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miércoles, 16 agosto 2017
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Cómo mantener un cerebro inteligente

Patricia Lecaros

Durante el curso de entrenamiento de memoria que realicé en el Centro de Longevidad de la Universidad de Los Angeles, en California, aprendí algunas claves para mantener un cerebro sano y activo en el tiempo. Gary Small, psiquiatra experto en salud cerebral y envejecimiento y director del programa, ha realizado, junto a su equipo, estudios en personas de hasta 70 años, demostrando que una rutina en la que se integra la buena alimentación, la actividad física, la practica de técnicas para reducir el estrés y una hora de “gimnasia cognitiva” puede ser muy beneficiosa. Esto, pues, quienes la ejecutan lograrían aumentar el tamaño del hipocampo, que es la zona del cerebro que tiene, entre otras funciones, la de memorizar. Visto de otro modo, tener 50, 60 o 70 años ya no sería excusa para aprender nuevos idiomas o a usar nuevas tecnologías. Haciéndolo podríamos, por ejemplo, disminuir la probabilidad de tener enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer.

Así, entre las recomendaciones específicas estarían la de consumir alimentos altos en antioxidantes y en omega y la de realizar actividad física aeróbica, al menos, tres veces a la semana durante treinta minutos. En esta nueva rutina se debiera contemplar, además, practicar actividades de relajación a través de la respiración (como yoga, Pilates y tai chi) para reducir el estrés de la vida cotidiana, y realizar diariamente gimnasia mental, a través de, por ejemplo, lecturas desafiantes, juegos de ingenio o clases de idiomas. La información que no se usa, el cerebro la borra. Por eso es fundamental hacer el esfuerzo consciente de, por ejemplo, recordar las direcciones, números de teléfono o cualquier otro dato de la vida cotidiana que sea importante.

Estudios recientes en meditación y mindfulness publicados por la bioquímica Perla Kaliman, colaboradora del Centro de Investigación de Mentes Saludables de la Universidad de Wisconsin-Madison e investigadora asociada del Instituto de la mente y del cerebro de la Universidad de California, han demostrado que la meditación es una actividad neurogenerativa, es decir, generaría nuevas conexiones neuronales en el cerebro. El estrés, por otro lado, conllevaría efectos devastadores a nivel de estructura y función del cerebro.

Según esta misma evidencia, los cerebros de quienes sufren de altos niveles de estrés mostrarían atrofiadas, zonas donde están establecidas funciones cognitivas como la atención, la concentración, la memoria, la capacidad de aprendizaje y la toma de decisiones. Por el contrario, los cerebros de personas que meditan mostrarían mejoras en sus funciones cognitivas. En ellos, el volumen del cerebro se perdería a un ritmo más lento que la población normal, entre otras razones, porque la percepción del estrés, en ellos, sería menor. Eso porque el estrés, al final, es una percepción subjetiva. El mismo evento estresante (la enfermedad, los obstáculos, los pensamientos negativos, los recuerdos desagradables) son afrontados de manera distinta por cada ser humano.

Con todo esto, las claves para un cerebro inteligente en el tiempo serían instaurar una buena alimentación, la práctica de gimnasia tanto física como cognitiva y la reducción del estrés. Y aunque sabemos que decirlo es mas fácil que hacerlo, incluir estos hábitos paulatinamente en nuestra rutina es, por mientras, la mejor estrategia para que se consoliden en el día a día.

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