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Por: Carolina Honorato C. / Fotos: Tomás Reid / Producción: Soledad Morales /
Make up: Verónica Mónaco / Pelo: Rodrigo Castro / Asistente de producción: Luis Cruz

A sus 26 años, Juan Yarur se ha convertido en todo un personaje social. Sin embargo, y a pesar de que mantiene rasgos excéntricos, divertidos y adorables, poco queda de ese joven rebelde que a los 18 años desafió a la sociedad chilena, desde la portada de revista "Cosas", mostrando los detalles de su fiesta de cumpleaños en un estilo pocas veces visto en este país. Con el paso de los años, así como ha ido moderando sus provocaciones, también ha ido desarrollando otras facetas, ligadas al mundo del arte.  Y así mismo, ha ido armando su vida, luego de que hace cuatro años muriera su padre, Amador Yarur. Hasta ese entonces, Juanito no había tenido que hacerse cargo de nada ni de pagar una cuenta. El reconoce que pensó que no iba a sobrevivir a la muerte de su padre; no obstante, hoy lo recuerda con nostalgia, pero con mucha calma, y a la vez asume que ya no colapsa por nada, que aprendió a ser independiente, aunque es su madre quien le organiza su casa. Juanito es un hombre tímido, muy hermético; aun así, poco a poco se ha ido esforzando por comunicarse y sociabilizar. A veces da la sensación de ser muy frágil. Es entretenido, creativo, amable, generoso y atento. Vive solo desde hace cuatro años, en una casa espectacular en el Cerro San Luis, con vista al Club de Golf Los Leones.
Ese lugar, hoy es sitio de encuentro de todos sus amigos y familiares. La casa es enorme, de varios pisos, está llena de obras de arte y de muebles de diseños, todos elegidos con mucha precisión. Se nota como le gusta el diseño, el buen gusto y el buen vivir. Además, y a pesar de que en su casa no hay carbohidratos, siempre las exquisiteces son de primer nivel.
En el plano laboral, la verdad es que él no necesita trabajar de manera formal. No obstante, con los años ha ido adquiriendo una tremenda pasión por el arte, que partió con el simple negocio de piezas de artistas extranjeros, para luego hacerse poseedor de una extensa colección de artistas chilenos, la que se exhibirá el próximo mes en Londres, en Saatchi Gallery y en Phillips de Pury, con el nombre de "Tectonic Shift Contemporary Art from the Juan Yarur Collection", curada por Cecilia Brunson. Contiene piezas de Magdalena Atria, Catalina Bauer, Cristóbal Lehyt, Josefina Guilisasti y Tomás Rivas, entre muchos otros.

Fascinado con su beca

–¿Cómo nace tu pasión por el arte?
–Pasé muchos años comprando solo arte internacional, con asesoría. Yo no sabía tanto, pero me guiaron, y me empecé a enamorar del arte. Poco a poco, empecé a invertir en artistas chilenos.
Luego tuvo la idea de crear la Beca AMA, en honor a su padre, una iniciativa que promueve y posibilita el intercambio de artistas chilenos en residencias de arte en el extranjero.
–¿Cómo funciona AMA?
–Un grupo de galerías y ex becados tienen la posibilidad de presentar un artista y luego ese grupo se presenta a Gasworks, la residencia en Londres, se contacta con cada artista y después toma una decisión con sus curadores. Cecilia Brunson y yo no tenemos voto.
El ganador se va a Inglaterra por tres meses y luego la curadora de la Beca, junto al apoyo de la fundación de Juan Yarur, le hace un seguimiento al ganador y se organiza una exposición.
"La verdad es que este proyecto me tiene fascinado. No necesito nada más. A nivel emocional, es muy importante para mí", dice Juan, mientras le sirven una copa de champagne. En Santiago está atardeciendo y la vista desde su living es francamente maravillosa.
–¿Cómo has ido seleccionando los cuadros de tu colección?
–Todo nació por mi pasión por el diseño y la moda, desde ahí llegué a artistas que me fascinaban porque se vinculaban a esos temas que me interesaban. Luego comencé a trabajar con la curadora y pude ampliar mi espectro de artistas. Comencé a ir a ferias de arte en el extranjero, a visitar museos y, especialmente, talleres de artistas internacionales en Londres y Nueva York. Creo que la línea curatorial de la colección está basada en mis gustos personales, intereses íntimos y subjetivos. Por ejemplo, en las obras de arte de la colección puedes encontrar temas que están relacionados con cosas vigentes en la cultura pop, la idea de la vida y la muerte, y la sexualidad.
–¿Cuáles son tus artistas preferidos?
–No tengo artistas preferidos. Lo más importante para mí, cuando veo una obra de arte, es que me haga vibrar. O sea, hay algo en el trabajo que me cautiva y me embruja. Este es un asunto que no termina. Sé dónde empezó, pero no sé cómo va a terminar. Me encanta este viaje de estar descubriendo objetos nuevos y entrando en el juego de las sensaciones.
–¿Cuál es el aporte que estás haciendo al arte nacional?
–Lo he dicho varias veces, cada vez que visitaba ferias de arte internacionales o recorría colecciones de museos de arte contemporáneo, casi nunca encontraba nombres chilenos. Siempre había algún artista mexicano o brasilero, a veces un argentino. Pero Chile jamás estaba en el radar. Mi sueño sería que el arte chileno pudiera estar reconocido internacionalmente. A la par con los países fuertes de Latinoamérica.
–¿A tu papá le gustaba el arte?
–Sí, pero no entendía mucho.
–¿Y tuviste alguna vinculación al arte cuando eras chico?
–Veía, pero no sabía nada. Aún me falta mucho que aprender. Por eso, cuando viajo trato de hacerme una ruta de arte.

UNA INFANCIA SOLITARIA

El hijo menor del empresario Amador Yarur y de Adriana Torres, es todo un personaje. Todo en su vida es particular. Sus historias, sus amistades internacionales (que lo llevarán a la ceremonia de los próximos "Oscar" en Los Angeles), sus viajes, sus celebraciones y su manera de vestir. Aun así, en la intimidad, es un tipo sensible, curioso y mucho más simple que lo que se piensa.
"Soy agradecido y consciente de todo lo que tengo. La vida me da y me da cosas buenas. Y las cosas glamorosas que me pasan se deben solamente a que he conocido gente bien contactada. Por eso puedo estar en todas partes", confiesa.
Además, es un poco obsesivo. Cuando le gusta algo, lo busca hasta obtenerlo.
Juan salió del colegio y entró a estudiar Diseño, imagen y estilo a la Uniacc, pero como su padre ya estaba mayor y se enfermaba seguido, decidió retirarse a los pocos meses. "Mi papá tenía 80 y tantos años, entonces caía siempre a la clínica…".
Cuenta que él dejó el colegio en tercero medio.

–¿Por qué?
–Porque me molestaban demasiado. La verdad es que es una época que no recuerdo mucho, porque lo pasaba muy mal. Cada marzo yo sufría de colón irritable.
¿Por qué te molestaban?
–Me molestaban por tener amigas mujeres, por no jugar fútbol. Era el niñito gordo que no tenía amigos…
–¿Tu mamá tenía noción de todo esto?
–No sabía tanto. Incluso me cambió de colegio y fue peor. Trato de no acordarme mucho...
Juanito se pone serio al hablar de este tema. Entre que le carga y lo pone triste.
–¿Eras muy excéntrico de chico?
–¡Qué tan excéntrico podía ser!
Recuerda que no se juntaba con nadie los fines de semana, que prefería quedarse con su padres.
–¿Por qué a los 16 años decides irte a vivir con tu padre?
–Mi mamá era más estricta, pero necesitaba tener el vínculo de vivir con mi padre y acercarme más. Ellos se separaron cuando yo tenía 3 años y necesitaba vivir con él.
–¿Tu mamá se enojó?
–Por la forma… Porque le mandé un fax. No me atrevía a decirle.
–¿Cómo fue el cambio de vida?
–Más relajado. Mi papá sabía todo de mí y siempre él aceptó lo que yo era.
–¿Te gustaría tener un hijo?
–No, en ciertos aspectos soy muy egoísta y en otros, florerito de mesa… No es una opción.
–¿Tus papás te dieron una infancia normal o tuviste mucho acceso a lujos?
–Muy normal. Pasé épocas muy austeras con mi mamá. Ella no tenía un peso. Y tampoco contaba todo lo que me pasaba. He hecho todo un trabajo para dejar de ser tímido. He hecho un esfuerzo. Antes no hablaba, no quería tener amigos. Ahora me encanta hacer terapias.

"SUFRÍ BULLYING"

–Hoy tienes muchos amigos. ¿Cómo te fuiste insertando en la sociedad?
–De a poco.
–¿Has sufrido muchas desilusiones?
–Uno la embarra harto... ¡hasta que aprende! Y sí, viví muchas desilusiones.
–¿Has encontrado el amor?
–Sería rico encontrar el amor, porque nunca me he enamorado. Me encantaría vivir en pareja.
–¿Te sientes solo a veces?
–Sí, pero como todos.
–¿Sientes que las personas se asustan contigo, con tu forma de vivir, de vestir?
–Si es así, la verdad es que no me doy cuenta, pero no creo que mi forma de vivir tenga nada en particular. Y con respecto a mi forma de vestir, es simple: gusto personal.
–¿Te has hecho cirugía estética?
–Me hice una lipo. No tengo problema con hacerme cirugía ni con la gente que se la hace. Lo único que no me gusta son esas mujeres que quedan con cara de velocidad o esos hombres que se hacen tanta cirugía que al final parecen mujeres.
-¿Cómo son tus hermanos?
–En resumen, son increíbles. Pero cada uno es muy diferente al otro y tengo una relación muy particular con cada uno. Diana es como mi segunda mamá. Pablo, el buena onda. Tom, el hermano ejemplar. Maru, mi partner, y Tuto es increíble, pero lo veo menos, porque vive en Estados Unidos.
–¿Cómo es hoy la relación con tu madre?
–Nos vemos todos los días y, cuando estoy en Chile, comemos todos los lunes. Ella es atómica, pero a veces no me doy cuenta. Se preocupa mucho, pero mucho de mí, en todo sentido y yo de ella.
–¿Por qué a los 18 años decides hacer una fiesta tan desatada y mostrarla a todos?
–Fue una rebelión frente a lo mal que lo había pasado. En el colegio sufrí bullying e hice una gran pataleta, hasta que me sacaron. Entonces a los 18 años, hice esa fiesta y la mostré, porque quería ser yo, sin que me hincharan, y agradezco a mi papá por apoyarme en eso.
Y se detiene un instante. "Hoy soy feliz. Tengo una familia que es atómica. La muerte de mi papá (hace cuatro años) nos unió mucho. Tengo grandes amigos. Estoy pleno, esa es la palabra, porque quizás decir que soy feliz es mucho".
–Alguna vez leí que tú siempre tuviste miedo a la muerte de tu padre. No sabías si ibas a sobrevivir a su ausencia.
–Sí, pero sobreviví. Hoy no me imagino cómo sería mi vida con mi papá vivo. Mi papá era increíble, peleábamos todos los días, pero nos amábamos. Y cuando trataba de preguntarle cosas de su historia, me contestaba que eso ya había pasado… Nunca me contó nada de su vida.
Y recuerda: "Yo estaba en Portillo con mi hermana y nos avisaron que estaba mal. Fueron dos meses en la clínica muy desgraciados, porque un día estaba bien y otro mal… De hecho, la última vez estábamos viendo el alta… Y ese día le dije que no se podía morir, porque no me podía dejar solo y él se puso histérico y me gritó que nunca me iba a dejar solo. Me fui y él le dijo a la enfermera que me quería mucho. Cuando iba camino a mi casa, me llamaron. Lo tuvieron que entubar y en cosa de horas... se murió...".

Explica que con sus hermanos no eran tan unidos antes de la muerte de su papá. "Hoy somos uno y, para sorpresa de todos, mantenemos el legado de la vida de mi papá. Yo creo que si él nos viera ahora, estaría muy feliz", señala.
–¿Se despidió?
–En cierta forma, sí. Tal vez no lo quise entender, porque no quería que me dejara. Después me fui de viaje, para olvidarme y aprendí a llevar mi vida, a manejar las cuentas, porque antes nunca tuve la necesidad.
–¡Eres muy regalón!
–Lo tengo muy claro. Y exijo serlo.
–¿Te sientes cómodo en un país tan recatado y prejuicioso?
–Tremendamente cómodo. Amo vivir en Chile, aunque viajo mucho.
–¿Te gustaría estar en los directorios de las empresas familiares que manejaba tu padre?
–No tengo las capacidades para eso. Me gusta ser libre, viajar, así es que no creo que trabaje en nada que requiera de presencia u horarios.
–¿Cómo es tu relación con la plata?
–La verdad, la gente piensa que tengo más de lo que tengo. Me manejo bien para mantener el estilo de vida que me gusta.
–¿Cómo te sientes por lo que tienes?
–Muy agradecido de la vida, de lo que hicieron los abuelos, papás y tíos. Y orgulloso de lo que hoy hacen también.