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jueves, 17 mayo 2018
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Mariana Aylwin: “Bachelet ha sido una yeta para los partidos de su sector”

A pocos meses de irse de la DC, la ex ministra e hija de Aylwin profundiza en la crisis de ese partido y en las razones de la derrota de la centroizquierda. A su juicio, Michelle Bachelet tiene una gran responsabilidad. “Ella representa una forma autoritaria de gobernar, de ejercer el poder”, dice.

Por: Claudia Alamo / Fotos: Bárbara San Martín

No fue un proceso fácil. Renunciar a la Democracia Cristiana era, para ella, como renegar de una parte de su historia, de una parte de sí misma. La hija más política del ex Presidente Patricio Aylwin tuvo un rol gravitante en las últimas décadas, tanto al interior de esa tienda política, como en la Concertación. Pero eso se acabó durante el gobierno de Michelle Bachelet, cuando Mariana no solo tomó clara distancia, sino que embistió con duras críticas a la reforma educacional que se implementó.

Al poco andar, la vida en su partido se le hizo insoportable. Fue una de las primeras en partir. Ella se fue en el verano. Recientemente se sumaron Soledad Alvear, Gutenberg Martínez y varios más.
“Sin duda que ser hija de Aylwin fue un peso cuando decidí renunciar. Mi familia ha sido culturalmente democratacristiana de toda la vida. Esa ha sido nuestra mirada del mundo. Ahora, fue tan duro el último tiempo, que salirme de la DC fue como un alivio”, explica.

–¿Y de verdad era imposible dar la batalla desde adentro?

–Es que la dimos durante mucho tiempo, pero la perdimos. Había una fractura muy severa y la manera en que esa división se expresaba era el todo o nada.

–Mirado hoy, ¿cuál era la tensión de verdad?

–Durante el gobierno de Michelle Bachelet la tensión fue más bien ideológica. Una parte del partido se corrió muy a la izquierda. Y esa es la DC que triunfó.

–¿Te sentiste arrinconada? Porque eras tildada como el “ala derechista” de la DC...

–Me sentí sin espacio. Cada vez que yo daba una opinión, era descalificada. “Usted es derechista”. “Usted tiene negocios en educación”. “O ¿quién es usted para que participe?... Solamente es la hija de Patricio Aylwin y nada más”. Ese era el tipo de argumentos. Llegó un momento en que dije: “Ya no más”. El hostigamiento era irresistible. Creo que lo mismo vivieron Gute y la Sole. Mucho prejuicio, mucha crítica. Ya no se podía seguir aportando.

–¿Cuánto te complicó verte cuestionada en tantos frentes?

–Uno sabe que para estar en política tiene que tener el cuero duro, pero también hay un tema de dignidad personal. Y me dije: “No puedo seguir estando en un lugar donde no me creen, no me quieren, no me respetan”. Sentí que ahí no había un futuro para mí.

–También es cierto que fuiste una de las primeras críticas del gobierno y de la Presidenta.

–Pero fui crítica por casualidad. Cuando empezó el proyecto de ley que se llamó “de la inclusión”, dije que era un intento por debilitar la educación privada en vez de fortalecer la educación pública. Yo me metí en ese tema porque de ese ámbito sé. Trabajo en educación, en una institución sin fines de lucro. Soy una empleada ahí, no soy dueña.

–Pero eras vista como un icono del lucro.

–Lo sé. Me veían como la defensora del lucro. Yo expuse muchas veces las complejidades que ese proceso tenía, pero como ahora todo se ve en blanco o negro, no hay matices. Tampoco hay interés por entender las complejidades de las cosas. Y si tú osas decir algo, todo el mundo se te viene encima como, por ejemplo, en el caso de Herval Abreu... pero mejor no meterme en ese tema…

–¿Lo dices por lo que le pasó a tu hija, Paz Bascuñán?

– (...)

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