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lunes, 31 julio 2017
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La tragedia del ludópata

Eran tiempos previos a los “Años Felices”, como se conoce a la década de los locos años 20. El charlestón y la bonanza económica se expandían por el mundo como hace tiempo no ocurría tras el término de la Primera Guerra Mundial. Unos años antes, en 1913, en el principado de Mónaco las fiestas eran interminables. El espumante no faltaba en el elegante casino de Montecarlo donde llegaban millonarios de todo el mundo, como ocurre hasta el día de hoy. Ahí nació lo que se conoce como “la falacia de Montecarlo”. ¿No le suena?

Seguramente usted ha tenido a algún cercano que en menor o mayor medida sufre la que se conoce también como “la falacia del jugador”. Ese año, la ruleta del casino de Montecarlo marcó negro unas 15 veces. Ante eso, los jugadores comenzaron a apostar al rojo pensando que, eventualmente, luego debería salir un número en rojo. No fue así; por 11 veces más salió negro, lo que multiplicó las ganancias del casino esa noche. Las personas ardían en ira y muchos renunciaron al juego tras perder cantidades considerables de dinero. Creer que algo ocurrirá con la suerte tras un determinado número de apuestas, es una falsa creencia o falacia. Seguramente Jennifer López y su nuevo amor, el beisbolista Alex Rodríguez, estuvieron lejos de caer en “el síndrome de Montecarlo”, pero sabemos que se gastaron una cantidad no menor de dólares en el casino de ese lugar cuando hace unas semanas mostraron su amor por las costas de Francia. La pareja llegó en un auto privado hasta el Place du Casino en Montecarlo cerrando su noche con una romántica cena en La Chevre D’Or, en donde no tuvieron problema en pagar los 400 dólares de la cuenta.

Quien sí responde a un caso extremo de ludopatía cruzado por otros desórdenes mentales fue Osvaldo Campos, el veterinario que el fin de semana en que Chile disputaba la final de la Copa Confederaciones mataba a dos trabajadores del Casino Monticello y dejaba a otros cuatro heridos. Lo que siguió a ese trágico hecho fue como el macabro guión de una película con un final fatal. El hombre se parapetó en uno de los baños del lugar en donde se suicidó con una inyección de veneno.

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