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miércoles, 23 mayo 2018
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Karla Rubilar: “Cote Ossandón tiene un sentido común que nos hace mucha falta”

Dice que es una piñerista de “tomo y lomo” y que, sin dudas, “Piñera es mi referente”. A su juicio, la derecha tiene que construir un lenguaje para conversar con “la gente de a pie”. Y reconoce: “Nuestro adversario somos nosotros mismos”.

Por: Claudia Alamo / Fotos: Bárbara San Martín

Tiene 41 años y una nutrida trayectoria política que comenzó a transitar desde la juventud de RN. Estuvo 12 años en el Parlamento y cuando había decidido cambiar de rubro, poner la mirada en otros lados, la llamó Sebastián Piñera para pedirle que fuera la intendenta de la Región Metropolitana. Y ahí está. En uno de los edificios públicos más lindos y solemnes del centro de Santiago.

“Yo voy a ser la intendenta que tenga que ser según las circunstancias. En algunos minutos habrá que poner mano dura, en algunos minutos habrá que poner mano blanda, pero lo que sí puedo asegurar es que siempre, toda mi vida, he escuchado a todo el mundo. Y si algo puedo asegurar es diálogo abierto”, señala Karla Rubilar.

Cuando el Presidente Piñera le pidió ser parte de su gobierno, ella no lo dudó. No solo por esa repetida frase de que “a un mandatario nunca se les puede decir que no”, sino que por la admiración y cercanía que ella siente por él. “Ha sido su trayectoria la que siempre me ha motivado en política”, dice.

La posición centrista de Piñera, sus aproximaciones más liberales, fueron claves para que ella pudiera desplegar su talante de parlamentaria liberal. Y, de hecho, siempre se diferenció del resto de los dirigentes de la centroderecha.

–¿Ha sido difícil ser liberal en la derecha?

–Más allá de los problemas que se pudieran suscitar, siempre tuve claro que iba a defender mis convicciones. Algunos me decían que, comunicacionalmente, mi perfil era bueno porque siempre iba a ser noticia. Era la “díscola de la derecha”; el “voto rebelde de RN”, la “disidente”. Me resultaba incómodo ser vista así; sentía que estaba mal ubicada. Eso fue lo difícil: darse cuenta de que yo discrepaba con la mayoría del partido y que, finalmente, ese no era mi mundo. En los temas valóricos, la mayoría pensaba diferente.

–Y esa sigue siendo una grieta en la derecha: la tensión entre conservadores y liberales en torno a los temas valóricos...

–Sin duda. De hecho, en el primer gobierno del Presidente Piñera tuvimos una gran fisura en esos temas. Pero mirando el presente, yo rescato el hecho de que fuimos capaces de rearticularnos y generar una coalición en unidad. O sea, en la tremenda desorientación que tuvimos después de haber perdido en la elección anterior, nos dimos cuenta de que necesitábamos ser una coalición más amplia y diversa para poder ganar. Esa transición fue bien dolorosa y difícil, pero hoy ya no existen órdenes de partido. Cada cual puede votar según sus convicciones personales. Eso era impensable hace 10 años.

“NO ESTOY BLINDADA”

–Los partidos tienen el poder de darle espaldas políticas a su gente. ¿Es difícil para ti estar aquí sin una fuerza política que te respalde? Tendrás que lidiar con los movimientos sociales, con el funcionamiento de la ciudad...

–Me siento desafiada. Este es un buque grande y me siento respaldada por el Presidente. Y creo que estoy aquí, justamente, porque no tengo un partido político detrás. La pugna que se generó para ver quién se quedaba con la Intendencia fue muy decidora para que el Presidente pensara en mí. Él quería una persona independiente, que les diera garantías a todos y con la certeza absoluta de que soy una piñerista de tomo y lomo.

–Pero al no tener partido, ¿cuesta más estar blindada, no?

–Es verdad. No estoy blindada, pero si uno hace las cosas bien… es el trabajo lo que te legitima.

–Me refiero más respecto de los movimientos sociales que, de seguro, van a desafiar a un gobierno de derecha...

–Sí, efectivamente puede haber más prejuicio frente a un gobierno del Presidente Piñera. Pero para eso está el diálogo. Por ejemplo, nosotros autorizamos la marcha del litio por la Alameda con parlamentarios del PC. El gobierno anterior no la autorizó y la verdad es que no tuvimos ningún inconveniente. Eso muestra que conversar es el mejor camino. Ahora, si la tónica van a ser marchas continuas porque algunos piensan que con este gobierno necesitan marchar más, bueno, nosotros vamos a tener que diversificar sus recorridos y pensar en otras comunas. Eso fue lo que les dije a los estudiantes.

–Usted quisiera que algunas marchas sean en Recoleta. ¿Qué dirá el alcalde Daniel Jadue?

–Yo creo que si la ciudad es de todos, tenemos que repartir las externalidades negativas entre todos. En ese sentido, Recoleta es una opción posible. Y en el caso puntal del alcalde Jadue, entiendo que él comparte las reivindicaciones por las que marchan los estudiantes. No veo ninguna razón política para estar en contra.

–Puede ser vista como una medida estratégica también, ¿no?

–O sea, yo creo que es una medida políticamente factible. Si hay un alcalde que comparte las reivindicaciones, y si el tramo es factible técnicamente, no veo el problema. Ya hemos tenido marchas masivas en Recoleta y pareciera ser una buena combinación.

–Dices que el Presidente sabe que tiene tu lealtad. ¿Siempre has sido tan piñerista?

–Toda la vida. Para ser honesta: me siento más piñerista que del mundo de la centroderecha propiamente tal. Cuando ingresé al mundo político, opté por RN porque era un partido que tenía corrientes liberales en materias valóricas y que condenaba las violaciones a los derechos humanos, que era un tema súper relevante para mí.

–¿La UDI no era un camino?

–No. No era opción. Con todo el respeto y siendo mi madre de la UDI, nunca lo pensé. Quería estar en una derecha renovada. Y en ese momento, la persona que encarnaba esa renovación, era el Presidente Piñera. Ha sido su trayectoria la que siempre me ha motivado en política.

–¿Por qué, creciendo en un mundo más de derecha, el tema de los derechos humanos era tan importante para ti? ¿Era tema en tu casa?

–No, no era tema. Pero, para mí, el caso degollados fue un antes y un después en mi vida. Yo era estudiante, seguí todo el caso por las noticias... Por eso, cuando años después fui electa diputada, una de mis primeras actividades públicas fue ir al monumento de las tres sillas. Me acuerdo que llamó la atención porque yo era la única persona de derecha en esa actividad. Para mí era de toda lógica. No tengo doble lectura.

–¿No crees en los “terroristas con aguinaldo” como dijo el diputado Urrutia?

–Lamentablemente, el diputado Urrutia tiene una línea que yo no comparto para nada. Más de alguna vez nos topamos por ese tipo de declaraciones. Ahora, sí debo decir que la izquierda muchas veces se equivoca.

– (...)

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