Uno está de novio con una de las modelos más famosas del mundo, el otro es el marido de Ivanka Trump. Uno es un magnate de la tecnología, y el otro uno de los principales asesores de la Casa Blanca. Se quieren en privado y se detestan en público. Aquí, la historia de dos hermanos.

Por: Manuel Santelices / Fotos: Getty Images • Instagram

Que Estados Unidos está dividido no es ninguna novedad, pero a veces es difícil entender los límites a los que se ha llegado en esta nación quebrada en dos trincheras. Como evidencia número uno presentamos a los hermanos Kushner, Jared y Joshua, que por temperamento, historia personal y momento político han terminado en rincones opuestos de este ring, como un Caín y Abel en Washington y Manhattan.

A pesar de ser un exitoso empresario por derecho propio, Jared, de 37 años, es más que nada conocido como el marido de Ivanka Trump y, por esa vía, como flamante asesor “senior” de su suegro, Donald Trump, en la Casa Blanca, a cargo de los más variados temas, principalmente el conflicto del Medio Oriente. Bajo su supervisión, Trump decidió mudar la embajada de Estados Unidos en Israel a Jerusalén y, hace pocos días, retirar al país de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

Por su parte Joshua, de 33, es un increíblemente exitoso empresario de tecnología a través de su empresa, Thrive Capital y, más recientemente, como fundador de la Compañía Aseguradora de Salud Oscar, que ha revolucionado a esa industria en Estados Unidos. Según comentaron sus más cercanos en un artículo publicado en 2014, todo lo que hace es trabajar. Pero eso ha cambiado en los últimos cinco años, desde que comenzó su relación con la supermodelo Karlie Kloss. Aunque ninguno de los dos ha hablado nunca públicamente sobre su romance, ambos parecen extraordinariamente cómodos compartiéndolo en sus redes sociales, especialmente Instagram, donde postean a menudo imágenes y videos de sus actividades juntos. Las más recientes tuvieron que ver con un viaje a Japón que mezcló vacaciones y trabajo. ¿Otra cosa presente en sus redes? Sus causas políticas. Mientras Joshua ha anunciado ahí, por ejemplo, su participación en la marcha a favor del control de armas y su apoyo al movimiento neofeminista, Karlie llamó hace unos días a sus 7.4 millones de seguidores a presionar al Congreso de Estados Unidos para que terminara con la política de “tolerancia cero” del gobierno hacia los inmigrantes.

Como es fácil de suponer, estos llamados son muy aplaudidos, pero también recibidos con algo de incredulidad, cinismo y sarcasmo. Cuando Joshua publicó una foto de él y su hermano Jared en la Casa Blanca, los dos posando bajo el retrato oficial de John Fitzgerald Kennedy, 364 personas decidieron dejar su opinión en su cuenta de Instagram, la gran mayoría acusándolo de “cómplice”, llamando a Jared “criminal” y anunciado que terminaría “en la cárcel” al igual que el Presidente Trump.

No, no es fácil ser un Kushner.
Los hermanos son hijos de Charles Kushner, un multimillonario magnate de bienes raíces en Nueva York, conocido filántropo y figura social de la ciudad, que en 2004 sufrió una catastrófica caída al ser sentenciado por evasión de impuestos, donaciones políticas ilícitas y lo que en su momento la fiscalía describió como “avaricia, poder y excesos”.
El patriarca hasta ese momento parecía un hombre tan ejemplar como bien conectado, benefactor de numerosas causas culturales y judías, y generoso contribuyente a las arcas políticas de Hillary Clinton y Rudy Giuliani, entre otros destacados políticos. Durante la investigación de su caso, se descubrió que Charles había tratado de silenciar a uno de los testigos, su propio cuñado, contratando una prostituta para que lo sedujera y luego enviando fotografías del encuentro a su propia hermana como extorsión. Finalmente fue sentenciado a dos años de prisión.

El episodio, según informó la prensa por entonces, causó enorme dolor y humillación en la familia y marcó profundamente a Jared, el mayor de los cuatro hermanos (en la familia también hay dos hermanas, Dara y Nicole), que repentinamente, sin haberlo planeado ni deseado, quedó a cargo del imperio familiar, Kushner Companies, una mega empresa propietaria de más de 20 mil departamentos en el noreste de Estados Unidos y cientos de propiedades comerciales, industriales y oficinas a lo largo del país.

Jared tenía por esos días apenas 24 años y aún no terminaba sus estudios de leyes en Harvard. A pesar de su juventud, enfrentó su nuevo rol con profesionalismo y seriedad y, más que eso, condujo a la empresa a una nueva era de crecimiento. Un año después, en una movida que fue ampliamente comentada en la prensa de Nueva York, adquirió The New York Observer, un periódico semanal célebre por sus páginas de color rosado y por su astuta y bien lograda cobertura de la vida social, financiera y de los medios de la ciudad. Una de las áreas de mayor importancia para la publicación son los bienes raíces, y aunque algunos acusaron que el asunto podía crear conflicto de intereses, Kushner aclaró que su rol era exclusivamente administrativo y que tenía poco contacto con el aspecto editorial de su diario.

En octubre de 2009 contrajo matrimonio con Ivanka en una espectacular ceremonia realizada en el Trump National Golf Club en Bedminster, New Jersey. La novia, que se convirtió al judaísmo para satisfacer a los Kushner –un clan judío religioso–, lució un vestido blanco inspirado en el que Grace Kelly había usado en su matrimonio con el príncipe Rainiero de Mónaco. Tiempo después llegaron los hijos: Arabella Rose de 6 años, Joseph Frederick de 4 y Theodoro James de 2.

Hasta que las ambiciones de Donald Trump los llevaron a Washington, Ivanka y su marido tenían una vida idílica en Nueva York, ocupando un penthouse de cuatro dormitorios en Park Avenue y logrando enorme éxito en sus respectivas carreras profesionales. Las cosas, sin embargo, han cambiado en los dos últimos años, lo que hizo que la revista Town & Country, una biblia social para la elite de Estados Unidos, se preguntara la semana pasada si la pareja podría volver algún día a Nueva York y ser aceptada por sus viejos amigos.

A diferencia de su hermano, Joshua nunca formó parte del negocio familiar. Independiente del resto del clan en lo económico y, obviamente, en lo político, el joven empresario es a todas vistas un romántico e idealista trabajólico. Sus años de relación con Karlie Kloss lo han convertido en una semicelebridad y en personaje frecuente en fiestas y galas de moda, donde aparece perfectamente vestido y con la actitud amable y educada de un “nice jewish boy”. Según una serie de blogs y sitios web dedicados a la modelo, la noticia de un compromiso oficial es inminente. Pero antes del matrimonio es muy probable que Karlie, igual que Ivanka, se convierta al judaísmo. //@revistacosas

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