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viernes, 19 octubre 2007
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Lucía Pinochet: "No tengo tejado de vidrio"

Las intenciones de la hija de Pinochet son claras: llegar a la Cámara Baja. Los motivos, también: el miedo a que se repita una nueva UP. Los fantasmas del pasado rondan su cabeza y cree que, pese a la bonanza económica de este gobierno, ya hay giros a la izquierda que la preocupan.

Por: Ignacio Ossa
Fotos: Bárbara San Martín


Miedo y preocupación son los principales sentimientos que rondan por la cabeza de Lucía Pinochet Hiriart. La hija más política del fallecido general no ve con buenos ojos el actual momento del país. Es más, el temor de que se vuelva a repetir un fenómeno como el que sacudió al país el año 73 la ha llevado a tener la firme intención de postular a un escaño en la Cámara de Diputados. Latente está en su memoria la gran cantidad de personas que se aglutinó aquella calurosa mañana del 12 de diciembre del año pasado en la Escuela Militar para los funerales de su padre, situación que no esperaban y que de paso ayudó en la decisión de entrar de lleno en la arena política. Se acabaron los coqueteos y no hay vuelta atrás: Lucía Pinochet ya es candidata. Por deseo propio y también como una “obligación moral de trabajar por esas personas que nos han apoyado siempre”, confiesa.

Otra arista que ha sido fundamental en su entrada en política es su visión de Michelle Bachelet, de quien prefiere no hacer comentarios, pero de todas maneras “la deja picando” y dice que el país carece de liderazgo, en clara alusión a la Presidenta. Tampoco está del todo contenta con la actitud del titular del Ejército, Oscar Izurieta, y los comandantes en jefe en general, a quienes reprocha su actitud “demasiado disciplinada con el gobierno, en exceso, dicen muchas cosas para complacerlo y abuenarse”, admite.

Con todo eso en mente, intentó en una primera instancia tantear terreno en la Cuarta Región, ya que es ahí donde pasa gran parte de su tiempo, específicamente en Vicuña, localidad que la tiene totalmente enamorada, pero que lamentablemente no puede aprovechar al máximo, ya que “mis hijos, mis nietos y mi trabajo están en Santiago”, confiesa. Además, la situación electoral en esa zona es más compleja, ya que la Alianza cuenta con un solo diputado y, según ella, su entrada en esa disputa sería causarle daño a la Alianza. Por eso, será el distrito 23, compuesto por Vitacura, Las Condes y Lo Barnechea, el que por primera vez se verá empapelado por la imagen de un miembro de la familia Pinochet, en esta ocasión en la democrática hazaña de obtener un puesto en la Cámara de Diputados.

–¿Por qué, después de todo lo que ha vivido, intenta meterse de lleno en la política?
–Porque el país está mal, la situación está difícil, la Concertación ha durado muchos años y este último gobierno ha sido el peor de todos. Un ministro dice una cosa, otro dice otra, la Presidenta d ice otra... hay un poco de caos. En lo macro podemos estar bien, como dicen los empresarios, pero las personas no. Yo converso con la gente en la calle, hay problemas de salud, de educación, delincuencia. Los chilenos no pueden vivir ni trabajar tranquilos. La gente modesta me dice que quiere trabajar, pero en otras condiciones, queremos llegar a una hora prudente a la casa y cuando llegamos no queremos encontrarnos con el temor de que nos pueden haber robado. Hay mucho descontento. Hay un 52 por ciento de personas que no está ni con la Concertación ni con la Alianza. Me da miedo que esto se vaya más hacia la izquierda y que se vaya al populismo tipo Chávez.

–¿Cuáles son los signos que entrega este gobierno que la tiene tan preocupada?
–Veo muchos. La diferencia es que el país económicamente está mejor que nunca. La Concertación se está farreando este momento, estamos en el momento de cambiar y dar el salto para ser un país desarrollado. En lugar de eso está dilapidando el dinero, se regala, algunos se lo llevan a sus casas... Tenemos una cabeza socialista, de izquierda; no hay terrorismo, pero hay delincuencia y drogadicción; hay armas igual que en esa época. Estas armas de hoy, ¿de dónde las sacan? Dicen que del narcotráfico, pero acuérdese de las armas de Carrizal Bajo. Mucho de eso no se encontró... Estamos mal y avanzamos a pasos acelerados. La única diferencia con la UP es que ahora hay plata. Pero ya está reclamando la gente del cobre, los médicos, los municipales, el Transantiago... Hay bastante descontento y eso ya está llegando a los empresarios. Cuando empiezan que los ricos y los empresarios son los malos, es calcado de la UP.

–¿Le falta reconocimiento a la obra del gobierno militar?
–Mientras esté la Concertación no lo van a hacer nunca y van a amedrentar a la gente de derecha, que es bastante fácil de amedrentar. Lo hacen con Impuestos Internos... Todos saben que el país es lo que es gracias al gobierno militar.

–¿Siente que el mundo de derecha se defiende poco?
–Claro, porque tienen miedo.

–¿Miedo de qué?
–El ser de izquierda es un ser muy agresivo. ¡Anda a conversar con un político de izquierda! Si no hablas como ellos no te hablan más o te insultan. Nosotros somos más civilizados.

–Pero eso lo va a tener que vivir si llega a la Cámara de Diputados.
–Lo viviré. Nunca he tenido problemas de conversar con gente que piensa distinto.

–¿Cree que se están sublevando los socialistas?
–Se están yendo más a la izquierda que lo que es saludable. Yo ya viví la experiencia. Supe lo que fue la UP y el daño que produjo. Tengo temor a que volvamos a lo mismo.

–Usted dice que vivió la UP, pero también vivió el gobierno de su padre. ¿Debe haber sido fuerte ver todas las peleas y muertes?
–Mi papá mantenía el país como si no pasara nada. Las muertes y todo eso que pasaba era algo subterráneo, que él no sabía. Si no hubiese sido así, el país no podría haber surgido. Pienso que debe haber sido necesario tener este mundo subterráneo. El terrorismo existía, los atentados existían, pero había que mantener a la ciudadanía tranquila y eso combatirlo en la forma que se combatió. No fue lo más ortodoxo, pero eran combates. No era matar gente gratuitamente en las poblaciones. Era uno y otro. A mí no me cuentan historias. De todas maneras, yo siempre respetaré el dolor de una madre que pierde un hijo, sea el hijo que sea. Pero no cambiemos la historia.

A la caza de votos

–¿Usted aspira al universo de los indecisos o espera una propuesta de la Alianza?
–Sé que, sin una propuesta de la Alianza, hay gente indecisa que estará conmigo. Yo no quiero hacerle daño a la Alianza y no lo he querido en ningún momento, por eso me presentaré por Las Condes, donde hay dos diputados. Creo que la solución para el país es un gobierno de la Alianza, la gente tiene que darle una oportunidad y el candidato que tiene más posibilidades es Sebastián Piñera. Sería bueno que Sebastián dijera con qué personas va a rodearse, porque no es bueno que aparezca con un individualismo tan profundo.

–¿No le molesta que Piñera esté constantemente recordando que él votó por el “No”?
–El país está por sobre esas cosas. Si él votó que “No”, es respetable. Prefiero a los que votaron por el “No”, antes que a aquellos que después de votar por el “Sí” se dieron vuelta la chaqueta. Prefiero a las personas de una línea, no todos tienen que pensar igual. No todos tienen que querer a mi papá. Donde Piñera sí cometió un error fue al decir que el peor gobierno fue el de mi papá. Primero, porque no es verdad, y segundo, porque le quitó muchos votos en la segunda vuelta. Me consta, porque yo pedí muchos votos para él y luego me llamaron por teléfono diciendo: “Lucía, después de estas declaraciones de Piñera, no votamos por él”.

–¿Con cuál mundo tiene más afinidad: la UDI o RN?
–La Alianza tiene que ser una. En algunas cosas me siento cercana a la UDI. Me gusta el trabajo que hacen en las poblaciones, creo que la política se debe hacer para las reales necesidades de la gente y eso se logra así. Que no pase como el Transantiago, que diseñaron un plan desde el escritorio. Pero también me siento identificada con RN, porque soy un poco más de avanzada. Pienso en el divorcio... Me gusta el amplio espectro de la centroderecha, ya que ahí están la mayoría de las personas.

–¿Cree que cuenta con el voto de los militares?
–En este mundo no hay nada asegurado. Tengo que demostrar con trabajo y conversando con ellos, como lo he estado haciendo. Cuando muestre lo que quiero, van a saber si votan por mí.

–¿No le da miedo que durante la campaña le saquen trapitos al sol como, por ejemplo, el tema del Riggs?
–Yo no tengo tejado de vidrio. Con el tema del enriquecimiento ilegal no tengo, porque no soy rica. Mi pasar es gracias a mi trabajo; está probado y demostrado. No hay nada que me puedan sacar. Tampoco he recibido nada de mi padre. Lo investigó el Servicio de Impuestos Internos y está probado. ¿Qué me pueden sacar? Nunca trabajé en el gobierno de mi padre, no usufructué de ello, no como ahora, que todos los familiares trabajan y ganan dinero.

–¿Qué es lo que quiere proponer desde un supuesto escaño de la Cámara de Diputados?

–Preocuparme del país. Legislar para que haya un mano más firme. ¡Si en este país no se puede vivir con esta delincuencia! Me interesan temas como la salud, de lola hacía de Dama de Rojo e iba a los hospitales y ahora está peor que en esa época. En educación, yo soy educadora de párvulos y tengo la licenciatura en letras, conozco esos problemas.

“Ya estoy decidida”

–¿Alguna vez le había comentado a su padre la intención de meterse en política?
–Después del ’90, siempre me lo ofrecieron, pero nunca quise. No es una cosa que me vuelva loca ni tengo ambiciones políticas. Esto lo hago en este momento porque el país está mal y tengo que aportar. Es un reconocimiento a las personas que apoyaron a mi familia y que creyeron en nosotros.

–¿Piensa representar al pinochetismo?
–No representarlos, pero sí trabajar con ellos. El pinochetismo es un porcentaje real. Unos hablan de un 5, otros de un 10 o 20 por ciento.

–¿Hay muchos huérfanos de la figura de Pinochet?
–Sí, incluso hay gente de la UDI que me dice: “Antes de ser de la UDI, soy pinochetista”. Hay muchos que recuerdan a mi padre porque cambió este país.

–¿Cree que hay muchas personas que prefieren hacerse las desentendidas frente a su figura?

–Mucha gente está en la UDI porque creía que era el partido más cercano a mi papá. Muchos se han ido desilusionando porque los políticos lo han abandonado. Pero ahora hay que hacer borrón y cuenta nueva. Lo que debemos hacer es apoyar a la Alianza, para que salga un gobierno de centroderecha y se pueda vivir mejor en este país.

–¿No le da susto revivir los momentos que vivió su padre cuando llegó como senador vitalicio?
–He vivido cosas tan duras. Nada va a ser peor que los momentos que pasé en Washington y cuando estuve detenida injustamente en Chile, sin ninguna acusación...

–¿Eso ha sido lo más duro de su vida?
–No. Lo más duro fue cuando mi papá falleció.

–¿Cómo han sido estos meses desde que falleció su padre?
–Prefiero no hablar de ese tema, me entristece mucho... (se quiebra). Voy saliendo adelante. Para mí, es mi papá.

–¿Cuándo van a resolver el tema de la herencia?
–Es un tema complejo. Impuestos Internos está cobrando una suma muy alta de dinero por la sucesión Pinochet, por lo que no tiene sentido hacer la posesión. Es tanto lo que cobran, que si pagáramos esa suma no sólo no nos quedaría nada, sino que tendríamos que pagar encima de eso. ¿Qué interés puede haber en abrir un testamento, si lo único que quieren es quitarte ese dinero? Yo no tengo ningún interés. Lo único que quieren es arrebatarnos todo, todo, todo. El dinero que tengo es por mi esfuerzo, por lo que recibir o no recibir herencia, me da lo mismo.

–¿No cree que es exponerse demasiado ir a pelear un cupo al Parlamento?
–Muchos me dicen eso.

–¿Será prudente a estas alturas?
–Uno en la vida no puede estar pensando si te expones o no. Uno tiene que actuar según lo que siente y piensa. Hay que ser sólidos en ese sentido. Creo que todavía tengo capacidad física e intelectual para aportar. Es una obligación moral.

–¿Está bien curtida con todo lo que ha vivido?
–Sí, aunque siempre a uno le llegan un poco las cosas que le dicen. Yo llego y me expongo. Si me gritan en la calle, voy y los enfrento. En Chile son muy hipócritas. Recuerdo cuando había salido lo del Riggs y me gritaron ladrona. Me bajé del auto y pregunté quién había sido. Todos agacharon la cabeza y nadie contestó.

–¿No hay vuelta atrás con este tema?
–No hay vuelta atrás. Estoy decidida. Y creo que en el futuro mi hijo Rodrigo debiera seguir estos pasos.

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