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jueves, 13 septiembre 2018
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María Blanco: "Hay feministas que le hacen daño a la sociedad"

Polémica, así de simple. Polémica por criticar el radicalismo en el movimiento feminista, por estar a favor de legalizar la prostitución y defender el aborto seguro para todas las mujeres. Así es esta autora española que llegó a Chile para presentar su último libro que no ha dejado a nadie indiferente.

Por: Jonathan Reyes / Fotos: Bárbara San Martín

La reconocida autora española y doctora en Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense de Madrid, María Blanco, llegó hasta nuestro país para presentar su último libro, “Afrodita desenmascarada; una defensa del feminismo liberal”, en momentos claves en que la ola feminista se tomó la discusión pública este año. Pareciera casualidad, pero no. El tema no solo tiene notoriedad en Chile. Con la irrupción del movimiento #metoo nacido en Hollywood y otros casos en Europa y Latinoamérica era pertinente conversar con Blanco. Cuenta que el mes que estuvo en nuestro país pudo conversar con docentes y alumnos de las distintas universidades que visitó en Santiago y en el sur. La recepción la dejó muy contenta y con ganas de volver. Sus posturas podrían parecer políticamente incorrectas en los tiempos que corren, pero ella no tiene miedo de polemizar y plantear sus teorías que le han valido más de alguna crítica. “Los cambios que se vienen necesitan liderazgos en que los hombres y mujeres tendremos que caminar juntos. Unos con los otros, no unos contra los otros”, comenta la autora española.

–Esa es una de las teorías que precisamente plantea en su libro. Habla que la violencia y los discursos más extremistas le hacen un flaco favor al feminismo.

–Sí. La violencia se ejerce contra mujeres que piensan de una determinada manera y no se denuncia, no hay marchas. En España acaba de ser agredida una mujer del Partido Ciudadanos y ningún partido de izquierda radical ha dicho nada, ¡nada! Pido el mismo rigor cuando se produzcan agresiones de todo tipo. Lo que me preocupa de verdad es la mujer agredida. La violencia a la que hemos llegado es muy grande. Es algo contra lo que hay que luchar. Otro punto es el que efectivamente usted plantea en su pregunta. El feminismo radical excluyente ha dejado de tener para mí respetabilidad porque ha utilizado de manera muy obscena el sufrimiento de las mujeres para conseguir votos. No hablo de las mujeres idealistas, sí de ese lobby politizado que se aprovecha de una causa noble y son ellas las que más radicalizan. Acá en Chile tuve la oportunidad de debatir con mujeres de izquierda, como Kena Lorenzini, con quien pude dialogar tranquilamente siendo que tenemos puntos de vistas muy diferentes. Ella en ningún momento me negó la palabra, me pareció una persona con quien comparto muchas cosas, a pesar de que pensamos distinto. Pero hay otras mujeres feministas que sí son excluyentes y que hacen mucho daño a la sociedad. En España el proceso es mucho más radical.

–¿Por qué dice que hay mujeres feministas que le hacen daño a la sociedad?

–Porque están creando una fractura social que es muy difícil de resolver. La sociedad chilena tiene heridas recientes muy graves que tiene que solucionar, al igual que la española y no podemos avanzar si nos dedicamos a crear nuevas fracturas. Hay radicalismos de ultraderecha y de ultraizquierda que son igualmente graves y colaboran a fracturar la sociedad.

–Pero en Chile la ola feminista toma notoriedad a raíz de las tomas en las universidades. Una medida de fuerza y gracias a eso el discurso se instaló en la opinión pública y en la política.

–Estuve en Concepción y en Valdivia en algunas de las universidades donde se iniciaron las tomas y yo habría participado de esas tomas porque la razón por la que se hicieron me parecen causas justas. El problema es cuando esa causa justa se utiliza para generar altercados que demandan situaciones que van en contra de la Constitución de Chile.

–¿A qué se refiere con eso?

–En las universidades que visité en el sur se están aprovechando para hacer peticiones como que los hombres no puedan votar en las asambleas universitarias y eso es contrario a cualquier pensamiento sensato y va en contra de la Constitución.

–¿Qué opina usted del término feminazi?

–Es un término muy agresivo que describe un comportamiento radical, es un palabra ofensiva. Es lo mismo que cuando utilizan el término fascistas para cualquier cosa. A mí me han tachado de marxista cultural y de fascista, entonces hablo desde la neutralidad del insulto. No todas a las que se les llama feminazi lo son, pero sí hay un grupo de nazis de izquierda, así como los de derecha. Entendamos por nazis a personas que, en un sentido amplio, tratan de censurar todo aquello que no está de acuerdo con su ideología y que ocupan el insulto y la violencia.

–Y usted, ¿cómo se define?

–Yo soy una feminista libertaria. Creo en la libertad individual, pero también en la cooperación social. No somos palmeras aisladas en medio del desierto. Si lo aplico al feminismo, se trata de que la mujer tome las riendas de su vida, que sea responsable de sus actos, que se mire a sí misma con honestidad, con sus luces y sombres y de determinar ella sola sus metas y el camino que tomará. Y en ese camino se apoyará en hombres y mujeres, pero no necesariamente en un grupo de mujeres que dice que te representa. Tengo un problema con la representación social, personalmente soy muy escéptica con la representación de los partidos políticos, pero eso creo en la acción civil y en una sociedad organizada que sea fuerte para vigilar a la corrupción y a los lobistas. En ese sentido, creo que el lobby feminista es un fraude porque sus intereses son distintos a los intereses de las mujeres. Creo que el pensamiento libertario aporta sensatez a la visión de la mujer sobre sí misma. Al final se trata de ser libre y responsable.

–En ese sentido, en su libro se hace muchas preguntas también sobre el concepto del “empoderamiento”.

–Sí, el término empoderamiento no me preocupa, pero sí creo que la mujer debe empoderarse en el sentido de tomar las riendas de su vida. Me gusta más hablar de liderazgo porque no se trata de tomar poder e invadir terrenos, se trata de mirarse a sí mismo, no necesariamente es lograr más poder. El Premio Nacional de Historia que se le dio a Sol Serrano es maravilloso porque fue por sus méritos. Ella comentaba que se apasiona por lo que hace y bueno, es una líder, a eso me refiero cuando hablo de liderazgo.

–Estuvo varios días en nuestro país. Me imagino que pudo tomarle el pulso al ambiente social. Estamos con la discusión del aborto libre muy fuerte en la agenda pública. ¿Qué postura tiene sobre el tema?

–Me parece que el aborto es un asunto privado. Detrás de cada decisión de abortar hay un drama, hay una mujer que toma la decisión de no seguir adelante con un proyecto a futuro que es tener un hijo, por las circunstancias que sean. Yo no soy quién para juzgarlas. El aborto no debiera estar penalizado, entiendo que hay personas que por sus convicciones creen que la vida parte en el acto de la concepción y por tanto ven en el aborto un asesinato, yo no lo veo así. Es un tema científico muy complejo y los mismos científicos no se ponen de acuerdo; en esas circunstancias, creo que la ley no tiene nada que decir, no hay que penalizar en lo absoluto. El aborto sucede desde el origen de los tiempos, así que la mujer que decide terminar con su embarazo debe hacerlo de manera segura. Esto sonará un poco frío, pero debiera ser como cualquier intervención ginecológica. Yo no abortaría, pero si alguien lo va a hacer, que lo haga de forma segura.

–El movimiento feminista ha logrado levantar este tema y que hoy se esté discutiendo en la opinión pública.

–Hay que ser justos en decir que el feminismo clásico ha levantado estos temas. Mi libro viene al caso porque se trata de una causa noble. En España tenemos una ley de igualdad salarial, ley de divorcio y ley de aborto, pero no es así en todo el mundo. Hemos sido mujeres y hombres que nos han acompañado en esta lucha por tener igualdad ante la ley. Me parece que la utilización de una causa noble como esta con fines electorales es doblemente terrible. Yo no soy negacionista, hay países en donde a la mujer se le dan latigazos, esas son situaciones todavía mucho peores. //@revistacosas

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