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viernes, 7 septiembre 2018
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Juanita Ringeling: "La soledad me sienta súper bien"

Ya lleva un par de años en Los Ángeles, California. Aunque tiene claro que no fue “a lograrla en Hollywood”, está feliz porque ha estado en una particular búsqueda personal, donde ha trabajado la gratitud como una acción consciente. Además, sigue en proyectos vinculados a la sustentabilidad y acaba de protagonizar la campaña de Kia Niro, un SUV híbrido que destaca por tener una de las tecnologías más limpias.

Por: Francisca Olivares / Fotos: Valentina Tagle – @valentagle y gentileza Kia

Vivir frente al mar ha sido una constante en la vida de la actriz y activista medioambiental Juanita Ringeling Vicuña (32). Nació en Zapallar, su papá –Federico– fue un conocido alcalde de esa comuna costera que tiene unos de los balnearios más lindos de Chile y, desde que ella se mudó a Santiago para estudiar teatro en la Universidad Católica, siempre se ha mantenido ligada a ese lugar que la mueve desde lo más profundo. Es por esto que cuando decidió cumplir el sueño de vivir fuera del país –y de paso practicar su inglés–, no dudó en que tenía que ser en algo similar. Fue así como optó por Los Ángeles, Estados Unidos, para detenerse un rato, mirar un poco más la vida junto a la brisa del Pacífico y tener espacio para nuevas cosas. Una decisión que a dos años de tomarla –y felizmente vivirla–, asegura que ha sido la correcta. “Estaba trabajando demasiado, por lo que necesitaba un frenazo”, comenta para luego decir que asume que se siente una privilegiada por poder hacerlo. ¿Ha sido la gran aventura de su vida? No lo cree, pese a lo importante que es. Comenta que sabe que vendrán más, quizás como criar hijos, armar una empresa o generar un negocio. Pero nada de eso está en sus planes inmediatos o, por lo menos, no está en ella planificarlos. Juanita es más del día a día. Sin muchas rutinas –aunque las intenta–, con una maleta que siempre está a la mano para viajar.

Uno de los libros que cuenta que le ha abierto un camino interesante ha sido “The artist’s way: A spiritual path to higher creativity” (el camino del artista: un sendero espiritual a la creatividad), de la escritora y periodista Julia Cameron. A él llegó cuando empezaba a darse cuenta de que se estaba bloqueando, pese al proceso de introspección que estaba viviendo. Cuenta que gracias a su lectura pudo soltarse más. “Es una invitación a reconectarse con la creatividad. Se me había olvidado que en el ‘hacer por hacer’ los resultados llegan solos, por rebote, y que es bueno dejar que nuestro espíritu se desarrolle en conexión con la creatividad, sin esperar algo específico. Yo no me vine a lograrla en Hollywood. Creo que a los 30 años no es el objetivo”, dice.

–En este proceso en que te has comenzado replantear desde el interior, ¿cuáles han sido tus herramientas? ¿De qué te sostienes?

–Ufff… Es un camino de altos y bajos. ¡La primera gran búsqueda ha tenido que ver con definirme por lo que soy y no por lo que hago! Y créeme, es muy difícil. Hay una presión social importante y una presión interna también. Estaba acostumbrada a estar a mil en Chile, decidir mudarse significó partir de cero en todo sentido. Y la búsqueda cae de cajón, ¿quién soy cuando me presento desde cero? Luego ha estado el reconectarse con la creatividad, con la escritura, con la lectura en parte como desarrollo de la espiritualidad y en ese mismo camino he ido probando distintas herramientas más concretas para conectarme con una energía más colectiva y lograr definir mi “quién soy” en relación a un todo. Hace poco hice un pequeño retiro de meditación zen, estoy participando de los “soundbath” (una antigua práctica de sanación a través de sonidos) con mi preciosa amiga sanadora María Luna y acabo de hacer una ceremonia de Rapé con el chamán Carlitos. En fin… En todo esto, he empezado a trabajar la gratitud como una acción consciente y desarrollarla te hace estar en el momento. Ese es un súper buen camino para armarse en la vida, lograr ser más feliz y no estar mirando para el lado, de lo que podría llegar a hacer o tener.

–Y, ¿qué pasa con la soledad en esta etapa en Los Ángeles?

–Estar con la soledad, que significa encontrarse en un lugar nuevo, me sienta súper bien. La soledad es una búsqueda en sí misma. Cuando uno está más sola tienes más tiempo para entender quién es, sin estar cumpliendo los ritos sociales y laborales a los que estás acostumbrado.

–¿Cómo te has sentido recibida en Estados Unidos?

–Ha sido un poco de todo. Tengo que ser sincera porque me han costado muchas cosas, ya que somos culturas muy distintas. Eso se ve en cosas tan simples como cuando tuve un novio gringo durante un año y medio y solo una vez fui invitada donde uno de sus amigos. Obviamente yo hacía eventos en mi casa una vez al mes (ríe). Ese tipo de cosas… También está la falta de sentido de cooperación, de crecer en conjunto, sobre todo en una ciudad como Los Ángeles, donde importa tanto el éxito personal. Bueno, Estados Unidos celebra el “self made”, el que no necesita a nadie, accede a una gran posición y gana mucha plata. Para mí, la vida es un poco distinta. Yo creo en la cooperación.

–¿Hay algo más que te haya costado?

–El sobre consumo. Yo pensaba que la economía era más verde y sustentable. Aquí el desperdicio de comida es insólito y la cantidad de cosas tiradas en la calle... Si alguien no quiere un libro, a la calle; bolsas de ropa, a la calle; si alguien no quiere su sillón, a la calle... Pero la batalla no está perdida, porque como es un país lleno de contradicciones, polaridades y riquezas también hay miles de iniciativas de conservación, de tecnologías para el cuidado del medio ambiente y muchas luchas y leyes en carpeta para armonizar nuestro habitar en el planeta.

Una especie para todas las especies

El nuevo mundo de Juanita se vive desde Venice Beach, un sector de Los Ángeles que se caracteriza por su ambiente playero y un panorama ecléctico, donde se pueden ver desde hombres súper musculosos, muy de esa zona de la Costa Oeste de Estados Unidos, a personas que no pueden vivir sin yoga ni meditación. Ella está ahí. Disfrutando y mirando la vida desde la calma, desde su tiempo más personal. También se encuentra desarrollando un documental sobre un hombre de Nuevo México de casi 100 años y se mantiene muy dedicada a organizaciones y proyectos que se preocupan por el medio ambiente y la sustentabilidad. De hecho, desde que inició el #desafioceroplastico se ha involucrado cada vez más en el mundo de la economía circular y el desperdicio cero. Sin buscarlo, Juanita ha pasado a ser una voz de este tema, algo que expresa en sus redes sociales, en especial a través de Instagram, donde ha formado una importante comunidad a favor del planeta.

También acaba de protagonizar la campaña publicitaria de Kia Niro, que es el SUV que ella ocupa cuando está en Chile, sobre todo cuando viaja de Santiago a Cachagua. “Cuando me llamaron para esta campaña y me contaron que estaban trayendo un Kia híbrido, que genera menos emisiones, me pareció que era la manera en que deberíamos avanzar. Elegir lo que es más sustentable y la tecnología más avanzada y limpia. Si uno va invertir en un auto que no sea solo por bonito o taquillero. Tiene que contribuir de alguna manera”, destaca.

Para la campaña tuvo que interpretar a tres animales de la fauna local, la güiña, el huemul y el flamenco. “En un principio”, cuenta, “se pensaron en animales más genéricos y después quedamos que fueran más chilenos para plantear un tema o pasar el dato que hay animales que a veces desconocemos. Todos están vistos desde la inspiración. Desde la güiña, ¡uno de los felinos más pequeños del mundo!, pasando por el huemul, precioso ciervo chileno en estado de extinción y que en la realidad tiene los cachos mucho más chicos (ríe), y terminando en el flamenco, que es maravilloso y muchas veces la gente se olvida que hay flamenco chileno”.

El slogan de la campaña de Kia Niro dice “una especie para todas las especies”. Para Juanita eso es muy relevante porque da la sensación de uno para todos. “Esta creación humana, que es el Kia Niro, es en relación a la naturaleza, porque no pone un pie sobre ella, sino que intenta dialogar. Creo que es una gran contribución que esta especie de autos esté contribuyendo a que todas las demás especies, como nosotros o los animales, tengamos un respiro”.

“Creo en el amor”

En Chile, la relación amorosa que más se conoció a nivel mediático fue la que por seis años tuvo con el actor Matías Oviedo. Una historia que está muy en el pasado y que acabó poco antes de su partida a Estados Unidos. Ahora está soltera, después de haber tenido a “un novio gringo” por un año y medio.

–¿Cuál es tu visión del amor?

–Ufff, para ser sincera no me ha tocado muy fácil en el amor. Mis historias amorosas no han fluido tanto y tan positivamente. Aun así creo en el amor, tengo una historia familiar muy bonita, mis papás son un ejemplo, mis abuelos, mis hermanas. Creo en el compromiso, en el embarcarse en un proyecto en común, como familia, como pareja. Es lograble, con el corazón puesto, mirando el futuro y teniendo valores y proyectos súper claros que mantengan a esos seres unidos. Pero a mí no me ha resultado (ríe).

–¿Por qué crees que no te ha resultado tener una relación de pareja como las de tu familia?

–Quizás es porque a veces alargo las relaciones innecesariamente. Tengo que hacerle más caso al instinto. Me gusta la idea de estar en pareja y aunque no resulte, creo que hay que darle.

–¿Quizás eres demasiado romántica?

–Puede ser, pero a veces hay que salir antes de las relaciones o disfrutarlas hasta que estén bien. Además, el tipo de vida que llevo dificulta más mantener o encontrar una relación…

López y Abreu

Cuando llegó a Los Ángeles protagonizó el thriller de suspenso “Shortwave” con el actor chileno Cristóbal Tapia-Montt. De esa película, cuenta que se vendió a Sony y que le fue muy bien en el circuito de festivales. También ha hecho un par de cortometrajes y por lo general va a castings, aunque está consciente de que la industria del cine, específicamente en Hollywood, es difícil. Sin embargo, asegura que tiene paciencia.

–¿Cómo es el proceso de las audiciones en Los Ángeles?

–Hay muchas que uno las graba y se mandan. Ese puede ser el primer filtro. Después te llaman para una prueba presencial, si es que te seleccionan. Hay períodos de más castings y otros más llanos donde no pasa mucho. Eso también es porque yo tengo un acento y puedo hacer solo ciertos tipos de castings. Mi tipo, que es súper latino, es más restringido. Es como si uno tuviera un cartel en la frente que dice “Hola, soy latina”. Ahora, a mí me encanta, pero eso restringe.

–¿En los castings en Estados Unidos hay algún protocolo a raíz del caso de Harvey Weinstein y las denuncias de abuso y acoso sexual en el mundo del cine?

–No lo he visto y no me ha tocado lo contrario.

–¿Qué opinas de las acusaciones de abuso que se han dado en Chile con personajes como Nicolás López o Herval Abreu, con quien trabajaste en “Soltera otra vez 3”?

–Es un momento en que es necesario que salgan esos temas. Pero creo que aquí no hay un solo culpable. No debemos ponerle una sola cara a esto, porque es algo cultural en lo que todos hemos contribuido desde distintos ángulos. Si yo miro para atrás, también he aguantado miles de cosas que si un tipo se las hace a alguna de mis sobrinas lo lincho. Hace poco me puse a escuchar la canción “El apagón” de Yuri, que uno creció bailándola y cantándola, y la letra trata de un hombre que lleva a una niña “al oscurito” y ella descubre que quien la está tratando de violar es su ¡papá! Quedé helada cuando la escuché, pero al mismo tiempo entendí la profundidad del problema. Estamos en una cultura que está redefiniendo los límites de poder entre hombres y mujeres. Nosotras como mujeres tenemos que saber nuestros límites y cuáles son las prioridades en ciertos momentos álgidos laborales. Tenemos que ser más valientes también. Creo que estamos en un proceso bueno, para que las nuevas generaciones de mujeres tengan más poder y sepan que están acompañadas en esto.

–¿Lo que a ti te ha pasado podría ser considerado como las mal llamadas “pequeñas humillaciones” y que casi ninguna mujer puede decir que no las ha vivido?

–Sí, en general fueron cosas que uno dejaba pasar, porque uno lo encontraba muy normal. Me acuerdo cuando grabando una película, una persona, que no importa quién es, se metió en mi pieza. La saqué y la mantuve a raya, pero decidí no decirle a nadie, para no molestar, no quedar como un cacho o que me agarraran mala. Todos esos límites entre sexo y poder se están redefiniendo, y los hombres están siendo reeducados.

–¿Te es verosímil lo que se ha dicho por parte de las actrices denunciantes en los casos de López o Abreu?

–No soy quién para dudar de lo que ellas han dicho. Pero, lo que sí creo es que esto no se trata de poner culpables ni hacer una cacería de brujas. Insisto, hay un problema cultural que también está en nosotras. Nuestra industria se presta mucho a este tipo de prácticas, porque tiene menos definido lo íntimo y el trabajo. Esas dos cosas están más difusas, las grabaciones pueden ser de muchas horas y en los proyectos incluso haces familia por varios meses. Trabajas con muchas sensibilidades y también lo haces con tu cuerpo, que está a disposición del personaje. Quizás por eso los límites del trabajo y la amistad son más difusos que en otros trabajos donde pones una tarjeta en la mañana y a lo más almuerzas con tus compañeros. //@revistacosas

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