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viernes, 20 julio 2018
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La importancia de la exfoliación facial

Con un máximo de dos veces a la semana, este proceso es muy favorecedor para tener un rostro que se vea bonito y luminoso, al mismo tiempo que se sienta suave al tacto. Si se tiene una buena rutina, los resultados son inmediatos. Lo único importante es tener en cuenta cuán sensible es la piel de cada uno para no cometer errores.

Por: Francisca Olivares / Fotos: Getty ImagesBelleza

Hace un par de semanas estuvimos en una clase de auto maquillaje con el make-up artist internacional de Givenchy, Aguinaldo Leandro, quien además de darnos varios tips –como aplicar base en el párpado móvil, para que la sombra se mantenga en su lugar o iluminar en el extremo interior del ojo–, destacó la importancia de la exfoliación facial para que el resultado de cualquier maquillaje sea el esperado y la piel no se vea con pequeñas escamas, sobre todo después de la aplicación de los polvos.

Ahora, más allá de lo que ocurra al terminar un maquillaje, la exfoliación del rostro es fundamental en toda rutina femenina y masculina, ya que es una de las razones por las que las pieles no solo se puedan ver bonitas y luminosas a cualquier edad, sino que es la manera para que se sientan suaves como terciopelo. Algo que se da porque al exfoliar se eliminan aun más las células muertas y las impurezas, incluso teniendo en cuenta que esto se da de manera natural y la piel se renueva cada 28 días aproximados.

Entre otras de las ventajas que tiene cualquier proceso de exfoliación es que no se requiere de mucho tiempo –se puede hacer cada mañana en la ducha y con la piel limpia– y la cantidad de productos que hay en el mercado es cada vez más amplia, teniendo así exfoliadores para pieles sensibles, normales o mixtas y secas. En este último caso, hay que tener bastante cuidado, ya que este tipo de piel puede verse perjudicada con una exfoliación constante, por lo que en ese caso hay que consultar al dermatólogo. Esa consideración también hay que tenerla para aquellas personas con rosácea –donde habría que evitar las exfoliaciones– y acné, ya que en este caso las debería realizar el doctor.

También hay que tener en cuenta que cuando el rostro es exfoliado por uno en la casa, hay que hacerlo de manera muy suave, con dos o tres dedos, en semicírculos desde el interior al exterior. No conviene usar esponjas –porque guardan mucha humedad– y todo este proceso no puede durar más de dos minutos, ya que lo que se estaría haciendo finalmente es sobre remover células. Evidentemente eso no aporta a la belleza de la piel, sino que activa el sebo.

Para limpiar la cara después de la aplicación del producto, hay que hacerlo con agua tibia, sin olvidar que el movimiento no puede ser brusco, y que la toalla con la que uno se seque esté limpia.
De los exfoliantes faciales más novedosos están los de arcilla, los de azúcares, frutas (piña o papaya) o de microesferas, entre otros y una de las mejores motivaciones para exfoliar es que al hacerlo la piel queda perfectamente preparada para recibir los activos de los tratamientos como serums o cremas que se usan después. //@revistacosas

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