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viernes, 13 abril 2018
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Juanes: Ecologista, solidario y trovador

Ha estado en los principales escenarios y también se le ha distinguido por su labor social, por ejemplo, al crear la Fundación Mi Sangre, que busca dar ambientes protectores a niños y jóvenes para que se conviertan en constructores de la paz. En esta entrevista, este conocido artista cuenta las motivaciones que lo llevaron a aceptar la última campaña de Paris y comparte su mirada sobre los chilenos.

Por: Bernardita Cruz / Fotos: Pablo Wilson con Fuji x Pro 2 / Styling: Manena Pomeroy y Fran Innocenti / Pelo: Claudio Huircan / Makeup: Javiera Villa / Ropa: All Saints de Paris

Tenía cerca de 15 años cuando decidió hacer de la música su profesión. Por aquel entonces, sus días pasaban por las calles de Medellín y soñaba con llegar junto a su banda de música metal hasta los distintos rincones de Colombia.
Esos fueron sus primeros pasos en la escena musical profesional, los que unos años más tarde encontraron un nuevo rumbo, esta vez como solista, y que lo ha conducido a enormes triunfos y decenas de reconocimientos a nivel mundial como MTV Latinoamérica, Grammy, American Music Awards y Kid’s Choice Awards.
Porque el éxito de Juan Esteban Aristizábal, más conocido como Juanes, es indudable. Su música es escuchada en varios continentes y sus letras son tarareadas por millones de personas en el mundo.
Él tiene plena conciencia de ello y ese es el gran impulso que tiene para llegar también con sus mensajes sociales que se centran en temas tan contingentes como el cuidado al medio ambiente. Eso es precisamente lo que lo llevó a aceptar firmar un contrato con Paris para realizar una gran campaña de la que es rostro principal y donde su música también juega un rol primordial.

–¿Cómo ha sido para ti participar de esta campaña de Paris?

–Es especial, porque lo más importante para mí es asociarme con una marca con la que me sienta retratado, cómodo, tranquilo y sienta que es parte de algo con lo que yo me puedo identificar. Lo veo como una gran sumatoria de fuerzas para llevar un mensaje específico.

–¿De qué se trata tu participación? La campaña tiene mucho que ver con el cuidado al medio ambiente, por ejemplo con el “ropa por ropa”, que incentiva el reciclaje.

–Va a constar de varios comerciales para la televisión, entrevistas, fotos y vamos a asociar mi música también con la campaña. Es un proceso que va a tomar varios meses y la verdad es que me siento muy cómodo.

–Tienes una gran conexión con el cuidado al medio ambiente. ¿Eso qué tiene que ver con aceptar hacer esta campaña?

–Claro que tiene que ver con eso. Para mí, ha sido un proceso de concientizarme a medida que he ido creciendo y he ido entendiendo la realidad del mundo. Y siento que hoy en día, cada vez es más fundamental tener la conciencia lo más abierta posible de lo que está pasando, de lo que nos rodea, de cómo nos afecta y que estamos todos muy conectados. Porque somos personas individuales, pero cualquier cosa que afecta a uno, afecta a los demás.

–¿Ese fue el gran estímulo para aceptar la campaña?

–Para mí eso es fundamental. Es de las primeras cosas que miro cuando voy a involucrarme con alguna marca. Yo creo que eso es importantísimo, definitivamente.

–Hay gente que aún no cree en el calentamiento global, por ejemplo. De hecho, el propio Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha afirmado muchas veces que es un invento. ¿Qué piensas cuando se dan a conocer afirmaciones de esa naturaleza y, sobre todo, de quien proviene?

–Es una gran frustración ver cómo en estos momentos los grandes líderes del mundo son personas con temperamentos muy diferentes a los que hemos estado acostumbrados y pareciera como que fuéramos hacia una hecatombe, a cosas muy terribles. Hace poco leí una noticia que me llamó mucho la atención y es que en los próximos 50 años, 7 millones de personas en Centroamérica y Latinoamérica van a tener que moverse de sus lugares de origen porque el nivel del agua está creciendo.

–Y en otras partes se está acabando, como en Sudáfrica que va camino hacia el “Día 0” cuando simplemente ya no haya agua en ese país...

–Exactamente. Y lo que va a pasar es que la gente va a tender a irse a la montaña y al bosque, y va a haber otra guerra precisamente por el agua. Entonces, eso es muy fuerte. La verdad es que en estos momentos hay falta de inspiración, hay poca gente que te inspire, y yo creo que eso es duro para todos. Pero, a pesar de eso, no soy pesimista frente al futuro. Siempre hay que tratar de ser optimistas y sacar energías y luz. Porque si hay tanta gente a oscuras hay que darles luz para poder salir adelante.

–Personalmente, ¿cómo colaboras con el cuidado al medio ambiente?

–Hay una cosa que recuerdo siempre de mi infancia y es que cuando me lavaba los dientes, por ejemplo, dejaba la llave abierta y siempre mi mamá, mi tía y mi papá me decían “¡ciérrala ahora!”. (Se ríe imitando un grito). Hoy me veo diciéndoles a mis hijos lo mismo. Para mí, el agua es súper sagrada. O sea, si te vas a bañar, pues báñate y no te quedes ahí pensando o relajándote. O cierra el agua mientras te pones el shampoo. Son cosas simples, pero que hay que hacer.
“Por otra parte, también es importante sembrar árboles. Por ejemplo, en mi casa hemos plantado muchos. Hay cosas que sí se pueden hacer, pero también es verdad que son necesarias decisiones a nivel político que tengan que ver con el uso de la energía, por ejemplo”.

–Esta no es primera vez que tus canciones llegan con mensajes sobre temas que importan a la sociedad. No solo te escuchan los adultos, sino que también lo hacen muchos jóvenes e incluso niños.

–Yo pienso que ha sido algo natural, que ha salido porque es como soy. Desde los 14 o 15 años siempre tuve curiosidad por lo que pasaba socialmente en mi ciudad, en Medellín, y eso se fue extendiendo al resto de Colombia y hoy en día al mundo. Estamos mucho más conectados y tenemos más acceso a la información. Yo creo que es importante tener conciencia de dónde estamos, por qué, para dónde vamos, el valor de la vida, que es un milagro.

–En estos años, tus mensajes han sido dirigidos a distintos tipo de jóvenes. Hace una década eran totalmente distintos a los de hoy…

–Claro. Siento que la tecnología ha tenido varios papeles fundamentales, con muchos beneficios y también con algunas cosas que no son tan positivas. Pero siento que hoy en día el imaginario de los chicos es mucho más grande que el que tenía yo a esa edad. No tenía acceso a tanta información. Creo que hoy en día desde los colegios les están diciendo “cuidado con esto, cuidado con esto otro, hay que proteger el agua, sembrar árboles, hay que velar por la Tierra” y, entonces, tienen una conciencia mucho más clara que la que había antes. Por otro lado, la cantidad de información que corre por las redes sociales a veces es demasiado dañina, entonces ves a un adolescente que está súper deprimido porque no puede tener lo que tienen los otros.

–¿Y cuál es tu relación con las redes sociales?

–Es de amores y odios (se ríe). A la gente que me sigue me gusta poder contarle lo que estoy haciendo, informar qué va a pasar con mi carrera o mi vida cotidiana. También me gusta que me escriban y saber lo que piensan.

–¿Respondes?

–Sí. No todo, porque es imposible.

–¿Hay algo espantoso que te hayan escrito?

–Eso pasa siempre, sobre todo en Twitter, que es más violento que Instagram. Es fácil tener un avatar y un nombre falso y decir lo que quieras. Entonces, no hay que tomarse todo muy en serio. La gente te puede insultar en Twitter y después en la calle te saluda como si nada. Hay que saber quién es uno y compartir con la gente lo que quieres compartir. Lo que no hago nunca es leer Twitter por la mañana… para no amargarme todo el día (se ríe). Después del desayuno, ya más tranquilo, de repente veo los comentarios, más en Instagram o Facebook.

–Y de tu vida privada, ¿publicas algo? Tienes una mujer, tres hijos…

–Siento que la privacidad es algo sagrado. Entonces, uno comparte con los fans algunas cosas, pero siempre debe haber un espacio propio, tu espacio, y ahí no entra nadie.

–¿Cuántos mensajes te llegan al día?

–Depende del post, de la foto que ponga. A veces son mil, otras 200...

“CHILE ES COMO UN PAÍS EUROPEO”

–¿Te escriben desde Chile?

–Sí, mucho, mucho. De hecho, tengo un fans club súper fuerte y activo.

–¿Cómo partió tu relación con los chilenos?

–Mi primera visita fue para un Festival de Viña del Mar. Recuerdo que llegué en un viaje de Argentina y no entendía muy bien lo que estaba pasando. Para mí, todo era demasiado. Llegué al festival, cantamos con esa cantidad de gente y yo no sabía que conocían mi música, entonces como que no podía salir del asombro. Fue maravilloso y desde ese momento y hasta el día de hoy, siempre he tenido una conexión muy bonita con el país, con el público, en los conciertos... La verdad es que lo disfruto mucho.

Profesionalmente hablando, se dice que el Festival de Viña es un excelente trampolín para los artistas. En tu caso, ¿lo fue?

–Sí, claro. Lo fue y lo sigue siendo para cualquier artista que se presente ahí. Es un festival que repercute en todo Latinoamérica e incluso en los Estados Unidos. Entonces es muy importante, además del prestigio que tiene el público o “el monstruo” como le dicen... Cuando uno viene por primera vez, eso da mucho miedo (se ríe). No es cualquier cosa. Ya he venido como tres veces y siempre ha sido muy agradable.

–¿Cómo describes al público chileno?

–Es muy respetuoso, como es el país en general. Chile es como un país europeo en Latinoamérica, por así decirlo. Son mucho más estrictos en todo y organizados. Y musicalmente los encuentro muy receptivos y amables.

–También tienes relación con músicos. Participaste en una canción de Mon Laferte.

–A ella la conocí en México y me enamoré de su voz, de su música y de su personaje. Es una chica encantadora. Como un año después, me invitó a grabar con ella la canción “Amárrame”. Fue a Miami, grabamos y la hemos cantado dos o tres veces en público. He ido a sus conciertos. Me ha tocado verla y es impresionante lo que hace. Tengo mucha admiración y cariño por ella. Es una mujer que sinceramente me ha inspirado. Ella hace las cosas bien, canta bien, tiene cuidado por la parte estética, por el arte de la música.

–¿Por qué crees que tiene ese sello tan especial que la ha llevado a tantos éxitos?

–Pienso que primero que todo tiene una voz prodigiosa, o sea, ya tiene un instrumento en su garganta que es fuera de serie. Eso ha hecho que esté donde está, definitivamente. Y después vienen las otras capas, como por ejemplo su look, su estética medio vintage y esa conexión con la música popular folklórica latinoamericana, chilena, la hace más única todavía.

–A ella la catalogan como una artista 360º, es decir, preocupada de cada uno de los factores que influyen directa o indirectamente en sus trabajos. En general, ¿cuánto influye eso en el éxito de un artista?

–Es muy importante. Anteriormente había tres canales de televisión, cuatro revistas, cinco radios y ahora cada persona es un informante en las redes sociales y en los medios de comunicación con sus miles de mensajes. Por eso es trascendental tener todo claro, la imagen, la canción, el manejo de las redes. Y bueno, a ella también le ayuda ser más de la generación millennial que tiene un poco más de conocimiento sobre cómo hacer eso.

–¿Y cuál es tu opinión de los millennials? Hay sentimientos encontrados...

–(Se ríe). Veo que viven el presente y eso es lo que les importa y nada más. Eso tiene cosas buenas, porque pueden disfrutar más la vida, pero al mismo tiempo también hay que tener cierta proyección hacia dónde van las cosas. No puedes vivir sin programar el futuro. La inmediatez, las redes sociales, la información determinan su forma de ser... Pero lo más importante es que sean felices.

–Hablando de felicidad, se dio a conocer un estudio...

–Yo creo que la felicidad es un momento del día. Realmente todos los tenemos, pero no es que estemos felices todo el tiempo.

–Pero en términos de realidad país.

–Bueno, como en Colombia hemos vivido tan cerca de la dificultad por muchos años, la gente vive muy “en parranda”, en el buen sentido de la palabra. O sea, a la gente le gusta pasarlo bien y disfrutar la vida y gozar.

–¿Te preocupas de estar al tanto de lo que pasa en Colombia?

–Cien por ciento. Aunque no esté todo el tiempo ahí, Colombia sí está en mi corazón. Donde quiera que me encuentre, siempre estoy pendiente de lo que pasa en mi país. //@revistacosasJuanes usa las redes sociales, pero tiene una relación cautelosa con ellas: “Lo que no hago nunca es leer Twitter por la mañana… para no amargarme todo el día”, dice. Después del desayuno, ya más tranquilo, de repente ve los comentarios que le hacen, pero más en Instagram o Facebook.

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