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lunes, 4 junio 2018
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La historia de un viaje extraordinario

La historia real del navegante aficionado Donald Crowhurst ha intrigado y dejado perplejo al mundo durante décadas. Primero fue en papel –los periódicos contaron su extraña travesía en tiempo real en los años 60–, para después pasar por libros y por un documental en 2006, titulado “Deep Water”. Ahora, este largometraje ha dado pie para contar esta historia verídica en la pantalla grande. “Un viaje extraordinario” es la versión de esos hechos, del director James Marsh, nominado al Oscar.

Corre 1968 y el inglés Donald Crowhurst (Colin Firth), un novato de la navegación, decide competir en la carrera organizada por el periódico Sunday Times, que implica navegar en solitario alrededor del mundo, sin hacer paradas, por un gran premio de 5.000 libras esterlinas.

Con el apoyo de su esposa Clare (Rachel Weisz), sus hijos –y toda Inglaterra–, el novato, cuya experiencia se resume a viajes en yate de fin de semana, parte hacia el Océano Atlántico a bordo de su inestable trimarán llamado “Teignmouth Electron”.

Muy pronto se da cuenta de las dificultades y peligros a los que se enfrenta en mar abierto, y lo que comenzó como una misión por lograr el mejor tiempo y ganar la carrera, pronto se convierte en un lucha por mantenerse con vida y mantener su sanidad.

Crowhurst es presentado como un soñador de buenas intenciones. Motivado por el deseo de promocionar el Navicator, un aparato de navegación GPS que inventó en el garaje de su casa, Donald se convence a sí mismo de que participar en esta carrera es la solución para aumentar las ventas y salvar su negocio.

Donald se mete en una red de mentiras sobre el progreso del viaje. Mientras su familia y el resto del mundo cree que será el ganador de la competencia, poco a poco él empieza a perder la cordura durante la difícil y solitaria travesía, registrando sus pensamientos erráticos en un diario.

El director James Marsh explora esas bitácoras de viaje, extrañas frases sin sentido, poemas y citas, para proponer un perfil de la psique del protagonista. Por supuesto, Donald es un enigma y es solo a través de las piezas dejadas en su diario que se puede armar una idea aproximada de lo que vivió.

La interpretación del galardonado Colin Firth es muy destacada en el papel de este hombre que vive en el limbo entra la fantasía, los sueños y la dura realidad. La transformación física y mental del actor son el móvil que transmite la historia, y el mayor acierto de la película.

“Un viaje extraordinario” es la historia de Crowhurst (1932-1969), veterano de la Real Fuerza Aérea Británica, quien finalmente murió en este intento.

Crowhurst era el dueño de una pequeña empresa de productos electrónicos para la navegación marina, que se encontraba al borde de la bancarrota. Enterado de que podía salvar su negocio gracias a las 5.000 libras del premio, decidió participar en la competencia, pero encontró serios problemas desde el momento de su partida, por lo cual abandonó en secreto la carrera haciendo creer que aún continuaba en la misma. Proporcionó datos falsos sobre su verdadera ubicación, sin dejar nunca el Océano Atlántico.

Al final, desesperado por los resultados que debería sustentar y, al parecer bajo serios problemas mentales que fueron más tarde descubiertos en sus diarios de navegación, su embarcación fue encontrada a la deriva en medio del Atlántico, intacta pero vacía. “No existen pistas sobre lo que ocurrió con Crowhurst”, informó Time, pero sus entradas finales en su bitácora llevaron a muchos a creer que se suicidó.

Crowhurst partió desde Teignmouth, Inglaterra, el 31 de octubre de 1968, último día permitido para la salida de los competidores según las reglas de los organizadores. De inmediato encontró problemas con su bote y los equipos y en las primeras semanas estaba haciendo apenas la mitad de la velocidad prevista. Según sus registros, se dio a sí mismo un 50/50 de probabilidades de sobrevivir, en el supuesto de que arreglara los problemas con sus equipos antes de alcanzar el peligroso Océano Antártico. Crowhurst se vio confrontado con la opción de dejar la carrera y enfrentar la ruina y la humillación, o continuar hacia una muerte casi segura en su insegura embarcación. A lo largo de noviembre y diciembre de 1968, la desesperanza de su situación lo empujó a un engaño elaborado. Planeó merodear en el Atlántico Sur durante varios meses, mientras los otros competidores navegaban por el Océano Austral. Entre tanto, él falsificaba sus registros de navegación proporcionando a los organizadores datos incorrectos sobre su posición. Planeó un punto de regreso a Inglaterra donde se hiciera la suposición de que ya había navegado lo mismo que sus oponentes, pero luego se dio cuenta de que sería prácticamente imposible sostener ante el escrutinio de los jueces sus falsos datos en la bitácora de navegación.

El comportamiento de Crowhurst, según lo anotado en su registro, indica un estado psicológico complejo y conflictivo. Su compromiso de falsificar el viaje fue altamente contraproducente y él mismo estaba seguro de que despertaría sospechas. Pasó muchas horas tratando de acomodar meticulosamente las entradas falsas del registro, a menudo más difícil de completar que las entradas reales, debido a la investigación astronómica que requiere la navegación.

En las últimas semanas, muchas de las entradas de su registro mostraron un aumento de la irracionalidad. Al final, sus escritos durante el viaje –poemas, citas, entradas de registro real y falsa, y pensamientos al azar– ascendieron a más de 25 mil palabras. Los libros de registro incluyen un intento por construir una nueva interpretación filosófica de la condición humana que proporcione una vía de escape de situaciones imposibles.
Esta historia llena de sorpresas e interrogantes se estrenó esta semana en las salas de cine del país. //@revistacosas

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