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miércoles, 13 junio 2018
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Jung v/s Jung

En realidad, de versus nada. La complicidad, el humor y la empatía entre ambos desborda los espacios. ¿Cómo ha sido compartir la misma profesión?. Acá, una divertida conversación entre el destacado actor nacional y su hijo que hoy brilla en televisión.

Por: Jonathan Reyes / Fotos: Matías Bonizzoni

Entrar al departamento que Julio Jung comparte con su mujer es adentrarse en un viaje por el arte chileno y el buen gusto por la decoración. Es un perfecto día de otoño. Ahí está el destacado y premiado actor nacional, sentado en su terraza con vista a Providencia. Su hijo, Julio, llega excusándose por el retraso. Su agenda está copadísima entre las grabaciones del éxito de Mega “Verdades ocultas” y su participación en “Morandé con Compañía”. “Papá, mejor hagamos la entrevista adentro. Igual el día está algo helado para que esté acá en la terraza”, comenta. Antes hacemos un recorrido por el departamento en donde hay un sector especialmente destinado a las decenas de premios que el padre ha recibido en distintos festivales internacionales de cine y acá en Chile. Ahí van surgiendo las anécdotas de los tiempos en que vivieron en Barcelona y en Caracas. Como cuando en la ciudad española don Julio recorrió varios hospitales y comisarías en busca de su hijo, en ese entonces de 22 años, quien no daba señales de vida desde la noche anterior. Finalmente había pasado la noche en la casa de su polola por esos días. “Hasta el día de hoy mi viejo teme que me pueda pasar algo”, comenta. El miedo puede ser justificado, Julio es hijo único. Don Julio es tan regalón que le dicen “la guagua”. No cocina nada, pero es un sibarita por excelencia y cree que el hervidor eléctrico es uno de los mejores inventos de la era moderna, básicamente porque “prender la tetera y que luego el agua saliera por todos lados era un suplicio”. Le encanta el café, se toma hasta cinco tazas al día.

–¿Cómo celebran el Día del Padre?

Julio Jr: –Nos juntamos a almorzar o a tomar el té con toda la familia. Generalmente nos vemos en mi casa con mis hijos, mi padre y mi suegro. Lo mismo para el Día de la Madre, ahí también se nos une mi suegra.

Julio: –¡Oye pero a mí no me invitas a tu casa para el Día de la Madre!

Julio Jr: –¡Porque es el Día de la Madre pues, papá! (risas).

Julio: –Mira la verdad es que veo bastante poco a mi hijo, salvo en fechas como estas. Estoy excluido del Día de la Madre y no sé por qué, cosa que me parece insólita. A mí me encanta que me quieran y regaloneen. Si tú supieras cuánto regaloneé a este muchacho, estaríamos hablando un día completo. Cuando era guagua le gustaba chuparme la nariz y yo francamente no me lo logro explicar porque mi nariz es una cosa gigante, como la de Cyrano de Bergerac. Él creía que mi nariz era su chupete. Fíjate que yo chupé chupete hasta los seis años. Algo muy normal…
Julio Jr: –Mi papá es muy regalón y aunque, como dice él, no nos vemos mucho porque ambos estamos con bastante trabajo, me llama en promedio quince veces al día. No es broma. Me acuesto y me levanto con una llamada de mi padre.

Julio: –Sí, te llamo, pero no me contestas nunca.

–¿Y de qué hablan?

Julio Jr: –Generalmente hablamos mucho de actualidad, de obras de teatro, de películas y otras veces me llama y no me dice nada. Siempre está muy preocupado de todos. Cuando no puedo contestarle le digo que le devolveré el llamado.

Julio: –Cosa que nunca pasa (más risas). También le escribo por whatsapp.

Julio Jr: –Y ahí sale en la pantalla “papá escribiendo” y eso puede demorar varios minutos (risas).

Julio: –¡De todo lo que te escribo, nunca me contestas!

–¿Les gusta ir al teatro o al cine juntos?

Julio Jr: –Hace rato que no vamos juntos.

Julio: –Y eso es porque tenemos serias divergencias en cuanto al cine que le gusta a él y el que me gusta a mí.

Julio Jr: –Ay papá. Me gusta todo el cine, no tengo problemas en ir a ver una película más comercial.

Julio: –Y a mí me gusta toda la música, siempre que sea buena. Me encantaban los boleros, pero hay algunos que son como las pelotas. Me puedo reír con una comedia, pero hay comedias y comedias. ¿Te acuerdas, Julio, que cuando eras chico y vivíamos en Caracas te llevé a ver “La Guerra de Las Galaxias”?

Julio Jr: –Papá, tenía dos años… (risas).

–¿Cómo tomó la noticia cuando su hijo le dijo que quería dedicarse a la actuación?

Julio: –Me pareció muy raro porque él me había dicho que no quería ser actor.

Julio Jr: –Me di una vuelta gigante, porque antes estudié cine en Barcelona y no quería estudiar teatro porque crecí rodeado del ego de mi papá, mi mamá y mis tíos, todos relacionados con la actuación. Luego de trabajar en publicidad me frustré y decidí estudiar teatro para dirigir actores en lo audiovisual. Mientras estaba estudiando, me di cuenta que esto es lo mío y me apasiona. Ahí entendí a mi papá y su gran pasión por esto.

Julio: –Cuenta que también te gustaba el fútbol. Hoy sigue jugando, pero se saca la cresta a cada rato y después anda todo lesionado y quebrado. Lo que está haciendo hoy como actor me gusta y le está yendo muy bien. Me alegro mucho por su éxito. Me gusta que esté haciendo bien las cosas.

–En ese sentido, ¿qué consejo le daría hoy a su hijo?

Julio: –Cada vez lo veo mejor. A veces me sorprende todo lo que hace, en la teleserie, en el programa del Kike. En las primeras obras que hicimos juntos lo criticaba mucho para que él mejorara, y eso ya no es necesario. Como único consejo le diría que cuide su voz, porque es una de nuestras herramientas de trabajo.

–Muchas veces se dice que el hombre tiene que “matar la figura del padre”. ¿Qué pasa cuando compartes la misma profesión con él y hasta el mismo nombre y apellido?

Julio Jr: –No me interesa matarlo metafóricamente. Es un tremendo apellido en la historia del arte en nuestro país, al igual que mi madre. Llevo mi apellido con orgullo, no necesito matarlo para nada.

–Don Julio, usted volvió a trabajar con Silvio Caiozzi, esta vez en la película “Y de pronto el amanecer”. Una cinta aclamada por la crítica. ¿Cómo fue esa experiencia?

Julio Jr: –Permiso, yo tengo que decir que me encantó la película. Es un peliculón, y esto te lo dije con mucha humildad, pero creo que el público chileno no se sienta a ver una cinta de tres horas con veinte en el cine.

Julio: –Te equivocas, tres horas quince. El público chileno no está listo para ver una película de tres horas y media, pero sí pueden ver una película como “El Padrino” que dura lo mismo. Respondiendo a tu pregunta respecto de volver a trabajar con Silvio, te puedo decir que la película es una joya. Es la cinta más hermosa que ha hecho el cine chileno, de manera integral. Es la película más perfecta que he hecho y es un hermoso personaje el que hice.

–¿Qué es lo que más te ha quedado de tu padre?

–Vivir la vida a concho.

–Y a usted don Julio, ¿qué le ha quedado de su hijo?

–La simpatía y ese encanto que tiene para acercarse a la gente, que parece que yo nunca lo he tenido. Julio es una muy linda persona y crea a su alrededor un reguero de amistad notable. Es una persona muy querible (y se emociona al decirlo). //@revistacosas

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